Proyecto de investigación para 2º de la ESO en el IES Diego Tortosa: Ruta de Arqueología Industrial y Comercial

Aunque llevará varios años, mis alumnos de 2º F ESO de la materia de Iniciación a la Investigación del IES Diego Tortosa tienen bastante avanzado el proyecto de investigación “Ruta de Arqueología Industrial y Comercial de Cieza”. Este proyecto lo realizan los alumnos buscando información histórica sobre antiguas fábricas y comercios de Cieza, para poder subir a Google Earth las descripciones, fotos, audios para invidentes y vídeos, que graben los alumnos, sobre la historia de esos lugares, aunque ya no existan o sólo queden vestigios.

Google Earth tiene la posibilidad de la geolocalización, donde quedarán referenciadas antiguas industrias y comercios, como la Almazara de la Casa Grande, la fábrica de conservas de Joaquín Gómez Martínez “el Gallego”, la completa fábrica de harinas del Molino de Teodoro o la fábrica de jabón de Aniorte, entre muchos otros. Colaboran con el proyecto el Centro de Estudios Históricos Fray Pasqual Salmerón y la Biblioteca Padre Salmerón de nuestra ciudad. La actividad también se engloba dentro del proyecto de innovación educativa que está llevando a cabo la profesora María Parra, que se titula Leyendo en QR, donde sus alumnos trabajan investigando el nombre de las calles.

Los estudiantes cuentan ya con la ayuda de muchas publicaciones y noticias existentes en Internet sobre el patrimonio industrial y comercial de Cieza, como el blog de Joaquín Gómez Carrillo El pico de la Atalaya, el blog del proyecto Ingenio y Técnica en la Región de Murcia de Manuela Caballero y Pascual Santos o los artículos de la revista Andelma del Centro de Estudios Históricos, entre otros medios y periódicos. Desde aquí animamos a todo el pueblo a enviar fotos antiguas y noticias inéditas sobre industrias y comercios de sus familias al correo electrónico del Centro de Estudios Históricos estudioshistoricosfraypasqual@gmail.com para que se pueda hacer cada día más grande la historia de nuestra ciudad.

Bartolomé Yuste Puche. Hilados y trenzados de esparto marca “Y”

Pascual Santos López

Durante los años cuarenta, debido a la autarquía de la dictadura, el tirón del esparto motivó a muchos pequeños ahorradores a comprar ruedas de hilar en Cieza y montar su propia empresa. En el caso de Bartolomé Yuste fue mucho antes. En 1927 lo encontramos ya con cuatro ruedas de hilo sencillo movidas a mano y un torno de retorcido manual para el esparto. Probablemente comenzaría en el oficio desde abajo, como “menaor”, moviendo la rueda (Mena) para luego llegar a ser un buen “hilaor” y más tarde, tras años de sacrificio y ahorro, conseguir las ruedas de hilar y comenzar su aventura empresarial.

Tres años después Yuste formaba parte del partido republicano y tras la asamblea del 14 de febrero de 1930 es elegido como miembro del comité para el distrito de Cieza, siendo su presidente el médico José Templado Martínez; vicepresidente primero el comerciante Juan Lozano García; vicepresidente segundo el abogado José María Molina Pérez; secretario el industrial Francisco Villalba Aroca; vicesecretario el abogado Diego Giménez Castellanos; tesorero el comerciante Avelino Carrasco Pérez y los vocales: Bartolomé Yuste Puche, el industrial Joaquín Gómez Martínez y el banquero David Martínez Camacho. El comité elegido tenía el objetivo de organizar de forma urgente los comités en los pueblos del distrito de Cieza.

En 1934 Bartolomé Yuste sigue con el mismo número de ruedas pero el torno era ya mecánico. Aunque durante toda su carrera empresarial se mantendría con las cuatro ruedas de hilar. Lo que lo situaba como una industria humilde entre las empresas ciezanas más potentes, como Mariano Martínez Montiel, que poseía treinta y cinco. Ese mismo año, había en Cieza cuatro empresas con cuatro ruedas, una industria con tres y dos con dos ruedas de hilar. A pesar de eso, Yuste se encontraba en la representación patronal de la Sección de Tejidos de Esparto del Jurado mixto de la Industria Textil de Murcia. Siendo nombrado el 26 de Junio de 1934 vocal suplente entre otros importantes industriales ciezanos, como: Amador Lorenzo García, sobrino y socio de José García Silvestre, Antonio Giménez Massa y José María Giménez Moreno. Los vocales efectivos eran empresarios más importantes como: Jesús Massa Piñera, Antonio Pérez Cano, Cristóbal Martínez Camacho y Rafael Montiel Marín.

Según el libro Tiempos de Esparto, Bartolomé Yuste era conocido en Cieza como “Lunar” y en 1935 lo encontramos viviendo en la calle Salvador Seguí, que después de la guerra civil pasaría a ser General Mola. Mientras que la industria la tenía situada en la Gran Vía, que con la dictadura se llamaría Calvo Sotelo. En 1939 el industrial solicitaba registrar su marca “Y” inscrita en un rombo, para distinguir espartos, sogas e hilados, así como manufacturas de esparto en general. Marca que se le concedía el 27 de febrero de 1942. En la solicitud podemos ver su domicilio que era General Mola, 17.

