Bartolomé Ruiz Marín. Industrial del esparto e iniciador del cambio productivo en Cieza

Pascual Santos López

Gracias a sus hijos, Isidoro y Josefa Ruiz Gabaldón, sabemos que Bartolomé Ruiz Marín nació en El Solvente (Ojós) el 10 de julio de 1912, ya que su padre se encontraba trabajando como peón en la fábrica de la luz, que había comenzado su construcción precisamente en ese año. Sus padres eran Isidoro Ruiz Pérez, de los Pérez de la posada, y Josefa Marín Vázquez y sus hermanas, Josefa y Ana Ruiz Marín. Todos naturales de Cieza.

La familia vivía en la Cuesta Cosme, donde no se paraba de hacer lía de esparto para poder subsistir, como en muchas casas de Cieza. Al cabeza de familia, Isidoro Ruiz, le apodaban “el torero” porque de joven llegó a torear. Trabajaba a jornal, pero decidió emigrar a Francia cuando ya tenía dos hijos, Josefa y Bartolomé.

En Marsella hizo dinero enterrando cadáveres por la gran mortandad de la Primera Guerra Mundial y cuando volvió a España por el año 1921 pudo comprar el molino y la finca de las Ramblas a la familia Tafalla. También trabajó como corredor de fincas y regentaba el molino que le requisaron en tiempos de la República.

En la escasez de la posguerra se utilizaba el sistema de la maquila, donde el molinero se quedaba con parte del grano por la molienda. Por entonces, Melchor Aracid era el molinero y Francisco Piñera, conocido como Paco “gusano”, conseguía el grano, pues iba con su carro pidiendo a los labradores cereal para moler.

En 1946 Isidoro Ruiz traspasó el molino a su hija Ana y su marido Juan Semitiel Aroca. Y el ventorrillo de las Ramblas, construido por él, fue cedido a su hija Josefa y su esposo, José Herrera Moreno, que lo compraron junto con parte de la finca.

Bartolomé Ruiz Marín (1912-1973)

Bartolomé no pudo tener estudios, pero era un joven avispado y emprendedor que comenzó como marchante de ganados a los 10 o 12 años. Comerciaba mucho con Moratalla y ayudaba a su padre en la compraventa, como el vino que traían de Jumilla para venderlo a las tabernas de Cieza.

En los años treinta Isidoro Ruiz era considerado hombre de derechas, por ser propietario, aunque no militaba en ningún partido. Poseía tierras y molino y lo metieron en la cárcel de Cieza tras una redada en el café-bar El Gato Negro. Por extensión, su hijo Bartolomé también era considerado hombre de derechas a pesar de no tener filiación política. Cuando le tocó servir en el Ejército republicano tuvo problemas y pasó por diecisiete tribunales hasta parar en la cárcel de Alicante, en una celda contigua con la de José Antonio Primo de Rivera.

Bartolomé había oído que no iría al frente si estaba casado, por lo que su novia, Josefa Gabaldón Herrero, y él se casaron el primer día del Golpe de Estado, 17 de julio de 1936 en la cárcel. Al acabar la guerra se casaron por la Iglesia el día 3 de abril de 1939. Su primer hijo, Isidoro, nació en 1940. Después vendrían otros dos, José y Josefa.

El comandante del Ejército republicano, Pedro Villalba, natural de Cieza, abogó por él, lo sacó de la cárcel y lo hizo su asistente mientras terminaba el servicio militar.

Industrial del esparto

Al acabar la guerra la autarquía franquista favoreció la fibra nacional y el esparto era una industria en alza. Bartolomé compró una fábrica de esparto en Cieza con un socio que puso dinero y al poco tiempo pudo devolverle el dinero y quedarse él solo con la fábrica.

Al comandante lo expulsaron del Ejército y quedó sin medio de vida y con familia, por lo que Bartolomé le dio trabajo como encargado general de la empresa. La fábrica estaba situada en el camino de Abarán y tenía diez pares de mazos de picar esparto y dos ruedas de hilar.

En 1951 Bartolomé también cotizaba en Cieza como corredor de productos de la tierra que trabajaba en las mismas instalaciones: coloreaba naranjas y manufacturaba almendra que exportaba a través de empresarios de Alicante. De hecho, en nuestro archivo conservamos una carta de Bartolomé Ruiz Marín, fechada el 23 de mayo de 1951, donde el empresario contesta al industrial de Novelda, Gonzalo Maestre, que no podía servirle en ese momento almendra en pepita.

Para el esparto Bartolomé formó un grupo industrial con empresarios de Hellín y producían y comercializaban todo tipo de manufacturas.

En 1945 Bartolomé Ruiz solicitaba una marca en la Oficina Española de Patentes y Marcas para distinguir sus hilados y trenzados de esparto. Se trataba de una R mayúscula y debajo la leyenda “Marca de la Casa”. Marca que le fue concedida el 10 de diciembre de ese mismo año y que ponía en el membrete de sus cartas y facturas.

La fábrica de hielo

En 1945 montó también una fábrica de hielo y polos en la calle Santa Ana de Cieza. Un matrimonio vendía los polos por las calles del pueblo con un carrito de helados, lo que seguro haría las delicias del público infantil.

En enero de 1953 Bartolomé solicitaba a Industria de Murcia la ampliación de la fábrica y su traslado al molino de las Ramblas. La producción pasaba de 105.840 kilogramos de hielo a 794.640 kilogramos anuales. El capital invertido fue de 100.000 pesetas.

La fábrica repartía barras de hielo con un furgón por las calles del pueblo y también a los bares para enfriar los serpentines de cerveza. Cuando era un niño, me acuerdo que me gustaba salir a la calle a comprar media barra de hielo para enfriar la nevera de casa, pues entonces no teníamos frigorífico. El repartidor cortaba la barra de hielo con una gran sierra sobre tela de sacos de arpillera y yo la llevaba a casa en una palangana. Esta fábrica dejó de funcionar en los años ochenta del siglo XX.

Cieza, ciudad industrial

La política autárquica de la dictadura convirtió a Cieza en el pueblo más representativo de todos los que trabajaban el esparto. La propaganda de la dictadura se dejaba sentir en las noticias sobre Cieza, sobre todo en sus fiestas más esperadas, Semana Santa y Feria. Así lo expresaba el redactor de Línea en la Feria de 1946 “Cieza vive hoy un ambiente de trabajo continuo. No hay problema de paro y todos los trabajadores viven, dentro de las circunstancias mundiales, sin los agobios de otros tiempos, ya que en sus importantes y numerosas industrias encuentran los medios para vivir dignamente”. Precisamente, en esa misma página se anunciaban muchos industriales, entre ellos Bartolomé Ruiz.

La sociedad ciezana vibraba con sus fiestas y además de las procesiones le gustaba ir al teatro, el cine, y por supuesto los toros. Bartolomé Ruiz, compartía la afición de su padre. Fue empresario de toros y ayudó a varios toreros, así lo expresaba una noticia de la Feria de 1953:

“EL SÁBADO, GRAN NOVILLADA DE FERIA EN CIEZA. Actuarán Cáscales, Chicuelo II y Juanito Tendero. Por fin se va a celebrar en Cieza la tradicional novillada de la feria de San Bartolomé. Después de muchas dificultades y vacilaciones ha surgido un valiente empresario local, don Bartolomé Ruiz, quien en cuatro días ha organizado una gran novillada que contribuirá a dar realce y animación a la feria, a cuyo fin cuenta con la ayuda de las autoridades locales y las simpatías de todo el vecindario”.

