Alfonso Brunet y la primera fábrica de esparto de Cieza

Pascual Santos López

Corrían años convulsos y España se dirigía de lleno hacia el periodo conocido como Sexenio Revolucionario. Cieza contaba con recursos hidráulicos, excelente materia prima y capacidad de transporte, pues el ferrocarril funcionaba desde 1864. Lo que atrajo la atención de industriales emprendedores con la intención de satisfacer la demanda británica de esparto para papel, en aquellos años en auge.

El 10 de septiembre de 1866 el francés José Poirson Cosson, vecino de Bar-le-Duc, en el departamento de Meuse, con la ayuda del concejal del Ayuntamiento de Cieza, José Camacho García, firmaba con los dueños del Molino del Río las escrituras de convenio, permiso para construir una fábrica de elaborar esparto, constitución de servidumbre de acueducto, cesión y fianza con hipoteca.

Los dueños del molino harinero, situado en el Camino del Molino, eran: Mariano Marín Blázquez, los hermanos Juan y Piedad Yarza Marín y una pequeña parte de Ana Angosto Aledo, que le había legado su tía Juana Falcón Piñero. El molino contaba con dos piedras corrientes con toda su maquinaria, además de tres tablachos: dos para la entrada de las aguas a cada piedra y el otro para desaguadero principal del cauce, dos caballerizas contiguas a dicho molino, los ejidos de este y una suerte de tierra que lindaba con el mismo y estaba situada debajo del molino.

En la escritura quedó constancia de que los dueños del molino movidos por el deseo patriótico de que se desarrollara en Cieza la industria fabril y comercial, que tanto contribuiría al aumento de la riqueza pública, convinieron con el industrial francés que pudiera establecer una fábrica para elaborar esparto y para ello convinieron en ceder para siempre el sobrante de las aguas del indicado molino al señor Poirson, para que las aprovechara como motor en la fábrica que trataba de establecer, siempre que cumpliera ciertas condiciones: que la fábrica no fuera de harina ni molino harinero; las nuevas obras en la presa y el cauce, como su conservación y reparación serían por cuenta del señor Poirson, además de las mondas, limpias y daños a las propiedades colindantes por causa de las aguas y nuevas construcciones; el molino no podía sufrir perjuicio ni daño alguno en el caudal ni en la salida de sus aguas; si se abandonaran las obras cesarían las obligaciones del contrato, sin que pudiera reclamar ningún gasto que hubiese realizado, debiendo dejar el Sr. Poirson en buen estado la presa y cauces; para nuevas construcciones debían ponerse de acuerdo los dueños del molino y la fábrica y, por último, solo se podría levantar el tablado del gallardo los domingos, en caso de avenidas o cuando lo creyeran necesario los dueños de la fábrica.

Para garantizar la confianza de los dueños del molino, el señor Poirson debía presentar una fianza en bienes raíces con hipoteca voluntaria hasta 20.000 reales, cuya hipoteca subsistiría hasta que los dueños del molino se convencieran que la fábrica que se construyera sería suficiente para hacer frente a sus obligaciones. Esa hipoteca la resolvió el señor Poirson presentando como fiador a José Camacho García, que establecía hipoteca voluntaria sobre siete tahúllas y media de tierra de riego que poseía en Barratera, que todos los interesados tasaron, de común acuerdo, en la cantidad de 20.000 reales, hasta que se sustituyera la hipoteca con la fábrica que había de construirse. Aunque por circunstancias que ignoramos, Poirson abandonaría su proyecto justo un año después de firmar la escritura.

Alfonso Brunet Bermingham

Alfonso Tomás José Brunet Bermingham nació en San Sebastián el 19 de octubre de 1837, hijo de José Manuel Brunet y de Manuela Bermingham. Estudió la enseñanza secundaria en Inglaterra donde conoció a su futura esposa, Dorotea Bingley Phillips y con la que se comprometió antes de dirigirse a realizar la carrera de ingeniero civil en Francia. Al terminar sus estudios volvió al Reino Unido donde los novios contrajeron matrimonio sobre 1861.