Unos años después, en 1948 encontramos a su hermano Bernardo Yuste Puche también como empresario de hilados, con una instalación de dos ruedas de hilar sin torno, en la calle o paraje llamado “Peñuelas”, aunque no hemos encontrado información de esta ubicación. Puede que fuera un pequeño paraje cerca del núcleo urbano y pronto fuera absorbido por el crecimiento de Cieza, olvidándose su nombre. Quizás algunos de nuestros paisanos mayores puedan darnos noticias de ese nombre.

La I Feria Provincial de Muestras y Exportadores de Murcia se realizó en 1952, promovida por la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación con el objetivo de difundir a España y el extranjero los avances realizados en la industria murciana. A ella concurrieron exportadores e industriales de toda la provincia. En los expositores números 68 y 70 se exponían conservas vegetales, esparto en rama y manufacturado, fumistería y ornamentos de iglesia. Muchos de los industriales ciezanos mostrarían sus manufacturas y entre ellos Bartolomé Yuste Puche. La crisis del esparto de finales de los cincuenta influyó en la pérdida de muchas industrias. En 1959 el industrial ciezano daba de baja su empresa junto a otras. Bartolomé Yuste Puche moría en diciembre de 1970 a los 78 años de edad. Es posible que al leer estas líneas familiares y amigos puedan darnos noticias y alguna foto de este esforzado industrial, para completar la información de nuestra Ruta de Arqueología Industrial y Comercial de Cieza. Pueden hacerlo en el correo electrónico del Centro de Estudios Históricos Fray Pasqual Salmerón, estudioshistoricosfraypasqual@gmail.com.

Publicado por Pascual Santos López en ciezaenlared.com el día 28 de marzo de 2021.

José Morote Lucas. Manufacturas de esparto marca “El Murciélago”

Pascual Santos López

En 1922 José Morote instalaba su fábrica de jarcias de esparto movida a mano en la calle Libertad, hoy Camino de Murcia. Era una fábrica modesta y no contaba con mazos de picar esparto, por lo que debía comprar el esparto majado o rastrillado a otros fabricantes. En 1938 se trasladaba al Zaraiche y ya contaba con 6 ruedas de hilar esparto y 1 torno de retorcido, que tampoco era mucho comparado con otros industriales ciezanos del momento, como por ejemplo José García Silvestre, que poseía 28 ruedas de hilar. Dos años más tarde se pasaba a la zona del Ensanche y sigue teniendo 6 ruedas de hilar, pero había conseguido otro torno.

Justo un año después de iniciar su andadura empresarial, nuestro industrial se casaba con la señorita María Valchs Gómez. El viernes por la noche del 14 de diciembre de 1923 en la Iglesia Rectoral de San Joaquín, contraían matrimonio. Terminada la ceremonia se sirvió a los invitados un refresco en casa de la novia con dulces, habanos y licores. Esa misma noche la pareja partía de viaje de novios para Madrid en el tren correo. El hijo de la pareja, el abogado José Morote Valchs, es elegido en 1970 concejal de Cieza y llegaría a ser alcalde de nuestra ciudad en 1976.

Desde el comienzo de su negocio José Morote Lucas tendría visión comercial, pues encontramos una factura, fechada el 7 de junio de 1922, donde aparece ya en su membrete el murciélago marca de la casa y debajo de su nombre la leyenda “Grandes Fábricas de Espartería”. Además, podía servir “Cuerdas de Esparto de todas clases, para usos marítimos, agrícolas e industriales. Espartos en Rama y Picados. Serones, Seras, Aguaderas, Espuertas y Pleitas” y fabricaba cañizos para cielos rasos.

Al principio, la marca no estaba todavía registrada en la Oficina Española de Patentes y Marcas. Pensemos que registrar una marca suponía dinero y burocracia que no saldría nada barata para una empresa que estaba empezando. En aquel momento el dibujo de la marca era bastante simple, como el que se muestra en la carta comercial de los años 30, aunque cuando solicitó su marca en diciembre de 1945 ya estaba más perfeccionado. Registro que le concedieron el 14 de noviembre de 1946. Con su marca, José Morote, quería distinguir toda clase de manufacturas de esparto.

En la década de los cuarenta encontramos varios cambios en la situación de la fábrica del industrial ciezano. Probablemente porque mantenía las 6 ruedas de hilar y los 2 tornos de retorcido, con los que era fácil mudarse. Para 1940 estaba en el Ensanche. Entre 1943 y 1946 en la Cañada de la Horta y en 1947 en Calvo Sotelo, que nuestro amigo Antonio Ballesteros sitúa en la actual Gran Vía. En la década de los cincuenta lo encontramos ya en su destino definitivo, calle Víctor Pradera, 1. Lo que hoy es la calle José Planes.

El 18 de marzo 1947 José Morote solicitaba inscribir su fábrica de hilados en el Registro del Censo de Inspección Industrial. Valorando el capital total de la empresa en 35.000 pesetas. Con 6 ruedas de hilar manuales y una bobinadora mecánica con motor de 2 CV. Además de 7 empleados, contando a 1 mecánico, 5 obreros y 1 obrera. En 1951 es elegido vocal en las elecciones sindicales provinciales del Grupo de Industrias del Esparto, Subgrupo Hilado Manual, junto a otros dos empresarios, José María Guirao Ortega y Pedro Castañeda Agúndez.

Seguramente, debido a las diferentes crisis del esparto, José Morote estuviera ya pensando en cambiar de negocio, pues en 1952 lo encontramos como representante exclusivo para Cieza, en Hoyos, 23, del sulfato amónico que comercializaba la empresa AGRISA, Auxiliares de la Agricultura, S.A. En una tierra agrícola como la nuestra era una opción bastante lógica y por escritura pública de 31 de diciembre de 1954 vendía su fábrica de espartería, sita en Víctor Pradera, 1, al empresario Alfredo Aroca Bermejo. El cual a su vez la traspasaba en 1958 a Luis Molina González.

