Día internacional del inventor, 9 de noviembre

Hoy, 9 de noviembre, se celebra el Día del Inventor internacional en honor de la actriz e inventora Hedy Lamarr, creadora del espectro ensanchado, una técnica de modulación empleada en telecomunicaciones. Para recordarlo la cadena 7 TV nos ha entrevistado a Manuela Caballero y a mí sobre los inventores e inventoras de la Región de Murcia. A los que agradecemos la divulgación de nuestro trabajo. Aquí podéis ver el reportaje.

Recordemos que, además de dos grandes inventores murcianos, como son Peral y La Cierva, existieron muchos más de los que damos noticias en nuestras publicaciones y congresos donde participamos. En las fotos podemos ver a Bernardo H. Brunton, ingeniero inglés afincado en Cieza y coinventor, junto al industrial Luis Anaya, del primer cajero automático «Autocajero», la inventora Hedy Lamarr, el medidor y dispensador de aceite marca Paca, inventado por José González en la Murcia de 1931 y vendida su patente a la empresaria Encarna Alemán, la que lo mejoró y fabricó miles de unidades en Murcia, el Bidón Internacional de Aluminio de la murciana Victoria Pérez Rivas y el cerealémetro, inventado por Gerónimo Salmerón Gómez.

Dos ponencias de industriales e inventores en el III congreso de Ojós y el Valle de Ricote

El pasado sábado 19 de octubre de 2024 tuvo lugar la tercera convocatoria de este interesante Congreso de Ojós y el Valle de Ricote. Tradición e Historia en el Mediterráneo.

Este III Congreso de Historia en torno a los moriscos expulsos, coordinado por Ricardo Montes Bernárdez y Pascual Santos López, lo ha organizado el Centro de Estudios Históricos Fray Pasqual Salmerón y el Ayuntamiento de Ojós y está patrocinado por la Consejería de Turismo, Cultura, Juventud y Deportes de la Región de Murcia, Costa Cálida Región de Murcia, Casa del Mediterráneo y el Museo de los Belenes del Mundo de Ojós.

Manuela Caballero y yo, Pascual Santos, presentamos dos ponencias sobre inventores e industriales de Cieza y Archena, tituladas:

Ingenio y técnica en el Valle de Ricote. Inventores y patentes en Archena 1908-1989

Bartolomé Ruiz Marín. De la industria del esparto a la modernización de los regadíos murcianos

El libro de actas lo podéis descargar de manera gratuita en este enlace.

Inventores e industriales de Cieza y Archena en el próximo Congreso de Historia de Ojós y el Valle de Ricote

El próximo sábado 19 de octubre de 2024 tendrá lugar en el Centro Cultural de Ojós a partir de la 10:00 horas la tercera convocatoria de este interesante Congreso de Ojós y el Valle de Ricote. Tradición e Historia en el Mediterráneo.

Este III Congreso de Historia en torno a los moriscos expulsos, coordinado por Ricardo Montes Bernárdez y Pascual Santos López, lo organiza el Centro de Estudios Históricos Fray Pasqual Salmerón junto al Ayuntamiento de Ojós y está patrocinado por la Consejería de Turismo, Cultura, Juventud y Deportes de la Región de Murcia, Costa Cálida Región de Murcia, Casa del Mediterráneo y el Museo de los Belenes del Mundo de Ojós.

Manuela Caballero y yo, Pascual Santos, presentamos dos ponencias sobre inventores e industriales de Cieza y Archena, tituladas:

Ingenio y técnica en el Valle de Ricote. Inventores y patentes en Archena 1908-1989

Bartolomé Ruiz Marín. De la industria del esparto a la modernización de los regadíos murcianos

Excelente comunicación en el Congreso de San Javier

El sábado 14 de septiembre de 2024 se celebró el Congreso de San Javier y su entorno a lo largo de la Historia y Manuela Caballero expuso nuestro trabajo sobre los inventores de San Javier, titulado: Emprendedores civiles y militares en San Javier y sus patentes de invención 1931-1969. Pilotos, mecánicos, industriales, ingenieros, civiles y militares que con su trabajo y esfuerzo modificaron la Historia Industrial de nuestra tierra, legándonos un considerable y rico Patrimonio Industrial y Tecnológico. Si se pincha sobre el título del artículo se puede leer el trabajo completo.

Los inventores biografiados son:

Ángel López Pastor, Francisco Javier Maestre Zapata, Enrique Albors Llardent, Ramón Jiménez Murcia y Tomás Belmonte García.

Agradecemos a sus familias la información, las imágenes cedidas y la atención prestada.

Próximo Congreso en San Javier

El próximo sábado 14 de septiembre de 2024 se celebrará el I Congreso San Javier y su entorno a lo largo de la Historia. Tendrá lugar de 10 a 14 horas en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de San Javier.