Sus primeros trabajos fueron en la construcción del ferrocarril de París a Lisboa, ciudades en las que el matrimonio residió de recién casados, además de tener su residencia en San Sebastián, Avenida de la Libertad nº 20, en un edificio en el que residía la familia y donde estaba situada la Banca Brunet.

Tras su periplo por diferentes ciudades europeas, Alfonso se trasladó con su familia a Cieza, donde ya podemos localizarlo en 1867, porque ese año firma aquí la escritura de su fábrica. Su hijo mayor, Guillermo, había nacido en San Sebastián el 26 de agosto de 1866 y el 24 de mayo de 1868 nació en Cieza su hija Manuela. La familia permaneció aquí unos años más, posiblemente hasta el nacimiento de su última hija, Elena, que tuvo lugar en noviembre de 1871 en San Sebastián. Aunque Alfonso siguió teniendo intereses y propiedades en Cieza hasta 1880.

La familia Brunet fue una importante saga de comerciantes, banqueros, políticos e industriales que llegó a San Sebastián a finales del siglo XVIII, procedente de Copons en la provincia de Barcelona, y que promovió numerosas industrias entre 1841 y 1876, como fueron: una papelera en Tolosa en 1841; la industria de hilados y tejidos de algodón de Lasarte-Oria en 1845; la Compañía de Tranvía de San Sebastián en 1866, la Empresa del Alumbrado de Gas en 1869; una fábrica de botellas de vidrio; una fundición y construcción de maquinaria y la promoción del Casino y Ensanche de San Sebastián. No es extraño por tanto que los intereses familiares trajeran a Cieza a Alfonso, donde puso en marcha su fábrica de esparto en 1867.

Una fábrica para Cieza

El 10 de septiembre de 1867, Alfonso Brunet compraba, por 8.000 escudos, al apoderado del señor Poirson, Ernesto Le Bailly, una casa, situada en el Camino del Molino, nº 5, con un huerto adyacente de dos tahúllas y algo más, en cuyo terreno se había comenzado a construir una fábrica de esparto, además del derecho a retirar las aguas necesarias tomando las del cauce propio del Molino del Río. La fábrica tenía 33 metros de largo por 14 de ancho, necesarios para montar la máquina que sirviera para mover los batanes de picar esparto, gracias a las aguas adquiridas, aunque el edificio se encontraba sin concluir y las obras interrumpidas por circunstancias que no se explicaban.

No sería fácil instalarse en Cieza con su mujer inglesa y su hijo pequeño, Guillermo, y acabar la fábrica con todo lo necesario para comenzar a picar el esparto y hacer cordelería. El 14 de abril de 1868 Brunet solicitaba al Ayuntamiento permiso para construir balsas de cocer esparto en la rambla de la Fuente del Judío, distante de la población una legua, con el agua que bajaba constante en todo tiempo de las vías férreas. El 10 de mayo se acordó en sesión extraordinaria concederle el permiso para establecer los cocederos de esparto con aguas corrientes, sin permitir estancamiento alguno, debido a posibles enfermedades y siempre que fuera a una distancia mínima de 200 metros de la vía férrea, rambla arriba. Le prohibieron la cocción en los meses de agosto, septiembre y octubre de cada año, por ser época propia para el desarrollo de las calenturas intermitentes.

También necesitaba espacio para las carreras de hilado y corche por lo que tenía arrendado un terreno aledaño a la fábrica que llamaban el sitio de la glorieta en el antiguo camino de Madrid, por el que pagaba 102,50 pesetas al año. Tenía bastante mecanizada la fábrica gracias a la fuerza hidráulica, pues contaba con tres máquinas de hilar, tres cardas para esparto movidas por agua y un batán con 16 mazos de picar esparto, también movidos por agua.

La producción de esparto

La demanda masiva de esparto para fabricar papel se inició en 1861 y aumentó en los años siguientes. Además, entre los objetivos de la familia Brunet estaba la fabricación de alpargatas o productos manufacturados para los fabricantes de alpargatas, ya que en 1888 la empresa registraba la patente de una máquina para hacer trenza de calzado y la lona de algodón también la hacían ellos en su fábrica de Lasarte-Oria. Aunque la situación política en España y la guerra franco-prusiana no ayudaban.