El esfuerzo de Luis Molina no se hizo esperar y en julio de ese mismo año ampliaba su fábrica de hilados y rastrillados de esparto, valorada en 128.500 pesetas, con 8 ruedas de hilar con motor de 1/2 CV, por valor de 64.000 pesetas. 1 bobinadora con motor de 1 CV, 4.500 pesetas y 3 rastrillos electromecánicos de 2 CV cada uno, 25.000 pesetas; sumando el total de la ampliación 93.500 pesetas. Potencia total instalada de 11 CV suministrada por la compañía Eléctrica del Segura, S.A. La duración anual de la campaña era de unos 300 días de enero a diciembre, con un personal que contaba con 1 mecánico, 14 empleados varones, 8 mujeres y 8 menores de edad. La materia prima estimada era de 150.000 kg de esparto anuales, valorados en 936.000 pesetas, que producirían cada año 115.500 kg de cordelería de esparto de distintos números, valorados en 1.800.000 pesetas. Ampliación que solicitaba legalizar ante Industria el 13 de octubre de 1959. La que fue aprobada por contribuir al beneficio de las economías privadas, estimular la colonización de tierras y evitar la erosión del terreno.

La crisis del esparto fue tan grande que Luis Molina solicitaba el 9 de agosto de 1961, ante la Delegación de Industria de Murcia, la suspensión definitiva de su industria de hilados y rastrillados de esparto con despido de 1 obrero único por crisis económica y de trabajo. Nuestro amigo Joaquín Gómez Carrillo nos cuenta que en la calle Víctor Pradera, 1, hoy José Planes, 1, justo donde se encuentra el SuperDumbo, estaba en los años setenta la fábrica de esparto de los Vidales. Seguramente, la familia Vidal compraría la fábrica a Luis Molina para dedicarse a los hilados y al comercio de trapos. Por tanto, sorprende pensar que si éstas fueron las vicisitudes de una sola fábrica de Cieza, cuanta Historia Industrial y Comercial queda por contar en nuestra ciudad.

Publicado por Pascual Santos López en Crónicas de Siyasa el 12 de marzo de 2021, p. 3.

Esparto y Lana. Industrias y patentes de Antonio Pérez Cano

Pascual Santos López

Allá por 2009 analizaba yo las seis patentes de Antonio Pérez Cano en un artículo de la revista Andelma nº 18. Al pasar los años nuevas investigaciones abundan en la figura de este emprendedor ciezano. Hijo de Juan Pérez López, conocido en Cieza como el «Pájaro». Avispado industrial que iniciaría la fabricación de lazos de esparto a finales del siglo XIX en el camino de Madrid y luego en una fábrica del antiguo barrio de las paleras (quizás algunos entendidos nos puedan decir si ese barrio coincidiría con Los Albares). Lo que constituyó un tirón en el consumo del esparto ciezano aplicado al amarre de cajas de naranja; gracias a la cooperación del empresario Dionisio López de Valencia.

Poco después, Juan Pérez y otros industriales ciezanos impulsarían la fabricación de maromas de esparto, para lo que tuvieron que vencer no pocas dificultades. Falta de mano de obra especializada y falta de fábricas de majado, en aquel tiempo limitadas a las movidas por fuerza hidráulica de Ramón Capdevila, en Bolvax, y la de Joaquín Gómez en el Camino del Molino. Juan Pérez contribuía por tres tornos de hilar en su fábrica de Los Albares. Además de tener un almacén de espartos en el «Torreal» de Cieza, que se quemó en la madrugada del 14 de mayo de 1900, ardiendo completamente en poco tiempo sin ocurrir desgracias personales. Las pérdidas se calcularon en más de 4.000 pesetas. La empresa siguió adelante y en 1908 Juan Pérez registraba su marca El Áncora, que serviría a tres generaciones.

Antonio Pérez pronto se unió a las empresas de su padre y demostró gran empuje e iniciativa. En 1909 ya atiende los negocios de Valencia y en 1912 conseguía autorización por Real Orden para cruzar con una línea eléctrica la carretera de Cieza a Mazarrón, que mejoraría su fábrica. Las innovaciones en su industria le llevan a patentar en 1916 un procedimiento para el blanqueo del esparto mediante hipoclorito sódico, manteniendo sus propiedades mecánicas para conseguir mayor rendimiento y mayor consistencia en los productos acabados. La crisis internacional de 1917 encarece las fibras como el cáñamo, yute, sisal, abacá y similares, permitiendo sustituirlas por esparto, gracias al desarrollo de nuevos productos y al tirón de la demanda de hilados, trenzados y tejidos de esta fibra. Luis Anaya aplica el hilo mecánico producido por Manufacturas a tejido para sacos y Antonio Pérez inicia la fabricación de cofines de esparto. Ese mismo año consigue tres patentes más: un producto industrial, consistente en sogas o trenzas de esparto y una suela de trenza fabricada con esparto, que mejora en otra patente para que pueda fabricarse dicha suela con sus bordes defendidos por protecciones de cuero. La demanda internacional de suelas para alpargatas era muy grande debido a la Gran Guerra. En 1919 patenta una trenza de tres ramales, formados por varios hilos de esparto, más fina, más ligera y mejor confeccionada que la antigua de cinco ramales, aumentando su campo de aplicación en la industria. Trenza que perfeccionaba en 1922 con su última patente. Aplicaciones nuevas y mejora de las antiguas como suelas de alpargata más fina, correas de transmisión y cofines, entre otras, que dieron respuesta a las necesidades del momento.