Hombre religioso y devoto del Santo Cristo del Consuelo. Fue presidente de la Cofradía del Santísimo Cristo del Consuelo durante varios años. También fue socio fundador de la revista cultural de Hellín, titulada Macanaz, junto a otros industriales hellineros. Revista que comenzó su andadura en enero de 1952.

A mediados de los cincuenta la crisis del esparto produjo la ruina de muchos industriales, entre ellos, Bartolomé Ruiz, que tuvo que vender su fábrica a otro empresario ciezano del esparto por 600.000 pesetas, para poder pagar los finiquitos de sus empleados, porque los tenía dados de alta en la Seguridad Social.

Iniciador del cambio productivo en Cieza

Gran amigo de los hermanos Bernal del Palmar, que eran dueños de la Finca Ascoy y los seis pozos del acuífero Ascoy-Sopalmo. Bartolomé se convirtió en su agente para vender las fincas y acciones de riego. Era también presidente de la Junta de Regantes de la Acequia del Horno.

El tema del riego y ser el principal agente inmobiliario de NEASA, la empresa administradora de los pozos de Ascoy fue lo que salvó a Bartolomé. Se comenzaron a realizar minitrasvases, como el de los “fabulosos pozos de Doña Asunción, ubicados en el paraje El Ringondango” de Cieza, que permitirían transformar en regadío más de veinte mil tahúllas de secano.

Toda esta labor afianzó la producción de frutales y exportación en la Vega Alta del Segura. Se ampliaron zonas de regadío en todo el término municipal de Cieza y pueblos como Calasparra y Jumilla, llegando incluso a realizar otro minitrasvase a Fortuna, desde el acuífero Ascoy-Sopalmo. Siendo su principal artífice Bartolomé Ruiz.

En diciembre de 1973 llegaría a Fortuna el agua del minitrasvase. En junio de ese año, NEASA estaba realizando la primera fase de las obras y se le había solicitado el estudio de la segunda. La primera fase constaba de una tubería de 70 centímetros de diámetro y 32 kilómetros de longitud, desde Sopalmo en Jumilla hasta el Cortao de las Peñas en Fortuna. Se impulsarían 350 litros por segundo, que supondrían la transformación de 1.500 tahúllas de secano en regadío.

En la segunda fase se preveían “otros 350 litros por segundo, a fin de que la transformación agrícola de la comarca tuviera carácter social y llegara a los productores más modestos”.

Iniciativas para la industria espartera

Pero no pensemos que los industriales ciezanos del esparto no lucharon para que pudiera perdurar su industria. Prueba de ello son las noventa y cinco patentes relacionadas con el esparto registradas en Cieza. Desde la primera máquina de majar del ingeniero Bernardo H. Brunton en 1909 a un procedimiento para blanquear esparto del industrial José Gómez Velasco en 1973. Ningún proceso de transformación quedó sin estudiar, hasta incluso el de más difícil mecanización, el arranque, con cinco patentes registradas por máquinas de arrancar esparto a finales de los sesenta, cuando el sector estaba padeciendo la crisis definitiva.

Aunque una de las iniciativas más importantes, inédita hasta el momento, podría haber cambiado el curso de la historia. La aplicación química de las materias pépticas del esparto. Bartolomé Ruiz y su hijo Isidoro, ingeniero industrial, sabían la importancia de esas materias químicas que se podían extraer del esparto, como la cera carnauba, entre otras, y sus aplicaciones en la industria cosmética, Galvanostegia y Galvanoplastia. Teniendo como desecho la celulosa del esparto, una vez extraídas esas materias químicas. Celulosa pura, altamente aprovechable por la industria papelera.

Pero claro, eran necesarias altas inversiones en maquinaria e instalaciones industriales. Isidoro Ruiz, con el beneplácito y la ayuda de la Universidad de Murcia, de gran tradición en la industria química y profesores que le apoyaron, consiguieron presentar al Gobierno en Madrid el proyecto de una industria química de transformación del esparto que quizás hubiera permitido que floreciera esa nueva industria en Cieza. Aunque no obtuvieron la ayuda solicitada.

A pesar de estas iniciativas y luchas por la industria espartera el cambio productivo en Cieza se produjo gracias a hombres como Bartolomé Ruiz y en la actualidad su riqueza proviene sobre todo de la Agricultura.

El empresario ciezano falleció el 20 de junio de 1973 a los 60 años de edad.

Sus relaciones y amistad con importantes industriales le facilitaron la coyuntura de poder contribuir al cambio productivo de la ciudad de Cieza y su riqueza frutícola. La mañana que murió, en su lecho de muerte, le dijo a su hijo Isidoro que le hubiera gustado escribir el libro de su vida. Espero que con el presente trabajo hayamos podido contribuir a realizar en parte ese deseo.

Si algún lector quiere saber más sobre la figura de este industrial ciezano puede leer el artículo que Manuela Caballero y yo mismo hemos presentado en el III Congreso de Historia en torno a los moriscos expulsos. Ojós y el Valle de Ricote. Tradición e Historia en el Mediterráneo, que se celebró en Ojós el 19 de octubre pasado. Disponible en Internet y que lleva por título: “Bartolomé Ruiz Marín. De la industria del esparto en Cieza a la modernización de los regadíos murcianos 1940-1973”.

Figura 1.- Bartolomé Ruiz Marín. Cortesía de su hija Josefa Ruiz Gabaldón

Figura 2.- Bartolomé Ruiz y Josefa Gabaldón Herrero. Cortesía de su hija Josefa Ruiz Gabaldón

Figura 3.- Carta de Bartolomé Ruiz. Archivo Santos-Caballero

Figura 4.- Bartolomé Ruiz acompañando al Santo Cristo del Consuelo. Cortesía de su hija Josefa Ruiz Gabaldón

Figura 5.- Bartolomé Ruiz con la llegada de aguas a la finca de “El Quinto” en Cieza. Cortesía de su hija Josefa Ruiz Gabaldón

Artículo publicado por Pascual Santos López en los periódicos: Crónicas de Siyasa (1-11-2024), pp. 6-7 y El Mirador de la prensa (2-11-2024), pp. 8-9.

Dos ponencias de industriales e inventores en el III congreso de Ojós y el Valle de Ricote

El pasado sábado 19 de octubre de 2024 tuvo lugar la tercera convocatoria de este interesante Congreso de Ojós y el Valle de Ricote. Tradición e Historia en el Mediterráneo.

Este III Congreso de Historia en torno a los moriscos expulsos, coordinado por Ricardo Montes Bernárdez y Pascual Santos López, lo ha organizado el Centro de Estudios Históricos Fray Pasqual Salmerón y el Ayuntamiento de Ojós y está patrocinado por la Consejería de Turismo, Cultura, Juventud y Deportes de la Región de Murcia, Costa Cálida Región de Murcia, Casa del Mediterráneo y el Museo de los Belenes del Mundo de Ojós.