Manuela Caballero y yo, Pascual Santos, participaremos exponiendo nuestra ponencia titulada: Emprendedores civiles y militares en San Javier y sus patentes de invención 1931-1969. Pilotos, mecánicos, industriales, ingenieros, civiles y militares que con su trabajo y esfuerzo modificaron la Historia Industrial de nuestra tierra, legándonos un considerable y rico Patrimonio Industrial y Tecnológico.

Os esperamos. No os lo perdáis.

Resumen: Se analizan las patentes históricas registradas en San Javier entre los
años 1931 y 1969 por cinco inventores, tres de ellos militares y dos civiles. Gracias al
contacto con los familiares hemos podido enriquecer el presente trabajo con material
gráfico inédito y datos que han completado sus biografías. Estos emprendedores
se movieron en los campos diversos de la mecánica, la agricultura, la industria
química y la construcción por lo que podemos dar una idea de las diferentes áreas
de producción de San Javier y la riqueza que aportó la cercanía de las instalaciones
militares del Ejército del Aire.
Palabras clave: Patrimonio industrial, Patentes, Inventores, Agricultura, Agua, Industria
química, Construcción, Mecánica, Aviación, Ejército del Aire.
Abstract: The historical patents registered in San Javier between 1931 and 1969 by
five inventors are analyzed, three of them military and two civilians. Thanks to
contact with family members we have been able to enrich this work with unpublished
graphic material and data that have completed their biographies. These
entrepreneurs worked in the diverse fields of mechanics, agriculture, the chemical
industry and construction, so we can give an idea of the different production
areas of San Javier and the wealth that the proximity of the Air Force installations
brought to the city.
Keywords: Industrial heritage, Patents, Inventors, Agriculture, Water, Chemical
industry, Construction, Mechanics, Aviation, Air Force.

Nuevo artículo: Ingenios de viento patentados en Cartagena y su entorno

Pascual Santos-Lopez

Se acaba de publicar el nº 16 de la revista Náyades sobre molinos de viento en las costas murcianas. Yo contribuyo con un artículo titulado Ingenios de viento patentados en Cartagena y su entorno – Patented wind devices in Cartagena and its surroundings.

Resumen: Se analizan siete inventos patentados en Cartagena gracias a los documentos del Archivo Histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas (AHOEPM). Cuatro motores de viento, dos aparatos de publicidad y una central eléctrica; todos ellos son ingenios que aprovechan la energía del viento como fuerza motriz. Además, se utilizan diferentes fuentes, como prensa antigua y documentos de archivo, que nos ayudan a estudiar la figura de los inventores, sus circunstancias y la sociedad en la que desarrollaron sus inventos.

Abstract: Seven inventions patented in Cartagena are analyzed thanks to the documents from the Historical Archive of the Spanish Patent and Trademark Office (AHOEPM). Four wind engines, two advertising devices and a power plant; All of them are devices that take advantage of wind energy as a driving force. In addition, different sources are used, such as old press and archival documents, which help us study the figure of the inventors, their circumstances and the society in which they developed their inventions.

Excelente conferencia de Manuela Caballero sobre los últimos héroes de Filipinas

El pasado jueves 9 de mayo en la Biblioteca Padre Salmerón se celebró la quinta y última conferencia del ciclo, que el Centro de Estudios Históricos Fray Pasqual Salmerón ha realizado en su 25 aniversario. Titulada “Vivencias entre Cieza y Filipinas de Francisco Real Yuste y Mariano Camacho Carrasco”, ha sido impartida por la historiadora Manuela Caballero González, que lleva estudiando el tema desde 2007 cuando descubrió la historia del Sitio de Baler, publicada en Cieza por primera vez en España, gracias al héroe ciezano, Francisco Real Yuste, que relató lo sucedido para un periódico local al mismo llegar de Filipinas, y que Manuela Caballero publicó en la revista Andelma en 2008.

Nuestra compañera desgranó paso a paso la resistencia de los heroicos españoles, entre ellos dos murcianos, uno de Cieza y otro de Mula y la vida del médico de Cieza, Mariano Camacho Carrasco, forense e inventor y defensor de la higiene pública y de las condiciones de salubridad de Cieza y de otras ciudades de la Región de Murcia, que también ejerció en Cavite y fue uno de los últimos médicos en abandonar Filipinas, junto a los enfermos repatriados a España.

Manuela Caballero fue presentada por el presidente del Centro de Estudios Históricos Fray Pasqual Salmerón, Francisco Javier Salmerón Giménez, que habló sobre las relaciones hispano-filipinas y repasó el currículum de la investigadora y alguna de sus numerosas publicaciones como el artículo sobre el ingeniero Alfonso Brunet, que construyó la primera fábrica de esparto de Cieza en 1867 y que todavía se conserva junto al Cauce.