La progresión de sus fábricas es imparable. Los tres tornos de hilar de su padre en 1912 se convierten en 1920 en una fábrica de jarcias, marañas y cables de esparto en Los Albares y 14 pares de mazos de picar en el paraje del Gramalejo. Según un anuncio de 1922 fabricaba cofines para prensas de aceite y vino en Cieza y Artana, un pueblo de la provincia de Castellón, hilados y trenzados de esparto, además de regentar una empresa en Valencia para construir envases de frutas. En homenaje a su padre fallecido, Antonio Pérez publicitaba su foto en el anuncio como fundador de la empresa. En 1933 el industrial mantenía ya 16 ruedas de hilar, 1 torno de retorcido mecánico y 28 pares de mazos de picar en Cieza.

Otra de sus importantes empresas fue Industrias de Géneros de Punto, S.A., que marcó una época de trabajo para los ciezanos entre 1923 y 1970. Sita donde hoy se encuentra el Auditorio Aurelio Guirao y el Centro Cultural Géneros de Punto. La sociedad fue creada el 15 noviembre de 1923 por Rafael Gómez Toledo, Ángel Ramón Aguiló, ambos industriales y vecinos de Barcelona, Antonio Pérez Cano y su hermano Julián, médico titular de Cieza. Los tres primeros socios mayoritarios, con 27 acciones cada uno de mil pesetas y Julián Pérez con 9 acciones. Siendo nombrado director gerente por tiempo indefinido Antonio Pérez y Julián Pérez como secretario.

Los frecuentes viajes y estancias en Valencia de Antonio Pérez y su familia hacen que su hija Pepita Pérez Carrillo conociera a un joven valenciano, que en marzo de 1933 pedía su mano. En la noche del 2 de mayo de ese año se casaban, en la rectoría de San Joaquín, Pepita y Jaime Tarazona Sobrevela, empleado de la sociedad “Los Previsores del Porvenir”, con puesto en Valencia. La boda se realizó en la intimidad debido al reciente luto del novio. La pareja salía esa misma noche para Valencia, donde fijarían su residencia. Aunque por poco tiempo, ya que cinco años después, en 1938, encontramos en Cieza a Jaime Tarazona como sucesor de las fábricas de espartería de su suegro. Historia que publicaremos en otra ocasión.

Entre las muchas actuaciones que llevaría a cabo Antonio Pérez Cano, que lo vindican como gran gestor, no sólo para sus propias industrias, sino en beneficio de todo el sector murciano de fibras textiles, destacan: la consecución de un préstamo de 400.000 pesetas para el lavado, peinado e hilatura de lana, por Real Decreto de 24 de enero de 1926 de Auxilio a las Industrias, para mejorar Industrias de géneros de punto, S.A. El 26 de Junio de 1934 es nombrado, por elección, vocal patrono de la Sección de Tejidos de Esparto del Jurado mixto de la Industria Textil de Murcia, junto a Jesús Massa Piñera, Cristóbal Martínez Camacho y Rafael Montiel Marín. En agosto de 1934 renueva su puesto en el Registro Oficial de Exportadores. Ese mismo año aparece como delegado colaborador de comisiones arancelarias. En enero de 1936 es presidente de la Asociación Capacheros de Cieza y representa los intereses de la asociación ante el gobernador. El 9 de mayo de 1936 es nombrado miembro, por la Industria del Esparto, de la Comisión que ha de redactar el anteproyecto de Reglamento Orgánico de la Comisión Permanente de Industrias Textiles.

A finales de enero de 1951 fallecía este “prestigioso industrial e ilustre hijo de Cieza”, habiendo sido el fundador de la Cooperativa de Machacadores de Esparto para Yuteras de Madrid, industria que trajo desarrollo y prosperidad a nuestra ciudad. Su entierro se realizó en la tarde del 27 de enero desde la parroquia de la Asunción con gran manifestación de duelo, con autoridades a la cabeza y personas de todas las clases sociales de Cieza y poblaciones cercanas, que honraron la memoria del industrial.

Artículo publicado por Pascual Santos López en Crónicas de Siyasa, 26-2-2021, p. 6.

Manuel Gómez Bermúdez y sus negocios a principios del siglo XX. La fábrica “Cerámica del Segura”

Manuela Caballero González

Anuncio de la fábrica. Archivo Santos-Caballero.

Manuel nació en Cieza el 8 de noviembre de 1886, se casó en primeras nupcias con María Lucas Salmerón, tuvieron un hijo llamado Juan. Al morir su esposa volvió a contraer matrimonio con una hermana de ésta, Carmen, naciendo tres hijos, María, Manuel y Joaquín. La familia vivía en la calle Padre Salmerón. Desempeñó diferentes oficios relacionados con la industria espartera y con el transporte, pero en la primera década del siglo XX decide empezar su andadura como empresario. Tiene 31 años, experiencia y muchas ideas, lo que le llevará a montar negocios de lo más diverso, y no sólo relacionados con la transformación del esparto, fibra vegetal en la que se basaba prácticamente toda la actividad económica de Cieza, sino otras relacionadas con la construcción, adentrándose incluso en el mundo de la inventiva, patentando sus propias máquinas y procedimientos. Su primera iniciativa fue formar una sociedad regular colectiva en 1918 con Alfredo Navarro Martínez y José Mª Herrera Martínez cuyo fin era fabricar hilados de esparto y cáñamo. Las patentes de invención que registró en la segunda mitad del siglo XX estaban relacionadas con la producción y transformación del esparto. Pero en este artículo nos detendremos con más detalle en otro proyecto que puso en marcha y cuyo resultado fue la fabricación de productos de gran calidad, tal como eran reconocidos por los profesionales del sector al que iban destinados.