Manuela Caballero y yo, Pascual Santos, presentamos dos ponencias sobre inventores e industriales de Cieza y Archena, tituladas:

Ingenio y técnica en el Valle de Ricote. Inventores y patentes en Archena 1908-1989

Bartolomé Ruiz Marín. De la industria del esparto a la modernización de los regadíos murcianos

El libro de actas lo podéis descargar de manera gratuita en este enlace.

Excelente comunicación en el Congreso de San Javier

El sábado 14 de septiembre de 2024 se celebró el Congreso de San Javier y su entorno a lo largo de la Historia y Manuela Caballero expuso nuestro trabajo sobre los inventores de San Javier, titulado: Emprendedores civiles y militares en San Javier y sus patentes de invención 1931-1969. Pilotos, mecánicos, industriales, ingenieros, civiles y militares que con su trabajo y esfuerzo modificaron la Historia Industrial de nuestra tierra, legándonos un considerable y rico Patrimonio Industrial y Tecnológico. Si se pincha sobre el título del artículo se puede leer el trabajo completo.

Los inventores biografiados son:

Ángel López Pastor, Francisco Javier Maestre Zapata, Enrique Albors Llardent, Ramón Jiménez Murcia y Tomás Belmonte García.

Agradecemos a sus familias la información, las imágenes cedidas y la atención prestada.

Nuevo artículo: Ingenios de viento patentados en Cartagena y su entorno

Pascual Santos-Lopez

Se acaba de publicar el nº 16 de la revista Náyades sobre molinos de viento en las costas murcianas. Yo contribuyo con un artículo titulado Ingenios de viento patentados en Cartagena y su entorno – Patented wind devices in Cartagena and its surroundings.

Resumen: Se analizan siete inventos patentados en Cartagena gracias a los documentos del Archivo Histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas (AHOEPM). Cuatro motores de viento, dos aparatos de publicidad y una central eléctrica; todos ellos son ingenios que aprovechan la energía del viento como fuerza motriz. Además, se utilizan diferentes fuentes, como prensa antigua y documentos de archivo, que nos ayudan a estudiar la figura de los inventores, sus circunstancias y la sociedad en la que desarrollaron sus inventos.

Abstract: Seven inventions patented in Cartagena are analyzed thanks to the documents from the Historical Archive of the Spanish Patent and Trademark Office (AHOEPM). Four wind engines, two advertising devices and a power plant; All of them are devices that take advantage of wind energy as a driving force. In addition, different sources are used, such as old press and archival documents, which help us study the figure of the inventors, their circumstances and the society in which they developed their inventions.

Excelente conferencia de Manuela Caballero sobre los últimos héroes de Filipinas

El pasado jueves 9 de mayo en la Biblioteca Padre Salmerón se celebró la quinta y última conferencia del ciclo, que el Centro de Estudios Históricos Fray Pasqual Salmerón ha realizado en su 25 aniversario. Titulada “Vivencias entre Cieza y Filipinas de Francisco Real Yuste y Mariano Camacho Carrasco”, ha sido impartida por la historiadora Manuela Caballero González, que lleva estudiando el tema desde 2007 cuando descubrió la historia del Sitio de Baler, publicada en Cieza por primera vez en España, gracias al héroe ciezano, Francisco Real Yuste, que relató lo sucedido para un periódico local al mismo llegar de Filipinas, y que Manuela Caballero publicó en la revista Andelma en 2008.

Nuestra compañera desgranó paso a paso la resistencia de los heroicos españoles, entre ellos dos murcianos, uno de Cieza y otro de Mula y la vida del médico de Cieza, Mariano Camacho Carrasco, forense e inventor y defensor de la higiene pública y de las condiciones de salubridad de Cieza y de otras ciudades de la Región de Murcia, que también ejerció en Cavite y fue uno de los últimos médicos en abandonar Filipinas, junto a los enfermos repatriados a España.

Manuela Caballero fue presentada por el presidente del Centro de Estudios Históricos Fray Pasqual Salmerón, Francisco Javier Salmerón Giménez, que habló sobre las relaciones hispano-filipinas y repasó el currículum de la investigadora y alguna de sus numerosas publicaciones como el artículo sobre el ingeniero Alfonso Brunet, que construyó la primera fábrica de esparto de Cieza en 1867 y que todavía se conserva junto al Cauce.

Después de un turno de debate, Francisco Javier Salmerón clausuró el ciclo de conferencias del presente año “Cieza, Abarán y los personajes que las hicieron posibles” y emplazó al público para la inauguración de la exposición conmemorativa del 25 aniversario del Centro de Estudios, a celebrar el próximo 23 de mayo a las 20,00 horas en la Biblioteca Padre Salmerón. Para terminar, la tesorera de la asociación, María del Carmen Salmerón, realizó el sorteo y procedió a la entrega de regalos, acogida por los numerosos aplausos del público asistente.

Excelente comunicación sobre la reconstrucción del Santuario de la Fuensanta a través de la correspondencia del industrial Félix Gómez Castaño

Ayer tarde pudimos disfrutar de la excelente comunicación que Manuela Caballero presentó a las VII Jornadas de Investigación y Divulgación sobre el Valle de Ricote, que organizan la Asociación Cultural «La Carraila» y la Sede Permanente de la Universidad de Murcia en Blanca.

La comunicación se titula «Noticias sobre la reconstrucción del Santuario de la Fuensanta de 1958 en la correspondencia del empresario abaranero Félix Gómez Castaño«, que Manuela Caballero acompañó con una trabajada presentación. Todas las comunicaciones se publicarán como siempre en un libro de actas y quedarán a disposición del público de forma gratuita en Internet.

También pudimos disfrutar de otras dos comunicaciones seleccionadas para el evento y la conferencia inaugural, tituladas: «El sistema de regadío del paraje de Charrara en la Rambla de Benito (Abarán)«, de Joaquín Caballero Soler; «El Menjú (Cieza): motor de la agroindustria conservera en Abarán y Cieza y polo de turismo industrial en el Valle de Ricote«, de Alfredo Eugenio Jiménez Gómez; y la conferencia «El Valle de Ricote y su entorno en el contexto de la Prehistoria regional«, de Joaquín Lomba Maurandi.

En palabras de los organizadores, «la presente edición incluye dos conferencias, seis comunicaciones y una salida guiada. También se editará un libro de actas, donde tengan cabida las contribuciones que han quedado fuera de la programación. Todo el contenido está desarrollado por especialistas en el patrimonio cultural y natural del Valle de Ricote (Abarán, Archena, Blanca, Cieza, Ojós, Ricote, Ulea y Villanueva del Río Segura), así como por expertos en otros ámbitos científicos y divulgativos. La asistencia a las jornadas es gratuita hasta completar aforo».

El cartel es obra de Antonio Moreno Saorín, tomando como base un detalle de la vista estereoscópica coloreada Environs dʼArchéna. Le Saut de la Fiançée, 1889. © Léon et Lévy / Roger-Viollet.