Después de un turno de debate, Francisco Javier Salmerón clausuró el ciclo de conferencias del presente año “Cieza, Abarán y los personajes que las hicieron posibles” y emplazó al público para la inauguración de la exposición conmemorativa del 25 aniversario del Centro de Estudios, a celebrar el próximo 23 de mayo a las 20,00 horas en la Biblioteca Padre Salmerón. Para terminar, la tesorera de la asociación, María del Carmen Salmerón, realizó el sorteo y procedió a la entrega de regalos, acogida por los numerosos aplausos del público asistente.

Presentación en Granada de la revista Alhóndiga con nuestro artículo «Inventoras granadinas»

El 7 de marzo, se presentó en Granada la revista Alhóndiga, donde fuimos invitados por su directora Ana Sánchez Álvarez. En este número 43, dedicado a la mujer, participamos con nuestro artículo «Inventoras granadinas». Número que fue presentado en el Teatro Isabel La Católica, con una gala espectacular, ya que coincidía con el séptimo aniversario de la revista.

Aprovechamos el viaje para visitar algunos monumentos como el Hospital Real, donde se encuentra la fabulosa Biblioteca de la Universidad de Granada y también visitamos, en el día internacional de la mujer, la Casa de Mariana Pineda, mártir por la causa de la Libertad.

La familia Brunet Bingley en Cieza. Una historia industrial y humana

Manuela Caballero González

La investigación y divulgación de la historia cultural de la tecnología de nuestra localidad, que venimos desarrollando desde hace tiempo Pascual Santos y yo, nos ha dado muchas satisfacciones, arrojando luz sobre personas emprendedoras de Cieza. Los temas abarcan los más diversos ámbitos, y como es natural, uno de los más prolijos es la historia de la industria espartera. Y como no podía ser menos, para hablar de sus orígenes había que estudiar un nombre importante: Alfonso Brunet. Su intervención como pionero en la industrialización del esparto ya había aparecido en diversos escritos, aunque en realidad poco se sabía de su figura y su vida, empezando por su procedencia, siendo considerado de “naturaleza francesa”. Pero eso no nos desanimó, al contrario, fue un acicate para buscar en todo tipo de fuentes. Y fue precisamente el primer paso sobre su “naturaleza” el que nos dio la primera sorpresa: había nacido en San Sebastián. Y empezó una minuciosa investigación que nos ha llevado más de dos años entre el País Vasco y la Región de Murcia. Y como he dicho sólo fue el principio, y tuvo como conclusión el identificar y dar contenido a la historia de la primera fábrica de esparto de Cieza, que de forma detallada ya ha tratado Pascual Santos en este mismo medio. Pero el objetivo de este escrito es dar a conocer a otro personaje que nos deparó esta investigación, que bien puede ser considerada como la clave para empezar a “tirar del hilo”. Su nombre es Manuela Brunet Bingley y fue el hallazgo de su partida de bautismo en la Iglesia de la Asunción de Cieza la que aportó el dato vital, que no dejaba lugar a dudas de la procedencia de la familia. Por no hablar del inestimable hallazgo de que la mayor de sus hijas había nacido en nuestra ciudad.

Una partida de bautismo muy reveladora

Manuela Brunet Bingley nació en Cieza, Murcia, el 24 de mayo de 1868, a las diez de la noche y fue bautizada el veintisiete de ese mismo mes en la Iglesia de la Asunción “por el teniente de esa Parroquial, Don Lorenzo Hurtado”. En el documento consta que era “hija legítima de Don Alfonso de Brunet Bermingham y de Doña Dorotea Bingley Phillips; siendo sus abuelos paternos Don José Manuel de Brunet y Prat y Doña Manuela de Bermingham y Echagüe, estos y el padre naturales de San Sebastián, Provincia de Guipúzcoa, Obispado de Vitoria; y los maternos Don Carlos Guillermo Bingley y Doña Juana Phillips, estos y la madre naturales de Sheffield, condado de York en Inglaterra. Se le puso por nombre Manuela, María, Juana y fueron sus padrinos Don José Manuel de Brunet y Prat y Doña Manuela de Bermingham y en su representación Don Manuel Moxó y Doña Manuela Moxó, de Cieza. La relación entre las familias Moxó y Brunet fue muy estrecha durante su estancia en la villa.

Otro golpe de suerte fue la existencia de cartas enviadas por Brunet a su padre desde Cieza a San Sebastián durante la estancia de la familia en la villa. Cedidas por su tataranieta. En ellas podemos encontrar detalles de parte del tiempo que les tocó vivir aquí, concretamente se conservan trece cartas fechadas en Cieza entre noviembre y diciembre de 1870.