Fabricante de productos especiales para la construcción

Apenas dos años después de empezar con las hilaturas puso en marcha una fábrica de cal y cemento hidráulico. Para ello registra una sociedad mercantil el 8 de noviembre de 1920 junto con Alonso Ortiz Rojas. Nace así “Bermúdez y Ortiz”. El capital social fue de 3.000 pesetas de las cuales Manuel aportaba en metálico la mitad y Alonso una finca rústica situada en el paraje de la huerta de Cieza en el partido de “La Cardona” además de 750 pesetas.

La idea era comercializar productos muy demandados en la construcción, sector que estaba despuntando y en el cual irrumpían con fuerza nuevos materiales, como era el caso de los cementos. Su uso y combinación con otros como el hierro daría lugar al hormigón armado y supuso una verdadera revolución en las técnicas constructivas. A finales del siglo XIX ya empezaba a utilizarse en el extranjero en obras de gran envergadura y en nuestro país su aplicación empezó a despegar gracias a profesionales convencidos de sus posibilidades, entre ellos destacó el conocido como “apóstol del cemento”, José Ribera. Fue un importante ingeniero que llevó a cabo experiencias pioneras en la construcción de infraestructuras donde el cemento tenía especial protagonismo, una de ellas tuvo lugar precisamente en Cieza, no podía ser menos, y gracias a su propuesta conservamos en Los Prados el primer puente de hormigón armado sobre ferrocarril construido en España. Si tenéis curiosidad en la revista Andelma Nº26 del Centro de Estudios Fray Pasqual Salmerón, recogí su historia y podéis incluso ver cómo está en la actualidad. Por tanto, en los primeros años del siglo XX sus usos se revelaban como innumerables en arquitectura e ingeniería y sus ventajas eran ampliamente publicitadas, demandándose tanto en viviendas como en infraestructuras. Estas expectativas de negocio serían las que decidirían a estos emprendedores a montar su fábrica cuyo nombre era “San Ildefonso”. Según el periódico local La Verdad de Cieza de octubre de 1921, “estaba situada en el Camino de la Fuente, junto al Teatro Galindo” y su marca era “La Cencerra”, siendo dada de alta como fábrica de cal y un horno en la contribución industrial del municipio en marzo de 1921.

Foto de Manuel Gómez Bermúdez. Archivo de José Gómez Rubio.

Empezaron su actividad, Manuel como gerente y Alonso como director técnico de fabricación, que además era el encargado de suministrar una materia prima necesaria para elaborar los productos, la carbonilla o escoria de carbón, para lo que tenía un contrato con la Compañía de Ferrocarriles. La elaboración de estos materiales no era fácil, ni siquiera el que se podría considerar como más tradicional: la cal. Dada su gran demanda, en Cieza existían varias fábricas que vendían su producción en otras localidades. Prueba de ello es que en 1924 Manuel Bermúdez y Pedro Piñera deciden hacer las ventas de cal de forma mancomunada en la sociedad que denominan “El Trust Calero” dirigiendo los pedidos al despacho central que habían establecido en Buen Suceso N.º 2. Se envasaba en sacos de 40 kilos y costaban 1,50 pesetas puestos en obra dentro de la localidad si se pedían más de 10. Si los sacos iban destinados a otras plazas se llevaban a los vagones en la Estación “Corredera” y su coste sería de 1,25 más 20 pesetas por los portes.

A la vista de los testimonios, conocía bien el oficio, ya que en muy poco tiempo la prensa se hizo eco de estudios y pruebas que muestran la gran calidad de todo lo que llevaba su marca. Sus instalaciones contaban, además del horno, con dos motores eléctricos y sus 40 obreros eran capaces de elaborar diariamente 20 toneladas de producto acabado. En 1922 fue reseñada en el periódico madrileño La Acción como “Gran fábrica de cemento natural hidráulico en las afueras de Cieza digna de ser visitada y de la que es digno propietario el inteligente y culto industrial don Manuel Gómez Bermúdez”. De ella saldrían parte del que se utilizó en la construcción del pantano Alfonso XIII y que el ingeniero encargado de las obras hizo un exhaustivo análisis y pruebas de resistencia. También se emplearía en los saltos de agua “Hijos de Legorburo” de Albacete. Puede que desde 1920 también fabricaran ladrillos y tejas, aunque sería en junio de 1922 cuando se registra la sociedad “Bermúdez, Ferreres y Compañía”. Las instalaciones necesarias para todo ello estaban en el mismo lugar que la anterior, en el Camino de la Fuente, compartiendo así espacio y recursos.

Los elementos que salían de su fábrica, “Cerámica del Segura”, pronto fueron reconocidos en el sector por su calidad y eficacia, en especial el que desde hacía ya tiempo se destinaba a las cubiertas, la teja plana, conocida como alicantina, ya que Alicante fue el lugar donde la industria cerámica alcanzó una gran importancia a finales del XIX, sus productos pronto estarían en medio mundo y también llegaron a nuestra localidad, ya que en 1896 el periódico local El Combate recoge que Manuel Rojas Vázquez era el distribuidor exclusivo de “La Cerámica Alicantina” para Cieza, vendiéndola en su depósito del Paseo Marín Barnuevo.