El programa lo pueden encontrar en el enlace a la página de la Asociación La Carraila

Presentación en Granada de la revista Alhóndiga con nuestro artículo «Inventoras granadinas»

El 7 de marzo, se presentó en Granada la revista Alhóndiga, donde fuimos invitados por su directora Ana Sánchez Álvarez. En este número 43, dedicado a la mujer, participamos con nuestro artículo «Inventoras granadinas». Número que fue presentado en el Teatro Isabel La Católica, con una gala espectacular, ya que coincidía con el séptimo aniversario de la revista.

Aprovechamos el viaje para visitar algunos monumentos como el Hospital Real, donde se encuentra la fabulosa Biblioteca de la Universidad de Granada y también visitamos, en el día internacional de la mujer, la Casa de Mariana Pineda, mártir por la causa de la Libertad.

La familia Brunet Bingley en Cieza. Una historia industrial y humana

Manuela Caballero González

La investigación y divulgación de la historia cultural de la tecnología de nuestra localidad, que venimos desarrollando desde hace tiempo Pascual Santos y yo, nos ha dado muchas satisfacciones, arrojando luz sobre personas emprendedoras de Cieza. Los temas abarcan los más diversos ámbitos, y como es natural, uno de los más prolijos es la historia de la industria espartera. Y como no podía ser menos, para hablar de sus orígenes había que estudiar un nombre importante: Alfonso Brunet. Su intervención como pionero en la industrialización del esparto ya había aparecido en diversos escritos, aunque en realidad poco se sabía de su figura y su vida, empezando por su procedencia, siendo considerado de “naturaleza francesa”. Pero eso no nos desanimó, al contrario, fue un acicate para buscar en todo tipo de fuentes. Y fue precisamente el primer paso sobre su “naturaleza” el que nos dio la primera sorpresa: había nacido en San Sebastián. Y empezó una minuciosa investigación que nos ha llevado más de dos años entre el País Vasco y la Región de Murcia. Y como he dicho sólo fue el principio, y tuvo como conclusión el identificar y dar contenido a la historia de la primera fábrica de esparto de Cieza, que de forma detallada ya ha tratado Pascual Santos en este mismo medio. Pero el objetivo de este escrito es dar a conocer a otro personaje que nos deparó esta investigación, que bien puede ser considerada como la clave para empezar a “tirar del hilo”. Su nombre es Manuela Brunet Bingley y fue el hallazgo de su partida de bautismo en la Iglesia de la Asunción de Cieza la que aportó el dato vital, que no dejaba lugar a dudas de la procedencia de la familia. Por no hablar del inestimable hallazgo de que la mayor de sus hijas había nacido en nuestra ciudad.

Una partida de bautismo muy reveladora

Manuela Brunet Bingley nació en Cieza, Murcia, el 24 de mayo de 1868, a las diez de la noche y fue bautizada el veintisiete de ese mismo mes en la Iglesia de la Asunción “por el teniente de esa Parroquial, Don Lorenzo Hurtado”. En el documento consta que era “hija legítima de Don Alfonso de Brunet Bermingham y de Doña Dorotea Bingley Phillips; siendo sus abuelos paternos Don José Manuel de Brunet y Prat y Doña Manuela de Bermingham y Echagüe, estos y el padre naturales de San Sebastián, Provincia de Guipúzcoa, Obispado de Vitoria; y los maternos Don Carlos Guillermo Bingley y Doña Juana Phillips, estos y la madre naturales de Sheffield, condado de York en Inglaterra. Se le puso por nombre Manuela, María, Juana y fueron sus padrinos Don José Manuel de Brunet y Prat y Doña Manuela de Bermingham y en su representación Don Manuel Moxó y Doña Manuela Moxó, de Cieza. La relación entre las familias Moxó y Brunet fue muy estrecha durante su estancia en la villa.

Otro golpe de suerte fue la existencia de cartas enviadas por Brunet a su padre desde Cieza a San Sebastián durante la estancia de la familia en la villa. Cedidas por su tataranieta. En ellas podemos encontrar detalles de parte del tiempo que les tocó vivir aquí, concretamente se conservan trece cartas fechadas en Cieza entre noviembre y diciembre de 1870.

La estancia de la familia Brunet Bingley en Cieza

Sabemos que Alfonso Brunet estaba en Cieza en septiembre de 1867, junto con su esposa y su hijo Guillermo, que había nacido en San Sebastián en 1865. Poco después de su llegada nacería su primera hija. Junto a estos datos, las cartas también revelan detalles familiares, como los progresos de Guillermo que empezó a ir a la escuela en la villa, lo frio que era el invierno ciezano o los resfriados de la pequeña Manuela, que según decía era muy buena, así como los intentos de su hermano para que aprendiera palabras en inglés.

Su estancia coincidió con el Sexenio Revolucionario, con sus altibajos y convulsos acontecimientos no exentos de violencia en algunos casos. Tan sólo ocho días después de comprar la fábrica, el 18 de septiembre de 1868, comenzó la revolución conocida como La Gloriosa. Vivieron epidemias, el cambio de monarca, la guerra europea, todo influyó en el desarrollo de sus propios negocios. Habían llegado en los albores de la espartería, ya que hasta 1860 esta fibra se empleaba para realizar útiles agrícolas, servicio doméstico o cuerdas para amarre, todo ello de forma manual, lejos de los procesos industriales. Brunet empezó los primeros ensayos para mover los primitivos mazos con fuerza hidráulica y fabricar cordelería. Según se desprende de la correspondencia de 1870, a finales de ese año los negocios no iban del todo bien y Brunet estaba considerando volver a San Sebastián, como así ocurrió, ya que en noviembre de 1871 nació en la capital donostiarra su tercera hija, Elena.

Pero él siguió ligado a Cieza, ya que arrendó la fábrica unos años más y la vendió en 1880 a Joaquín Gómez Gómez y Antonio Marín Meneses. Por la escritura sabemos que contiguo al edificio fabril tenían “una casa y un huertecito”, casa que hemos podido ver en fotografías antes de que fuese demolida en el siglo XX. Debemos felicitarnos de que la fábrica corriera mejor suerte y haya llegado hasta nuestros días.

Alfonso Brunet retomó su vida en San Sebastián de donde fue concejal en 1876. Desafortunadamente, meses después de vender su fábrica, falleció, dejando viuda y tres hijos, Guillermo con 15 años, Manuela con 12 y Elena con 9.

Manuela Brunet Bingley, una ciezana en la distancia

Aunque la fotografía de Alfonso Brunet en la Cieza de 1867 fue importante, no fue la única que conseguimos para ilustrar nuestro trabajo, llegaron otras de los diferentes miembros de la familia y, por supuesto, pronto pudimos poner cara a nuestra protagonista. Y como la historia cultural de la tecnología no sólo trata de empresas, números o máquinas, sino también de las personas y circunstancias que la componen, también nos acercamos a conocer la figura de Manuela, quien, si bien abandonó Cieza muy joven, es una ciezana en la distancia, y gracias a la recuperación de su memoria hemos avanzado en el conocimiento de nuestra historia industrial, al tiempo que se han estrechado lazos entre lugares que nos pueden parecer muy distantes. Por todo ello creo que es interesante saber un poco más de su vida.