La estancia de la familia Brunet Bingley en Cieza

Sabemos que Alfonso Brunet estaba en Cieza en septiembre de 1867, junto con su esposa y su hijo Guillermo, que había nacido en San Sebastián en 1865. Poco después de su llegada nacería su primera hija. Junto a estos datos, las cartas también revelan detalles familiares, como los progresos de Guillermo que empezó a ir a la escuela en la villa, lo frio que era el invierno ciezano o los resfriados de la pequeña Manuela, que según decía era muy buena, así como los intentos de su hermano para que aprendiera palabras en inglés.

Su estancia coincidió con el Sexenio Revolucionario, con sus altibajos y convulsos acontecimientos no exentos de violencia en algunos casos. Tan sólo ocho días después de comprar la fábrica, el 18 de septiembre de 1868, comenzó la revolución conocida como La Gloriosa. Vivieron epidemias, el cambio de monarca, la guerra europea, todo influyó en el desarrollo de sus propios negocios. Habían llegado en los albores de la espartería, ya que hasta 1860 esta fibra se empleaba para realizar útiles agrícolas, servicio doméstico o cuerdas para amarre, todo ello de forma manual, lejos de los procesos industriales. Brunet empezó los primeros ensayos para mover los primitivos mazos con fuerza hidráulica y fabricar cordelería. Según se desprende de la correspondencia de 1870, a finales de ese año los negocios no iban del todo bien y Brunet estaba considerando volver a San Sebastián, como así ocurrió, ya que en noviembre de 1871 nació en la capital donostiarra su tercera hija, Elena.

Pero él siguió ligado a Cieza, ya que arrendó la fábrica unos años más y la vendió en 1880 a Joaquín Gómez Gómez y Antonio Marín Meneses. Por la escritura sabemos que contiguo al edificio fabril tenían “una casa y un huertecito”, casa que hemos podido ver en fotografías antes de que fuese demolida en el siglo XX. Debemos felicitarnos de que la fábrica corriera mejor suerte y haya llegado hasta nuestros días.

Alfonso Brunet retomó su vida en San Sebastián de donde fue concejal en 1876. Desafortunadamente, meses después de vender su fábrica, falleció, dejando viuda y tres hijos, Guillermo con 15 años, Manuela con 12 y Elena con 9.

Manuela Brunet Bingley, una ciezana en la distancia

Aunque la fotografía de Alfonso Brunet en la Cieza de 1867 fue importante, no fue la única que conseguimos para ilustrar nuestro trabajo, llegaron otras de los diferentes miembros de la familia y, por supuesto, pronto pudimos poner cara a nuestra protagonista. Y como la historia cultural de la tecnología no sólo trata de empresas, números o máquinas, sino también de las personas y circunstancias que la componen, también nos acercamos a conocer la figura de Manuela, quien, si bien abandonó Cieza muy joven, es una ciezana en la distancia, y gracias a la recuperación de su memoria hemos avanzado en el conocimiento de nuestra historia industrial, al tiempo que se han estrechado lazos entre lugares que nos pueden parecer muy distantes. Por todo ello creo que es interesante saber un poco más de su vida.

Tras la muerte de Alfonso, la familia recibió todo el apoyo del abuelo paterno, siendo Guillermo, quien ocupara el destino que le estaba reservado a su padre. Todos recibieron una completa y cosmopolita educación en España y el extranjero. París sería uno de sus destinos.

Manuela contrajo matrimonio en 1892 con Álvaro Calzado Arosa, perteneciente a una destacada familia de banqueros y artistas. Él había nacido en París, donde su padre, Adolfo Calzado, destacado periodista y banquero de ideología republicana, dirigía el grupo español de la Bolsa, entre otras muchas actividades, que le valieron un gran reconocimiento. La futura suegra de Manuela, María Arosa, procedía de una familia del mundo de la cultura y el arte de París, para hacernos una idea, su padre Gustavo Arosa, fue profesor y tutor de Paul Gaugin y su hogar era frecuentado por los más destacados artistas e intelectuales tanto franceses como españoles. La familia Calzado Arosa, que desde siempre había mantenido los vínculos con nuestro país, trasladó su domicilio a Madrid en 1884, estableciéndose en la calle de Orfilia, donde siguió con su activa vida social, allí acudía “lo más selecto de la sociedad”. Frecuentaban San Sebastián donde tenían importantes relaciones, entre ellas la familia Brunet.

En enero de 1892 el padre de su prometido pidió su mano, acontecimiento que recogió la prensa, anunciando que la boda de “la bellísima señorita doña Manuela Brunet y el distinguido Abogado don Álvaro Calzado y Arosa” tendría lugar el 9 de julio de ese mismo año. Prueba de esas relaciones tan importantes de ambas familias, es que el padrino fue “el ilustre tribuno D. Emilio Castelar” íntimo amigo de la familia Calzado.