El desarrollo y mecanización en Alicante propició la fabricación de productos desconocidos hasta entonces, como la reseñada teja plana o el ladrillo hueco, pero de la factoría ciezana también saldrían innovaciones para este elemento constructivo, incluso según noticias familiares, Manuel llegó a inventar un modelo de teja, aunque no hemos podido acreditar hasta el momento que lo patentara. Lo que sí está comprobado es que introdujo variaciones a la típica alicantina. La fabricada por “Cerámica del Segura” pesaba 2,250 Kg y el precio de las mil piezas era de 200 pesetas, siendo necesarias para cubrir un metro cuadrado 15 unidades.

Teja fabricada por Cerámica del Segura. Archivo de José Gómez Rubio.

También hacían bovedillas, bloques y ladrillos huecos. Los materiales eran embalados cuidadosamente en cajas o jaulas atadas con alambres o cuerdas listos para ser enviados unas veces en wagonCieza desde la estación de ferrocarril de la ciudad y otras al muelle del puerto de Cartagena donde emprendían su viaje por cuenta y riesgo del comprador.

Como hemos dicho, los productos de la fábrica ciezana eran reconocidos como de “fabricación especial” y así se publicitaban también en la prensa nacional, tal como recoge el anuncio de 1924 del Imparcial de Madrid. Sabemos que se vendían en almacenes de materiales de construcción en la capital murciana, como el que regentaba Arturo Torrecillas en la calle de los Apóstoles, como depósito exclusivo de la Cerámica del Segura de Cieza, como consta en su publicidad.

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Anuncio de La Verdad de Murcia (8-12-1925). Archivo Municipal Murcia (AMM)

Pero no fueron tiempos fáciles y los negocios de nuestros empresarios tuvieron que afrontar diversas situaciones de conflictividad social y laboral que llevó a la crisis a varios sectores. Prueba de ello es que en 1926 José Herrera como apoderado de la Compañía ciezana, se desplazó a Madrid “para dar solución a las dificultades que los industriales de Cerámica del Segura encuentran en los Ayuntamientos y Jefatura de Montes de Murcia”. Estas dificultades, según dicen, pueden ser el origen del paro forzoso de gran número de obreros de las riberas del Segura, apelando a que sea el Gobierno quien resuelva la cuestión.

Nos hemos detenido con más detalle en sus negocios relacionados con los materiales de construcción, pero sus iniciativas relacionadas con las hilaturas fueron muy importantes, simultaneando todos los negocios, a los que irían incorporándose sus hijos y su yerno, que también fueron autores de varios inventos. Manuel falleció en abril de 1956 y diez años después la actividad de la empresa de su hijo Manuel Gómez Lucas cesó, pero todos ellos contribuyeron a que Cieza fuese una referencia en el desarrollo de la industria espartera con sus procesos y patentes de invención y como hemos comprobado, en la elaboración de productos especiales para la construcción.

Artículo publicado por Manuela Caballero Gonzáles en Crónicas de Siyasa, 19-2-2021, pp.4-5.

Las fábricas de Joaquín Gómez, el Gallego

Pascual Santos López

Antigua fábrica de conservas del Gallego. Hoy alberga un Mercadona. Archivo Santos-Caballero

Joaquín Gómez Martínez, conocido en Cieza como el Gallego, era hijo del banquero e industrial del esparto Joaquín Gómez Gómez, nacido en Abarán y afincado en Cieza, que allá por el año de 1885 era dueño de una fábrica de picar esparto en el Camino del Molino, con un batán de 16 mazos movidos por fuerza hidráulica y una máquina de fabricar borras. En febrero de 1895 se casaba con Purificación, hermana de Diego Martínez Pareja, jefe del partido conservador y abogado, que llegaría a ser diputado provincial, juez municipal y alcalde de Cieza. Purificación muere joven el 17 de septiembre de 1911, a los 42 años, dejando atrás seis hijos: Pilar, José, María, Carmela, Joaquín y Purificación Gómez Martínez. El niño Joaquín Gómez partiría para Orihuela el 30 de noviembre de ese mismo año a continuar sus estudios en el Colegio de Jesús y María. Su tío, Diego Martínez Pareja, fallecía el 13 de febrero de 1923 a los 51 años.

Chimenea de la antigua fábrica del Gallego. Archivo Santos-Caballero

El 20 de septiembre de 1925 también perdía a su padre con 80 años de edad y en 1934 encontramos a Joaquín Gómez contribuyendo ya con su nombre por 30 pares de mazos de picar esparto y 4 ruedas de hilar en el Camino del Molino. En los nueve años anteriores la empresa contribuiría con el nombre del padre. Al año siguiente, el industrial ya es alcalde de Cieza por el partido radical de Lerroux y mantiene un periódico en Cieza “El Radical”, que genera feroces disputas políticas con “El Luchador”. Corrían tiempos muy difíciles a punto de estallar la guerra civil. En la madrugada del 15 de junio de 1936 se declara un incendio en su fábrica y muchos vecinos ayudan a sofocar el fuego. Las causas del siniestro no se llegaron a conocer y las pérdidas fueron de unas 75.000 pesetas. Justo entonces es condenado a 20 años por conspiración para la rebelión, pero al acabar la guerra él se encontraba en el bando vencedor.