Tras la muerte de Alfonso, la familia recibió todo el apoyo del abuelo paterno, siendo Guillermo, quien ocupara el destino que le estaba reservado a su padre. Todos recibieron una completa y cosmopolita educación en España y el extranjero. París sería uno de sus destinos.

Manuela contrajo matrimonio en 1892 con Álvaro Calzado Arosa, perteneciente a una destacada familia de banqueros y artistas. Él había nacido en París, donde su padre, Adolfo Calzado, destacado periodista y banquero de ideología republicana, dirigía el grupo español de la Bolsa, entre otras muchas actividades, que le valieron un gran reconocimiento. La futura suegra de Manuela, María Arosa, procedía de una familia del mundo de la cultura y el arte de París, para hacernos una idea, su padre Gustavo Arosa, fue profesor y tutor de Paul Gaugin y su hogar era frecuentado por los más destacados artistas e intelectuales tanto franceses como españoles. La familia Calzado Arosa, que desde siempre había mantenido los vínculos con nuestro país, trasladó su domicilio a Madrid en 1884, estableciéndose en la calle de Orfilia, donde siguió con su activa vida social, allí acudía “lo más selecto de la sociedad”. Frecuentaban San Sebastián donde tenían importantes relaciones, entre ellas la familia Brunet.

En enero de 1892 el padre de su prometido pidió su mano, acontecimiento que recogió la prensa, anunciando que la boda de “la bellísima señorita doña Manuela Brunet y el distinguido Abogado don Álvaro Calzado y Arosa” tendría lugar el 9 de julio de ese mismo año. Prueba de esas relaciones tan importantes de ambas familias, es que el padrino fue “el ilustre tribuno D. Emilio Castelar” íntimo amigo de la familia Calzado.

Y tenemos más detalles, como que el enlace se celebró en la parroquia de Santa María en el barrio del Antiguo de San Sebastián, “la ceremonia, a juzgar por los preparativos, promete ser brillantísima, ya que la novia pertenece a una de las familias más distinguidas de la ciudad donostiarra. Según figura en la noticia, tras la boda saldrían de viaje para Biarritz y París. A partir de ese momento, Manuela fue parte activa de los actos sociales que llevaban a cabo, como por ejemplo la recepción que ofrecían a sus amigos todos los miércoles en “la preciosa villa Alma, de diez de la noche a la una de la madrugada” donde acudía lo más sobresaliente de la sociedad, así como “escritores y conocidos sportmen” y donde las damas de la casa repartían entre los asistentes regalos traídos expresamente de París.

Pero esos años dorados duraron poco y pronto tuvo que afrontar muchas pérdidas. Apenas despuntó el siglo XX, falleció su cuñada Rosario, le seguirían sus suegros entre 1909 y 1910, en 1916 perdería a su madre y la única cuñada que le quedaba, Alma, murió a los 40 años en diciembre de 1918. Aunque 1923 resultó ser todavía más doloroso, ya que en octubre murió su hermano mayor Guillermo y un mes después le siguió su esposo, el matrimonio no tuvo descendencia.

Álvaro Calzado había sido un activo político republicano y un periodista de reconocido prestigio. En enero de 1923 registró una marca para distinguir un periódico, cuya denominación era “Revista Económica”, tan sólo unos meses después fallecería, por lo que la marca fue transferida a Manuela Brunet Bingley, quedando registrada a su nombre en junio de ese año. También tuvo que hacerse cargo de otros negocios fundados por su suegro. Así junto con su sobrina política Dora, pasaron a ser gestoras de la sociedad Calzado y Compañía Sociedad General de Anuncios de España. Sus nombres figuran en los inicios de la gran fusión de las agencias de publicidad en España, ya que constan como representantes de dicha sociedad en la corporación empresarial Roldós-Tiroleses que se formó en diciembre de 1928. Pero también compartían mucho más que intereses comerciales.

La Parroquia de la Asunción guarda otro dato importante

Como hemos dicho, Manuela no tuvo hijos, pero existió un vínculo especial con su cuñada Rosario o más concretamente con la hija de ésta, Dorotea.

Rosario se había casado en octubre de 1900, con Antonio Quintero Atauri. El matrimonio tuvo sólo una hija, Dorotea (Dora) que quedaría huérfana apenas nacer, ya que su madre falleció en noviembre de 1901 y perdió también a su padre en 1913. Aunque su tutor legal fue su tío, el prestigioso arqueólogo Pelayo Quintero, los lazos que mantuvo con sus tíos maternos Álvaro y Manuela fueron muy estrechos. Así encontramos que cuando Dora se casó con el abogado José Lapuerta y de Las Pozas en 1926, el padrino fue su tutor y la madrina su tía Manuela Brunet de Calzado, ya viuda y fue en su casa donde “la concurrencia a la boda fue obsequiada con un espléndido te”. Y hay más certezas de esa cercanía, y una de ellas nos la proporcionó precisamente la información anotada al margen de la partida de Bautismo de Manuela. En ella se puede leer: “Por Escritura pública otorgada ante el Notario de Madrid don Alejandro Santa María Rojas en nueve de junio de 1947, adoptó legalmente a su sobrina Doña Dorotea Quintero Calzado, la cual podrá usar desde ahora los apellidos de la adoptante”.

Gracias a sus descendientes tenemos el retrato de la protagonista de este artículo. Manuela Brunet Bingley, nacida en Cieza, en mayo de 1869, murió en Madrid en abril de 1954. Si queréis conocer más datos podéis encontrarlos en la Revista Andelma nº 31.

El legado de Alfonso Brunet para Cieza

A partir de los primeros hallazgos, establecimos contacto con familiares que nos proporcionaron documentos y junto con lo recopilado por nosotros en una posterior visita a diferentes archivos de Guipúzcoa, pudimos completar un episodio importante, tanto para Cieza como para la propia familia, ya que, según nos manifestaron, descubrieron muchos aspectos desconocidos, lo que ha avivado su curiosidad para conocer la localidad. Ellos nos han aportado la que podría ser la fotografía más antigua de Cieza hasta el momento, la de Alfonso Brunet cerca de su fábrica y con el Convento de las Monjas Clarisas al fondo, fechada en 1867. Gracias a todos. Conocer mejor la figura de una de los artífices de esta investigación ha resultado interesante, pero lo más importante sin duda, es que la fábrica sigue en pie, como testigo de ese pasado industrial. Con todos estos datos y evidencias, podemos decir que contamos con un elemento patrimonial e histórico único. El inmueble, que ya tiene 156 años, puede admirarse desde el cauce y completaría un entorno con gran potencial: el parque Tíjola, el Molino Capdevila, entre otros vestigios. Sus orígenes nos hablan del Molino de la Inquisición o de una fábrica de luz, por ejemplo. La completa información que hemos recopilado da un gran valor al inmueble que se encuentra en condiciones de ser recuperado, y su actual dueño comparte esta disposición, para disfrute de escolares y público interesado en la historia industrial, no sólo local, nos atrevemos a decir que nacional e internacional.