Y tenemos más detalles, como que el enlace se celebró en la parroquia de Santa María en el barrio del Antiguo de San Sebastián, “la ceremonia, a juzgar por los preparativos, promete ser brillantísima, ya que la novia pertenece a una de las familias más distinguidas de la ciudad donostiarra. Según figura en la noticia, tras la boda saldrían de viaje para Biarritz y París. A partir de ese momento, Manuela fue parte activa de los actos sociales que llevaban a cabo, como por ejemplo la recepción que ofrecían a sus amigos todos los miércoles en “la preciosa villa Alma, de diez de la noche a la una de la madrugada” donde acudía lo más sobresaliente de la sociedad, así como “escritores y conocidos sportmen” y donde las damas de la casa repartían entre los asistentes regalos traídos expresamente de París.

Pero esos años dorados duraron poco y pronto tuvo que afrontar muchas pérdidas. Apenas despuntó el siglo XX, falleció su cuñada Rosario, le seguirían sus suegros entre 1909 y 1910, en 1916 perdería a su madre y la única cuñada que le quedaba, Alma, murió a los 40 años en diciembre de 1918. Aunque 1923 resultó ser todavía más doloroso, ya que en octubre murió su hermano mayor Guillermo y un mes después le siguió su esposo, el matrimonio no tuvo descendencia.

Álvaro Calzado había sido un activo político republicano y un periodista de reconocido prestigio. En enero de 1923 registró una marca para distinguir un periódico, cuya denominación era “Revista Económica”, tan sólo unos meses después fallecería, por lo que la marca fue transferida a Manuela Brunet Bingley, quedando registrada a su nombre en junio de ese año. También tuvo que hacerse cargo de otros negocios fundados por su suegro. Así junto con su sobrina política Dora, pasaron a ser gestoras de la sociedad Calzado y Compañía Sociedad General de Anuncios de España. Sus nombres figuran en los inicios de la gran fusión de las agencias de publicidad en España, ya que constan como representantes de dicha sociedad en la corporación empresarial Roldós-Tiroleses que se formó en diciembre de 1928. Pero también compartían mucho más que intereses comerciales.

La Parroquia de la Asunción guarda otro dato importante

Como hemos dicho, Manuela no tuvo hijos, pero existió un vínculo especial con su cuñada Rosario o más concretamente con la hija de ésta, Dorotea.

Rosario se había casado en octubre de 1900, con Antonio Quintero Atauri. El matrimonio tuvo sólo una hija, Dorotea (Dora) que quedaría huérfana apenas nacer, ya que su madre falleció en noviembre de 1901 y perdió también a su padre en 1913. Aunque su tutor legal fue su tío, el prestigioso arqueólogo Pelayo Quintero, los lazos que mantuvo con sus tíos maternos Álvaro y Manuela fueron muy estrechos. Así encontramos que cuando Dora se casó con el abogado José Lapuerta y de Las Pozas en 1926, el padrino fue su tutor y la madrina su tía Manuela Brunet de Calzado, ya viuda y fue en su casa donde “la concurrencia a la boda fue obsequiada con un espléndido te”. Y hay más certezas de esa cercanía, y una de ellas nos la proporcionó precisamente la información anotada al margen de la partida de Bautismo de Manuela. En ella se puede leer: “Por Escritura pública otorgada ante el Notario de Madrid don Alejandro Santa María Rojas en nueve de junio de 1947, adoptó legalmente a su sobrina Doña Dorotea Quintero Calzado, la cual podrá usar desde ahora los apellidos de la adoptante”.

Gracias a sus descendientes tenemos el retrato de la protagonista de este artículo. Manuela Brunet Bingley, nacida en Cieza, en mayo de 1869, murió en Madrid en abril de 1954. Si queréis conocer más datos podéis encontrarlos en la Revista Andelma nº 31.

El legado de Alfonso Brunet para Cieza

A partir de los primeros hallazgos, establecimos contacto con familiares que nos proporcionaron documentos y junto con lo recopilado por nosotros en una posterior visita a diferentes archivos de Guipúzcoa, pudimos completar un episodio importante, tanto para Cieza como para la propia familia, ya que, según nos manifestaron, descubrieron muchos aspectos desconocidos, lo que ha avivado su curiosidad para conocer la localidad. Ellos nos han aportado la que podría ser la fotografía más antigua de Cieza hasta el momento, la de Alfonso Brunet cerca de su fábrica y con el Convento de las Monjas Clarisas al fondo, fechada en 1867. Gracias a todos. Conocer mejor la figura de una de los artífices de esta investigación ha resultado interesante, pero lo más importante sin duda, es que la fábrica sigue en pie, como testigo de ese pasado industrial. Con todos estos datos y evidencias, podemos decir que contamos con un elemento patrimonial e histórico único. El inmueble, que ya tiene 156 años, puede admirarse desde el cauce y completaría un entorno con gran potencial: el parque Tíjola, el Molino Capdevila, entre otros vestigios. Sus orígenes nos hablan del Molino de la Inquisición o de una fábrica de luz, por ejemplo. La completa información que hemos recopilado da un gran valor al inmueble que se encuentra en condiciones de ser recuperado, y su actual dueño comparte esta disposición, para disfrute de escolares y público interesado en la historia industrial, no sólo local, nos atrevemos a decir que nacional e internacional.