Anuncio de la fábrica de esparto. Archivo Municipal de Murcia

Desde 1940 la política autárquica franquista favoreció el aprovechamiento y transformación industrial de las fibras textiles naturales producidas en territorio nacional, sustituyendo a otras importadas. Lo que produjo la instalación y desarrollo de muchas industrias del esparto en las dos décadas siguientes. Joaquín Gómez no se quedaría atrás. En 1943 instalaba en Albacete una fábrica de picar esparto de 10 bandas de cuatro mazos cada una, con una producción de 1.500 kilogramos en jornada de ocho horas. Esta industria emplearía maquinaria y materias primas nacionales. Fábrica que volvería a reabrir en 1952 con una producción de 450.000 kilogramos al año, seguramente condicionada por la demanda y las sucesivas crisis de esta fibra.

Máquina inventada por Joaquín Gómez. Archivo Histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas

El picado del esparto y otras labores manuales, como el rastrillado, eran peligrosas e insalubres y se imponía la mecanización, por lo que Joaquín Gómez patenta una laminadora de rodillos en mayo de 1951 que sustituía a los mazos de picar y mejoraba la producción y el trabajo de las picaoras. Además, en 1955 ampliaba la industria de Cieza invirtiendo un millón de pesetas para comprar una rastrilladora mecánica y siete ruedas de hilar, estimando una producción de 750 kilogramos diarios. Al año siguiente sustituye otros cuatro rastrillos manuales por dos accionados por motor, con un costo de millón y medio. Ese mismo año de 1956 la empresa es ya sociedad anónima, Joaquín Gómez Martínez, S.A., y registra la marca “La Sirena” para distinguir toda clase de conservas vegetales que producía en su fábrica del Camino de la Estación, justo donde en la actualidad se encuentra el Mercadona y donde todavía se mantiene su chimenea, que está declarada por el Ayuntamiento de Cieza como Bien de Interés Cultural. La misma marca también la registraba para espartería en general. La crisis del esparto de finales de los cincuenta le pasaría factura, disolviéndose la sociedad en Madrid por Junta General Extraordinaria del 1 de diciembre de 1959.

Artículo publicado por Pascual Santos López en El Mirador de la Prensa el 29 de enero de 2021, p. 17.

Antigua fábrica de conservas del Gallego. Archivo Santos-Caballero

Industrias e Innovaciones de los Hermanos Tornero Escribano

Pascual Santos López

José María Tornero Escribano, 1929. Archivo familiar

Los hermanos Tornero Escribano eran cinco: Eulalio, José María, Amelia, Ángel y Jesús. Por el certificado de nacimiento de Eulalio, nacido en Blanca el 6 de marzo de 1903, sabemos que sus padres fueron: Domingo Tornero Gómez y Pilar Escribano Cano. Sus abuelos paternos: Jesús Tornero Gómez e Isabel Gómez Gómez, ambos naturales de Abarán y los maternos: Francisco Escribano Núñez y María de los Ángeles Cano Molina, naturales de Blanca. Cuando nació su segundo hijo, José María, el 22 de septiembre de 1907, la familia ya estaba en Abarán.

Las medidas proteccionistas de los años cuarenta incentivaron la apertura y ampliación de numerosas fábricas de manufacturas de esparto. Según nos cuenta Domingo, hijo de José María, su padre y su tío Eulalio ya se dedicaban al picado del esparto antes de la guerra. Comenzaron en una nave que tenía su padre y que partieron para instalar cada uno su fábrica. Eulalio aparecía como patrono de picadoras de esparto en una noticia fechada el 1 de junio de 1932 y José María compraba esparto en Hellín antes de la guerra. Ángel, más conocido en Abarán por Carmelo, también dirigiría su propia fábrica de esparto. De hecho, el apodo que tenían los hermanos era José María y Carmelo “de los mazos”.

Fachadas de las fábricas de José María (izquierda) y Eulalio Tornero. Archivo familiar

En el periódico Línea del 23 de septiembre de 1941 los hermanos Tornero anunciaban sus fábricas de esparto. José María “Esparto majado para lías de todas clases de hilados (Puente)” y Eulalio sólo se anunciaba como fábrica de majar esparto, pero al año siguiente ya explicaba que producía “esparto majado para yuteras, usos agrícolas y toda clase de hilados”, añadiendo el nombre de su empresa: Nuestra Señora del Pilar. Para la Feria y Fiestas de 1945 José María añadía al anuncio de su fábrica de majar esparto, los hilados y trenzados de esta fibra y la dirección D. Gómez, 19. El 18 de noviembre de 1946 Eulalio registraba, en la Oficina Española de Patentes y Marcas de Madrid, su marca de fábrica. Una “E” mayúscula en color rojo para distinguir sus manufacturas y picado de esparto.

Anuncio de la fábrica de Eulalio Tornero, 1945. Archivo Municipal de Murcia

Justo después de la guerra José María sería alcalde de Abarán. Su mandato se inicia el 28 de marzo de 1939, con una situación muy difícil de falta de abastecimiento y otros problemas humanos derivados de la contienda civil. Seguramente las necesidades de consumo de la villa le darían la idea de nuevos negocios, ya que a finales de la década de los cuarenta los emprendedores hermanos Tornero deciden instalar una fábrica de hielo y una cámara frigorífica cerca del mercado para dar servicio a los comerciantes de Abarán. En mayo de 1950 existe petición en la Delegación de Industria de Murcia por Eulalio Tornero para instalar dicha factoría de hielo en Abarán con una producción aproximada de 2.000 kilogramos en 24 horas y justo al mes siguiente otra petición del mismo para instalar la línea eléctrica de 32 metros de longitud a 4.500 voltios y un centro de transformación de 10 KVA que daría servicio a la industria citada.