Figura 1.- Manuela Brunet de joven. Cortesía de Margarita Lapuerta Quintero

Figura 2.- Manuela Brunet en su madurez. Cortesía de Margarita Lapuerta Quintero

Figura 3.- Foto del exterior de la fábrica. Archivo Santos-Caballero

Figura 4.- Foto del interior de la fábrica. Archivo Santos-Caballero

Este artículo fue publicado por Manuela Caballero González en Crónicas de Siyasa, pp. 10-11 y en El Mirador el 4 de agosto de 2023, pp. 12-13 y en Cieza en la Red el 5 de agosto de 2023.

Alfonso Brunet y la primera fábrica de esparto de Cieza

Pascual Santos López

Corrían años convulsos y España se dirigía de lleno hacia el periodo conocido como Sexenio Revolucionario. Cieza contaba con recursos hidráulicos, excelente materia prima y capacidad de transporte, pues el ferrocarril funcionaba desde 1864. Lo que atrajo la atención de industriales emprendedores con la intención de satisfacer la demanda británica de esparto para papel, en aquellos años en auge.

El 10 de septiembre de 1866 el francés José Poirson Cosson, vecino de Bar-le-Duc, en el departamento de Meuse, con la ayuda del concejal del Ayuntamiento de Cieza, José Camacho García, firmaba con los dueños del Molino del Río las escrituras de convenio, permiso para construir una fábrica de elaborar esparto, constitución de servidumbre de acueducto, cesión y fianza con hipoteca.

Los dueños del molino harinero, situado en el Camino del Molino, eran: Mariano Marín Blázquez, los hermanos Juan y Piedad Yarza Marín y una pequeña parte de Ana Angosto Aledo, que le había legado su tía Juana Falcón Piñero. El molino contaba con dos piedras corrientes con toda su maquinaria, además de tres tablachos: dos para la entrada de las aguas a cada piedra y el otro para desaguadero principal del cauce, dos caballerizas contiguas a dicho molino, los ejidos de este y una suerte de tierra que lindaba con el mismo y estaba situada debajo del molino.

En la escritura quedó constancia de que los dueños del molino movidos por el deseo patriótico de que se desarrollara en Cieza la industria fabril y comercial, que tanto contribuiría al aumento de la riqueza pública, convinieron con el industrial francés que pudiera establecer una fábrica para elaborar esparto y para ello convinieron en ceder para siempre el sobrante de las aguas del indicado molino al señor Poirson, para que las aprovechara como motor en la fábrica que trataba de establecer, siempre que cumpliera ciertas condiciones: que la fábrica no fuera de harina ni molino harinero; las nuevas obras en la presa y el cauce, como su conservación y reparación serían por cuenta del señor Poirson, además de las mondas, limpias y daños a las propiedades colindantes por causa de las aguas y nuevas construcciones; el molino no podía sufrir perjuicio ni daño alguno en el caudal ni en la salida de sus aguas; si se abandonaran las obras cesarían las obligaciones del contrato, sin que pudiera reclamar ningún gasto que hubiese realizado, debiendo dejar el Sr. Poirson en buen estado la presa y cauces; para nuevas construcciones debían ponerse de acuerdo los dueños del molino y la fábrica y, por último, solo se podría levantar el tablado del gallardo los domingos, en caso de avenidas o cuando lo creyeran necesario los dueños de la fábrica.

Para garantizar la confianza de los dueños del molino, el señor Poirson debía presentar una fianza en bienes raíces con hipoteca voluntaria hasta 20.000 reales, cuya hipoteca subsistiría hasta que los dueños del molino se convencieran que la fábrica que se construyera sería suficiente para hacer frente a sus obligaciones. Esa hipoteca la resolvió el señor Poirson presentando como fiador a José Camacho García, que establecía hipoteca voluntaria sobre siete tahúllas y media de tierra de riego que poseía en Barratera, que todos los interesados tasaron, de común acuerdo, en la cantidad de 20.000 reales, hasta que se sustituyera la hipoteca con la fábrica que había de construirse. Aunque por circunstancias que ignoramos, Poirson abandonaría su proyecto justo un año después de firmar la escritura.

Alfonso Brunet Bermingham

Alfonso Tomás José Brunet Bermingham nació en San Sebastián el 19 de octubre de 1837, hijo de José Manuel Brunet y de Manuela Bermingham. Estudió la enseñanza secundaria en Inglaterra donde conoció a su futura esposa, Dorotea Bingley Phillips y con la que se comprometió antes de dirigirse a realizar la carrera de ingeniero civil en Francia. Al terminar sus estudios volvió al Reino Unido donde los novios contrajeron matrimonio sobre 1861.

Sus primeros trabajos fueron en la construcción del ferrocarril de París a Lisboa, ciudades en las que el matrimonio residió de recién casados, además de tener su residencia en San Sebastián, Avenida de la Libertad nº 20, en un edificio en el que residía la familia y donde estaba situada la Banca Brunet.

Tras su periplo por diferentes ciudades europeas, Alfonso se trasladó con su familia a Cieza, donde ya podemos localizarlo en 1867, porque ese año firma aquí la escritura de su fábrica. Su hijo mayor, Guillermo, había nacido en San Sebastián el 26 de agosto de 1866 y el 24 de mayo de 1868 nació en Cieza su hija Manuela. La familia permaneció aquí unos años más, posiblemente hasta el nacimiento de su última hija, Elena, que tuvo lugar en noviembre de 1871 en San Sebastián. Aunque Alfonso siguió teniendo intereses y propiedades en Cieza hasta 1880.

La familia Brunet fue una importante saga de comerciantes, banqueros, políticos e industriales que llegó a San Sebastián a finales del siglo XVIII, procedente de Copons en la provincia de Barcelona, y que promovió numerosas industrias entre 1841 y 1876, como fueron: una papelera en Tolosa en 1841; la industria de hilados y tejidos de algodón de Lasarte-Oria en 1845; la Compañía de Tranvía de San Sebastián en 1866, la Empresa del Alumbrado de Gas en 1869; una fábrica de botellas de vidrio; una fundición y construcción de maquinaria y la promoción del Casino y Ensanche de San Sebastián. No es extraño por tanto que los intereses familiares trajeran a Cieza a Alfonso, donde puso en marcha su fábrica de esparto en 1867.

Una fábrica para Cieza

El 10 de septiembre de 1867, Alfonso Brunet compraba, por 8.000 escudos, al apoderado del señor Poirson, Ernesto Le Bailly, una casa, situada en el Camino del Molino, nº 5, con un huerto adyacente de dos tahúllas y algo más, en cuyo terreno se había comenzado a construir una fábrica de esparto, además del derecho a retirar las aguas necesarias tomando las del cauce propio del Molino del Río. La fábrica tenía 33 metros de largo por 14 de ancho, necesarios para montar la máquina que sirviera para mover los batanes de picar esparto, gracias a las aguas adquiridas, aunque el edificio se encontraba sin concluir y las obras interrumpidas por circunstancias que no se explicaban.