Figura 1.- Manuela Brunet de joven. Cortesía de Margarita Lapuerta Quintero

Figura 2.- Manuela Brunet en su madurez. Cortesía de Margarita Lapuerta Quintero

Figura 3.- Foto del exterior de la fábrica. Archivo Santos-Caballero

Figura 4.- Foto del interior de la fábrica. Archivo Santos-Caballero

Este artículo fue publicado por Manuela Caballero González en Crónicas de Siyasa, pp. 10-11 y en El Mirador el 4 de agosto de 2023, pp. 12-13 y en Cieza en la Red el 5 de agosto de 2023.

Alfonso Brunet y la primera fábrica de esparto de Cieza

Pascual Santos López

Corrían años convulsos y España se dirigía de lleno hacia el periodo conocido como Sexenio Revolucionario. Cieza contaba con recursos hidráulicos, excelente materia prima y capacidad de transporte, pues el ferrocarril funcionaba desde 1864. Lo que atrajo la atención de industriales emprendedores con la intención de satisfacer la demanda británica de esparto para papel, en aquellos años en auge.

El 10 de septiembre de 1866 el francés José Poirson Cosson, vecino de Bar-le-Duc, en el departamento de Meuse, con la ayuda del concejal del Ayuntamiento de Cieza, José Camacho García, firmaba con los dueños del Molino del Río las escrituras de convenio, permiso para construir una fábrica de elaborar esparto, constitución de servidumbre de acueducto, cesión y fianza con hipoteca.

Los dueños del molino harinero, situado en el Camino del Molino, eran: Mariano Marín Blázquez, los hermanos Juan y Piedad Yarza Marín y una pequeña parte de Ana Angosto Aledo, que le había legado su tía Juana Falcón Piñero. El molino contaba con dos piedras corrientes con toda su maquinaria, además de tres tablachos: dos para la entrada de las aguas a cada piedra y el otro para desaguadero principal del cauce, dos caballerizas contiguas a dicho molino, los ejidos de este y una suerte de tierra que lindaba con el mismo y estaba situada debajo del molino.

En la escritura quedó constancia de que los dueños del molino movidos por el deseo patriótico de que se desarrollara en Cieza la industria fabril y comercial, que tanto contribuiría al aumento de la riqueza pública, convinieron con el industrial francés que pudiera establecer una fábrica para elaborar esparto y para ello convinieron en ceder para siempre el sobrante de las aguas del indicado molino al señor Poirson, para que las aprovechara como motor en la fábrica que trataba de establecer, siempre que cumpliera ciertas condiciones: que la fábrica no fuera de harina ni molino harinero; las nuevas obras en la presa y el cauce, como su conservación y reparación serían por cuenta del señor Poirson, además de las mondas, limpias y daños a las propiedades colindantes por causa de las aguas y nuevas construcciones; el molino no podía sufrir perjuicio ni daño alguno en el caudal ni en la salida de sus aguas; si se abandonaran las obras cesarían las obligaciones del contrato, sin que pudiera reclamar ningún gasto que hubiese realizado, debiendo dejar el Sr. Poirson en buen estado la presa y cauces; para nuevas construcciones debían ponerse de acuerdo los dueños del molino y la fábrica y, por último, solo se podría levantar el tablado del gallardo los domingos, en caso de avenidas o cuando lo creyeran necesario los dueños de la fábrica.

Para garantizar la confianza de los dueños del molino, el señor Poirson debía presentar una fianza en bienes raíces con hipoteca voluntaria hasta 20.000 reales, cuya hipoteca subsistiría hasta que los dueños del molino se convencieran que la fábrica que se construyera sería suficiente para hacer frente a sus obligaciones. Esa hipoteca la resolvió el señor Poirson presentando como fiador a José Camacho García, que establecía hipoteca voluntaria sobre siete tahúllas y media de tierra de riego que poseía en Barratera, que todos los interesados tasaron, de común acuerdo, en la cantidad de 20.000 reales, hasta que se sustituyera la hipoteca con la fábrica que había de construirse. Aunque por circunstancias que ignoramos, Poirson abandonaría su proyecto justo un año después de firmar la escritura.

Alfonso Brunet Bermingham

Alfonso Tomás José Brunet Bermingham nació en San Sebastián el 19 de octubre de 1837, hijo de José Manuel Brunet y de Manuela Bermingham. Estudió la enseñanza secundaria en Inglaterra donde conoció a su futura esposa, Dorotea Bingley Phillips y con la que se comprometió antes de dirigirse a realizar la carrera de ingeniero civil en Francia. Al terminar sus estudios volvió al Reino Unido donde los novios contrajeron matrimonio sobre 1861.