Carta comercial de José María Tornero dirigida a Antonio Romero García de Teruel en 1948. Archivo Santos-Caballero

Eulalio murió joven y la fábrica de hielo quedaría a cargo de su hermano y socio José María. Su hijo Domingo nos cuenta cómo ayudaba a su padre y cómo abastecían asiduamente al ferrocarril las barras de hielo, que metían entre paja de arroz para que sirviera de aislante. También fabricaban polos y Domingo y sus hermanos ayudaban en el envasado, aunque su padre decía que no le salía rentable, pues comían más que producían. Además, servían a domicilio y sobre todo a los bares para refrigerar los serpentines de cerveza, que dicho de muchos mayores le daba la temperatura perfecta a la bebida. Yo recuerdo de niño que me gustaba ver cómo los repartidores manipulaban y partían las barras de hielo que llevaban envueltas entre sacos de yute y vendían para las neveras que teníamos en casa.  En junio de 1953 encontramos otra petición de nueva industria en Abarán a nombre de los dos hermanos: José María y Eulalio, para instalar la cámara frigorífica que hemos comentado, cuyo objeto sería la conservación de alimentos en general, con una entrada diaria de 300 a 400 kilogramos y una capacidad de almacenamiento de 3.000 a 4.000 kilogramos de producto. El capital total invertido sería de 55.000 pesetas.

Máquina patentada por el ingeniero abaranero Luis Tornero Templado en 1956. Archivo Histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas

Las peligrosas e insalubres condiciones de trabajo exigidas por las bandas de mazos de picar esparto y posibles mejoras en la producción y eficiencia obligaron a los empresarios a realizar innovaciones tecnológicas en la maquinaria de majar esparto. A mediados de los años cincuenta comenzarían a imponerse las máquinas de rodillos. De hecho, el Estado en 1959 prohibía totalmente el trabajo de picar esparto con mazos. Por supuesto, los hermanos Tornero estaban bien atentos a esas innovaciones, por eso su primo, Luis Tornero Templado, ingeniero industrial afincado en Almería y prolijo inventor, visitaba mucho a José María y diseñó una máquina de rodillos de majar esparto que probaron y desarrollaron en la factoría de José María. En 1956 Luis Tornero registra su nueva patente con el título: “Una máquina para el tratamiento de plantas textiles para usos industriales”. Pero el empresario no estaba contento con su rendimiento y se decidió por adquirir una majadora de rodillos verticales que fabricaba el constructor de maquinaria lorquino Juan Mouliaa Parra.

Anuncio de la fábrica de Ángel Tornero. Archivo Municipal de Murcia

Como hemos dicho, Ángel (Carmelo) Tornero Escribano regentaría su propia fábrica de hilados y trenzados de esparto, llegando también a ser como su hermano alcalde de Abarán en 1951. Ángel se casó con Gloria Gómez Pascual, hija del también industrial del esparto y de frutas Clemente Gómez Ortiz y formó una Sociedad Regular Colectiva con su suegro y su cuñada María. La sociedad recibió el nombre de: “Ángel Tornero Escribano y Compañía, SRC, Sucesores de Clemente Gómez Ortiz” y comenzó sus operaciones el 11 de octubre de 1955. El capital social era de 300.000 pesetas y el domicilio estaba en la calle Capitán Cortés, 6 de Abarán, siendo el objeto de la sociedad la compraventa de espartos, machacado e industrialización de dicha fibra y otras, inclusive la importación de cualquier fibra exótica. Además, la compraventa, exportación e industrialización de frutos frescos y secos del país, incluyendo otras operaciones auxiliares como el transporte y la confección de envases.

Máquina patentada por el industrial Ángel Tornero en 1961. Archivo Histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas

En 1961 Ángel Tornero patentaría una máquina de majar esparto mediante rodillos, similar a la de su primo Luis. La patente se titulaba: “Nueva máquina para el tratamiento de plantas textiles que se destinan a usos industriales”. Tenía husillos de apriete para los muelles tensores y cojinetes con guías que permitían bascular a los rodillos cuando pasaba el esparto entre ellos. El objeto de esta máquina, como otras similares, era eliminar la parte leñosa de la planta sin dañar su fibra útil, como bien explicaba su inventor en la memoria de la patente. No sabemos qué rendimiento tuvo esta máquina pero seguro que haría su papel en el trabajo del industrial.

La década de los sesenta sería ya el final de muchos negocios de esparto, aunque sabemos que en el 73 Ángel todavía seguía trabajando por el periódico Línea del 26 de mayo de 1973, que anunciaba el incendio en la fábrica de espartos de Cieza, propiedad de Ángel Tornero, situada en el paraje de Bolvax. Según nos cuenta su sobrino Domingo allí tenía una balsa de macerar esparto y algunos almacenes. No dice nada la noticia sobre los daños materiales que tuvieron lugar. Hombres inteligentes y esforzados empresarios los hermanos Tornero Escribano contribuyeron con sus industrias, junto a otros muchos, al desarrollo comercial e industrial de Abarán.

Artículo publicado por Pascual Santos López en la revista de Feria y Fiestas de Abarán, 2019.