No sería fácil instalarse en Cieza con su mujer inglesa y su hijo pequeño, Guillermo, y acabar la fábrica con todo lo necesario para comenzar a picar el esparto y hacer cordelería. El 14 de abril de 1868 Brunet solicitaba al Ayuntamiento permiso para construir balsas de cocer esparto en la rambla de la Fuente del Judío, distante de la población una legua, con el agua que bajaba constante en todo tiempo de las vías férreas. El 10 de mayo se acordó en sesión extraordinaria concederle el permiso para establecer los cocederos de esparto con aguas corrientes, sin permitir estancamiento alguno, debido a posibles enfermedades y siempre que fuera a una distancia mínima de 200 metros de la vía férrea, rambla arriba. Le prohibieron la cocción en los meses de agosto, septiembre y octubre de cada año, por ser época propia para el desarrollo de las calenturas intermitentes.

También necesitaba espacio para las carreras de hilado y corche por lo que tenía arrendado un terreno aledaño a la fábrica que llamaban el sitio de la glorieta en el antiguo camino de Madrid, por el que pagaba 102,50 pesetas al año. Tenía bastante mecanizada la fábrica gracias a la fuerza hidráulica, pues contaba con tres máquinas de hilar, tres cardas para esparto movidas por agua y un batán con 16 mazos de picar esparto, también movidos por agua.

La producción de esparto

La demanda masiva de esparto para fabricar papel se inició en 1861 y aumentó en los años siguientes. Además, entre los objetivos de la familia Brunet estaba la fabricación de alpargatas o productos manufacturados para los fabricantes de alpargatas, ya que en 1888 la empresa registraba la patente de una máquina para hacer trenza de calzado y la lona de algodón también la hacían ellos en su fábrica de Lasarte-Oria. Aunque la situación política en España y la guerra franco-prusiana no ayudaban.

Parte de las actividades de Brunet en Cieza a finales de 1870 han llegado hasta nosotros gracias a unas cartas cedidas por su tataranieta. En ellas informaba a su padre José Manuel Brunet y Prat de diferentes asuntos. El 2 de octubre de 1870 esperaba poder realizar un cargamento de esparto para finales de ese mes, pues el negocio con el comerciante de Cartagena, señor Pelegrín, lo tenía seguro, aunque no podía enviar esparto a Francia debido a la guerra franco-prusiana.

El 14 de noviembre le decía a su padre que había enviado a San Sebastián 500 kilos de cuerdas y 250 kilos de sogas para un cliente, Goitia, y también fabricaba crin vegetal de esparto, pues había enviado 100 kilos para otro cliente, Barandiarán. En unos días concluiría un nuevo cargamento de esparto. Pensaba que el cliente quedaría muy satisfecho con el género, pues era muy bueno y esperaba que esa relación le reportara un cargamento mensual.

El 27 de noviembre había remitido a Pelegrín 5.500 quintales de espartos muy buenos y pensaba que los clientes quedarían muy satisfechos. Al día siguiente iría a Cartagena a visitar a Pelegrín, para ver cómo estaban apilados los espartos. Para el 30 de noviembre habían llegado a Cartagena los dos buques de Manuel Pelegrín y otro comerciante, que cargarían los once mil quintales de esparto que había remitido desde septiembre. Decía que Cartagena era muy importante para los negocios familiares, pues había mucho movimiento de espartos, plomos, minerales y carbón, tanto es así que allí vio unas 30 fragatas y corbetas cargando.

El 14 de diciembre habían llegado los correos de cinco días atrasados por las enormes nevadas. Tenía carta del 10 de Le Bailly, que estaba desesperado por la situación de su país y la guerra. Tenía también carta de la señora Pelegam de New Castle, con quien creía haría varios cargamentos de esparto, que le hacían falta.

La última carta del 29 de diciembre decía que había nevado un poco en Cieza y muchísimo por Hellín y Chinchilla. Había recibido carta de su hermano Pepe y le decía a su padre que le comunicara que estaban haciendo las sogas como él las quería. Al final de la carta había unas letras a lápiz del nieto al abuelo “Memorias de Billy”.

Patrimonio industrial de Cieza

La fábrica se arrendó en 1875 al Sr. Similiano L. del Castillo. Pero el 16 de enero de 1880 se vendió a Joaquín Gómez Gómez, vecino de Abarán y Antonio Marín Meneses, notario de Cieza, gracias a un poder especial firmado por Brunet en San Sebastián el 13 de enero de 1880 al vecino de Cieza, Cristóbal Carrión Pérez, para que pudiera realizar la escritura de venta real de su fábrica de majar esparto, con todos sus útiles y herramientas, una casa y un huerto, todo contiguo a la fábrica, formando una sola propiedad. El precio fue de 25.500 pesetas.

Gracias al detalle de una foto de Cieza, realizada por J. Laurent y Cía., entre 1870 y 1871, coloreada digitalmente por el artista ciezano Tete Lukas, sumado a planos y otros datos, podemos decir que la fábrica de esparto construida por Brunet sigue en pie todavía; pues simplemente comparando la estructura de la cubierta y el óculo de la fachada de la fábrica podemos apreciar que coinciden con la nave que se encuentra actualmente en el Camino del Molino. La cubierta fue elevada en una obra posterior, pero se mantiene la estructura, fachada y óculo del edificio original.

Para concluir dar las gracias a la familia Brunet. Emplazar al público a que lean una versión más amplia del artículo realizado en la revista Andelma nº 31 por Manuela Caballero y yo y decir que Alfonso Brunet puso en funcionamiento su fábrica desde 1867 hasta 1880, dando trabajo a Cieza e iniciando una industria que seguiría manufacturando esparto hasta los años sesenta del siglo XX. Primero en manos de su director, Joaquín Gómez Gómez, y después en las de su hijo Joaquín Gómez Martínez, alias “El Gallego”, y la que podemos disfrutar en la actualidad. Fábrica que reivindicamos como patrimonio industrial de nuestra ciudad y sobre la que hacemos un llamamiento a los responsables de patrimonio de Cieza para que la pongan en valor con el simple hecho de realizar una pasarela de madera sobre el cauce y limpiar su entorno. De esta manera se podría incorporar a las rutas educativas e itinerarios de turismo cultural de la ciudad.

Figura 1: Alfonso Brunet Bermingham. Cortesía de la familia Brunet

Figura 2: Alfonso Brunet en Cieza en 1867. Cortesía de la familia Brunet

Figura 3: Detalle de la fotografía de Cieza en 1871 de Laurent, coloreada digitalmente por el artista Tete Lukas

Figura 4: Detalle de la fábrica de Brunet en 1871 tomada de la obra de Tete Lukas

Figura 5: Fábrica de Brunet en la actualidad. Archivo Santos-Caballero

Este artículo fue publicado en Crónicas de Siyasa el 29 de junio de 2023, en Cieza en la Red el 1 de julio de 2023 y en El Mirador el 29 de junio de 2023.

Espartos Santos, un éxito industrial en crin vegetal

Pascual Santos López

Uno de aquellos valientes que formaron pequeñas empresas en tiempos de crisis, llamadas boliches, fue José Santos Fernández. Nació el 7 de marzo de 1921 en Cieza y como muchos niños ciezanos que aprendieron los diferentes oficios de la industria del esparto comenzaría a trabajar como menaor. Hombre inquieto y trabajador pronto dominaría las técnicas del esparto y en la crisis de principios de los cincuenta, por el año de 1952, decidió instalarse por su cuenta con varias ruedas de hilar esparto justo donde ahora está el Lavadero Cieza, frente al Instituto Diego Tortosa.