Sus primeros trabajos fueron en la construcción del ferrocarril de París a Lisboa, ciudades en las que el matrimonio residió de recién casados, además de tener su residencia en San Sebastián, Avenida de la Libertad nº 20, en un edificio en el que residía la familia y donde estaba situada la Banca Brunet.

Tras su periplo por diferentes ciudades europeas, Alfonso se trasladó con su familia a Cieza, donde ya podemos localizarlo en 1867, porque ese año firma aquí la escritura de su fábrica. Su hijo mayor, Guillermo, había nacido en San Sebastián el 26 de agosto de 1866 y el 24 de mayo de 1868 nació en Cieza su hija Manuela. La familia permaneció aquí unos años más, posiblemente hasta el nacimiento de su última hija, Elena, que tuvo lugar en noviembre de 1871 en San Sebastián. Aunque Alfonso siguió teniendo intereses y propiedades en Cieza hasta 1880.

La familia Brunet fue una importante saga de comerciantes, banqueros, políticos e industriales que llegó a San Sebastián a finales del siglo XVIII, procedente de Copons en la provincia de Barcelona, y que promovió numerosas industrias entre 1841 y 1876, como fueron: una papelera en Tolosa en 1841; la industria de hilados y tejidos de algodón de Lasarte-Oria en 1845; la Compañía de Tranvía de San Sebastián en 1866, la Empresa del Alumbrado de Gas en 1869; una fábrica de botellas de vidrio; una fundición y construcción de maquinaria y la promoción del Casino y Ensanche de San Sebastián. No es extraño por tanto que los intereses familiares trajeran a Cieza a Alfonso, donde puso en marcha su fábrica de esparto en 1867.

Una fábrica para Cieza

El 10 de septiembre de 1867, Alfonso Brunet compraba, por 8.000 escudos, al apoderado del señor Poirson, Ernesto Le Bailly, una casa, situada en el Camino del Molino, nº 5, con un huerto adyacente de dos tahúllas y algo más, en cuyo terreno se había comenzado a construir una fábrica de esparto, además del derecho a retirar las aguas necesarias tomando las del cauce propio del Molino del Río. La fábrica tenía 33 metros de largo por 14 de ancho, necesarios para montar la máquina que sirviera para mover los batanes de picar esparto, gracias a las aguas adquiridas, aunque el edificio se encontraba sin concluir y las obras interrumpidas por circunstancias que no se explicaban.

No sería fácil instalarse en Cieza con su mujer inglesa y su hijo pequeño, Guillermo, y acabar la fábrica con todo lo necesario para comenzar a picar el esparto y hacer cordelería. El 14 de abril de 1868 Brunet solicitaba al Ayuntamiento permiso para construir balsas de cocer esparto en la rambla de la Fuente del Judío, distante de la población una legua, con el agua que bajaba constante en todo tiempo de las vías férreas. El 10 de mayo se acordó en sesión extraordinaria concederle el permiso para establecer los cocederos de esparto con aguas corrientes, sin permitir estancamiento alguno, debido a posibles enfermedades y siempre que fuera a una distancia mínima de 200 metros de la vía férrea, rambla arriba. Le prohibieron la cocción en los meses de agosto, septiembre y octubre de cada año, por ser época propia para el desarrollo de las calenturas intermitentes.

También necesitaba espacio para las carreras de hilado y corche por lo que tenía arrendado un terreno aledaño a la fábrica que llamaban el sitio de la glorieta en el antiguo camino de Madrid, por el que pagaba 102,50 pesetas al año. Tenía bastante mecanizada la fábrica gracias a la fuerza hidráulica, pues contaba con tres máquinas de hilar, tres cardas para esparto movidas por agua y un batán con 16 mazos de picar esparto, también movidos por agua.

La producción de esparto

La demanda masiva de esparto para fabricar papel se inició en 1861 y aumentó en los años siguientes. Además, entre los objetivos de la familia Brunet estaba la fabricación de alpargatas o productos manufacturados para los fabricantes de alpargatas, ya que en 1888 la empresa registraba la patente de una máquina para hacer trenza de calzado y la lona de algodón también la hacían ellos en su fábrica de Lasarte-Oria. Aunque la situación política en España y la guerra franco-prusiana no ayudaban.

Parte de las actividades de Brunet en Cieza a finales de 1870 han llegado hasta nosotros gracias a unas cartas cedidas por su tataranieta. En ellas informaba a su padre José Manuel Brunet y Prat de diferentes asuntos. El 2 de octubre de 1870 esperaba poder realizar un cargamento de esparto para finales de ese mes, pues el negocio con el comerciante de Cartagena, señor Pelegrín, lo tenía seguro, aunque no podía enviar esparto a Francia debido a la guerra franco-prusiana.