En 1955 se anunciaba con su nombre en la revista de la Feria y Fiestas de Cieza para producir hilados, cordelería y trenzados de esparto y cáñamo. Al año siguiente lo encontramos trabajando con tres ruedas de hilar esparto. Pero las sucesivas crisis del esparto hicieron que muchas grandes empresas no pudieran dar trabajo a sus hiladores y las pequeñas empresas de hilaturas también lo tenían muy difícil, por lo que había que renovarse y buscar nuevos mercados que dieran salida a la materia prima ciezana.

Precisamente, José Santos buscaba diferenciarse y encontrar la manera de producir de una forma continuada, para ello se asocia con Salvador Sánchez Rodríguez (el Cocina) y el 25 de enero de 1957 solicitaba en la Delegación de Industria de Murcia permiso para instalar una industria de rastrillado mecánico de crin vegetal con una producción aproximada de 25.000 kilos anuales y un valor estimado de 45.000 pesetas. La materia prima consignada en la solicitud fue el palmito. 30.000 kilos anuales de hoja de palmito con un costo de 25.000 pesetas, aunque seguramente después utilizaría el esparto en su mayor parte. En la autorización de Industria del 5 de diciembre de 1957 pone que la materia prima era palmito sólo y exclusivamente, debido a que el esparto estaba intervenido y el Servicio Nacional del Esparto regulaba su comercio, que en ese momento estaba atravesando una profunda crisis.

El mercado al que iba destinada la producción era el abastecimiento de la industria de guarnicionería y tapicería. Recordemos que la crin vegetal se utilizaba, y se sigue utilizando, aunque en menor cantidad, como relleno en sofás, sillas, sillones, canapés, sillas de montar y accesorios. La fibra vegetal provenía básicamente del cáñamo, esparto y palmito, todas ellas de producción nacional. Nosotros conocemos más el esparto, pero en Andalucía existieron muchas fábricas de crin vegetal procedente de las hojas de palmito en los años cuarenta y cincuenta. Además, el palmito es la única palmera autóctona de la Península y se encuentra en las regiones secas de la costa mediterránea, sobre todo en Andalucía, Región de Murcia, Comunidad Valenciana e Islas Baleares.

La industria fue instalada en la Avenida del Caudillo, hoy Camino de Murcia, justo donde se encontraban las casas de Venta Eritaña, que era un Café Bar de Isidoro Peñalver donde también se expendía gasolina y que ahora es donde está la Panadería Repostería Pilar, al lado del recinto ferial. El capital total de la empresa era de 15.000 pesetas y se instalaría un rastrillo mecánico para crin vegetal, accionado por motor eléctrico de 2 CV, con un costo de 10.000 pesetas. El personal necesario para el funcionamiento de la industria era de dos obreros, trabajando los 365 días del año en un turno de 8 horas.

Una nueva crisis del esparto en 1966 hace que se separaran los dos socios y José Santos se instala en un bajo de la calle Fulgencio Serra. Su hijo, Juan Santos Alcolea, se une a su padre después de haber estado trabajando un par de años en talleres de Cieza, donde adquiere conocimientos de maquinaria. Por aquellos años, el tirón de la construcción demandaba crin vegetal para escayolas lo que favoreció que Juan Santos pudiera adquirir su primera nave de 600 metros cuadrados en el Camino de la Fuente y allí se trasladaron padre e hijo con su negocio en 1968.

El fuego siempre fue el enemigo principal de las empresas que trabajaban las fibras del esparto por lo que en marzo de 1978 encontramos a Juan Santos Alcolea, junto a otros empresarios ciezanos, participando en el “I Curso de Extinción de Incendios en la Industria del Esparto”, que fue organizado por el Gabinete Técnico Provincial de Higiene y Seguridad de Trabajo y trató sobre las materias de extinción de incendios, primeros auxilios y electricidad; además de incluir una demostración práctica a cargo de la empresa de extintores Areo-Feu y el Parque de Bomberos de Cieza. En el curso participaron 40 personas de diferentes empresas locales, además de Juan Santos Alcolea, asistieron: Boyer y Piñera, Arlex Ibérica, Manufacturas Mecánicas de Esparto, Josefa Moreno Argudo, Industrias de Hilaturas Reunidas, Hilaturas Egea y Juan Montiel Ríos, entre otras.

Con esfuerzo y trabajo la empresa fue ampliando y modernizando sus instalaciones y maquinaria. Se incorporan otras fibras, como sisal y yute y nueva maquinaria: cardadoras, rastrillos, laminadora de majar esparto, trenzadoras, etc. Gracias a la mecanización, ampliación y diversificación de mercados la industria compra otros 600 metros cuadrados más, justo antes de que muriera José Santos Fernández el 1 de marzo de 1989. Al año siguiente une más superficie y construye una nave de 3000 metros cuadrados.

El 30 de junio de 1994 Juan Santos solicitaba registrar la marca Espartos Santos, para distinguir fibras de esparto y sisal para escayolas y cordelería. El diseño de la marca era una E y una S entrelazadas, en colores blanco, verde y fondo rojo y la leyenda Espartos Santos. Marca que le concedían el 20 de octubre de 1995.  

A partir del año 2000, ya con la incorporación de los tres hijos de Juan Santos, siguieron ampliando, comprando parte de la industria Boyer y Piñera, la Lechería de Juan y últimamente el Bolo Loko, hasta llegar a unos 15.000 metros cuadrados en total. En la actualidad, Espartos Santos se postula como una empresa moderna con el objetivo de potenciar, actualizar y mantener el uso de las fibras naturales, esparto, sisal y yute, frente a los productos sintéticos. Exporta más del 80% de su producción, sobre todo a empresas dedicadas al sector de la construcción.

Según su página web, Espartos Santos mantiene una política de respeto al medio ambiente con planes de recogida y conservación de plantaciones para asegurar el mantenimiento de los ecosistemas y produce sin la intervención de agentes químicos. Además, fabrica y comercializa una amplia gama de productos, tales como: esparto rastrillado cocido para escayola, sisal blanco rastrillado (pita), yute rastrillado para escayola, fibra de sisal, esparto rastrillado en manadas, esparto agrícola, hilados de esparto, cordelería de sisal, hilados y trenzados de yute, suelas de yute para alpargatas, cordelería de algodón y estropajo. Desde aquí agradecer su colaboración a Juan Santos Alcolea y David Santos Saorín por sus recuerdos y material aportado.

Figura 1: José Santos Fernández. Cortesía de su nieto David Santos Saorín

Figura 2: Anuncio de José Santos Fernández en 1955. Archivo Santos-Caballero

Figura 3: Marca registrada de Espartos Santos. Archivo Histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas.

Figura 4: Laminadora de esparto en la actualidad. Cortesía de David Santos Saorín

Figura 5: Línea de trenzadoras de yute en la actualidad. Cortesía de David Santos Saorín

Este artículo fue publicado en Crónicas de Siyasa el 28 de mayo de 2023, en Cieza en la Red el 26 de mayo de 2023 y en El Mirador el 2 de junio de 2023.