El 14 de noviembre le decía a su padre que había enviado a San Sebastián 500 kilos de cuerdas y 250 kilos de sogas para un cliente, Goitia, y también fabricaba crin vegetal de esparto, pues había enviado 100 kilos para otro cliente, Barandiarán. En unos días concluiría un nuevo cargamento de esparto. Pensaba que el cliente quedaría muy satisfecho con el género, pues era muy bueno y esperaba que esa relación le reportara un cargamento mensual.

El 27 de noviembre había remitido a Pelegrín 5.500 quintales de espartos muy buenos y pensaba que los clientes quedarían muy satisfechos. Al día siguiente iría a Cartagena a visitar a Pelegrín, para ver cómo estaban apilados los espartos. Para el 30 de noviembre habían llegado a Cartagena los dos buques de Manuel Pelegrín y otro comerciante, que cargarían los once mil quintales de esparto que había remitido desde septiembre. Decía que Cartagena era muy importante para los negocios familiares, pues había mucho movimiento de espartos, plomos, minerales y carbón, tanto es así que allí vio unas 30 fragatas y corbetas cargando.

El 14 de diciembre habían llegado los correos de cinco días atrasados por las enormes nevadas. Tenía carta del 10 de Le Bailly, que estaba desesperado por la situación de su país y la guerra. Tenía también carta de la señora Pelegam de New Castle, con quien creía haría varios cargamentos de esparto, que le hacían falta.

La última carta del 29 de diciembre decía que había nevado un poco en Cieza y muchísimo por Hellín y Chinchilla. Había recibido carta de su hermano Pepe y le decía a su padre que le comunicara que estaban haciendo las sogas como él las quería. Al final de la carta había unas letras a lápiz del nieto al abuelo “Memorias de Billy”.

Patrimonio industrial de Cieza

La fábrica se arrendó en 1875 al Sr. Similiano L. del Castillo. Pero el 16 de enero de 1880 se vendió a Joaquín Gómez Gómez, vecino de Abarán y Antonio Marín Meneses, notario de Cieza, gracias a un poder especial firmado por Brunet en San Sebastián el 13 de enero de 1880 al vecino de Cieza, Cristóbal Carrión Pérez, para que pudiera realizar la escritura de venta real de su fábrica de majar esparto, con todos sus útiles y herramientas, una casa y un huerto, todo contiguo a la fábrica, formando una sola propiedad. El precio fue de 25.500 pesetas.

Gracias al detalle de una foto de Cieza, realizada por J. Laurent y Cía., entre 1870 y 1871, coloreada digitalmente por el artista ciezano Tete Lukas, sumado a planos y otros datos, podemos decir que la fábrica de esparto construida por Brunet sigue en pie todavía; pues simplemente comparando la estructura de la cubierta y el óculo de la fachada de la fábrica podemos apreciar que coinciden con la nave que se encuentra actualmente en el Camino del Molino. La cubierta fue elevada en una obra posterior, pero se mantiene la estructura, fachada y óculo del edificio original.

Para concluir dar las gracias a la familia Brunet. Emplazar al público a que lean una versión más amplia del artículo realizado en la revista Andelma nº 31 por Manuela Caballero y yo y decir que Alfonso Brunet puso en funcionamiento su fábrica desde 1867 hasta 1880, dando trabajo a Cieza e iniciando una industria que seguiría manufacturando esparto hasta los años sesenta del siglo XX. Primero en manos de su director, Joaquín Gómez Gómez, y después en las de su hijo Joaquín Gómez Martínez, alias “El Gallego”, y la que podemos disfrutar en la actualidad. Fábrica que reivindicamos como patrimonio industrial de nuestra ciudad y sobre la que hacemos un llamamiento a los responsables de patrimonio de Cieza para que la pongan en valor con el simple hecho de realizar una pasarela de madera sobre el cauce y limpiar su entorno. De esta manera se podría incorporar a las rutas educativas e itinerarios de turismo cultural de la ciudad.

Figura 1: Alfonso Brunet Bermingham. Cortesía de la familia Brunet

Figura 2: Alfonso Brunet en Cieza en 1867. Cortesía de la familia Brunet

Figura 3: Detalle de la fotografía de Cieza en 1871 de Laurent, coloreada digitalmente por el artista Tete Lukas

Figura 4: Detalle de la fábrica de Brunet en 1871 tomada de la obra de Tete Lukas

Figura 5: Fábrica de Brunet en la actualidad. Archivo Santos-Caballero

Este artículo fue publicado en Crónicas de Siyasa el 29 de junio de 2023, en Cieza en la Red el 1 de julio de 2023 y en El Mirador el 29 de junio de 2023.