Parte de las actividades de Brunet en Cieza a finales de 1870 han llegado hasta nosotros gracias a unas cartas cedidas por su tataranieta. En ellas informaba a su padre José Manuel Brunet y Prat de diferentes asuntos. El 2 de octubre de 1870 esperaba poder realizar un cargamento de esparto para finales de ese mes, pues el negocio con el comerciante de Cartagena, señor Pelegrín, lo tenía seguro, aunque no podía enviar esparto a Francia debido a la guerra franco-prusiana.

El 14 de noviembre le decía a su padre que había enviado a San Sebastián 500 kilos de cuerdas y 250 kilos de sogas para un cliente, Goitia, y también fabricaba crin vegetal de esparto, pues había enviado 100 kilos para otro cliente, Barandiarán. En unos días concluiría un nuevo cargamento de esparto. Pensaba que el cliente quedaría muy satisfecho con el género, pues era muy bueno y esperaba que esa relación le reportara un cargamento mensual.

El 27 de noviembre había remitido a Pelegrín 5.500 quintales de espartos muy buenos y pensaba que los clientes quedarían muy satisfechos. Al día siguiente iría a Cartagena a visitar a Pelegrín, para ver cómo estaban apilados los espartos. Para el 30 de noviembre habían llegado a Cartagena los dos buques de Manuel Pelegrín y otro comerciante, que cargarían los once mil quintales de esparto que había remitido desde septiembre. Decía que Cartagena era muy importante para los negocios familiares, pues había mucho movimiento de espartos, plomos, minerales y carbón, tanto es así que allí vio unas 30 fragatas y corbetas cargando.

El 14 de diciembre habían llegado los correos de cinco días atrasados por las enormes nevadas. Tenía carta del 10 de Le Bailly, que estaba desesperado por la situación de su país y la guerra. Tenía también carta de la señora Pelegam de New Castle, con quien creía haría varios cargamentos de esparto, que le hacían falta.

La última carta del 29 de diciembre decía que había nevado un poco en Cieza y muchísimo por Hellín y Chinchilla. Había recibido carta de su hermano Pepe y le decía a su padre que le comunicara que estaban haciendo las sogas como él las quería. Al final de la carta había unas letras a lápiz del nieto al abuelo “Memorias de Billy”.

Patrimonio industrial de Cieza

La fábrica se arrendó en 1875 al Sr. Similiano L. del Castillo. Pero el 16 de enero de 1880 se vendió a Joaquín Gómez Gómez, vecino de Abarán y Antonio Marín Meneses, notario de Cieza, gracias a un poder especial firmado por Brunet en San Sebastián el 13 de enero de 1880 al vecino de Cieza, Cristóbal Carrión Pérez, para que pudiera realizar la escritura de venta real de su fábrica de majar esparto, con todos sus útiles y herramientas, una casa y un huerto, todo contiguo a la fábrica, formando una sola propiedad. El precio fue de 25.500 pesetas.

Gracias al detalle de una foto de Cieza, realizada por J. Laurent y Cía., entre 1870 y 1871, coloreada digitalmente por el artista ciezano Tete Lukas, sumado a planos y otros datos, podemos decir que la fábrica de esparto construida por Brunet sigue en pie todavía; pues simplemente comparando la estructura de la cubierta y el óculo de la fachada de la fábrica podemos apreciar que coinciden con la nave que se encuentra actualmente en el Camino del Molino. La cubierta fue elevada en una obra posterior, pero se mantiene la estructura, fachada y óculo del edificio original.

Para concluir dar las gracias a la familia Brunet. Emplazar al público a que lean una versión más amplia del artículo realizado en la revista Andelma nº 31 por Manuela Caballero y yo y decir que Alfonso Brunet puso en funcionamiento su fábrica desde 1867 hasta 1880, dando trabajo a Cieza e iniciando una industria que seguiría manufacturando esparto hasta los años sesenta del siglo XX. Primero en manos de su director, Joaquín Gómez Gómez, y después en las de su hijo Joaquín Gómez Martínez, alias “El Gallego”, y la que podemos disfrutar en la actualidad. Fábrica que reivindicamos como patrimonio industrial de nuestra ciudad y sobre la que hacemos un llamamiento a los responsables de patrimonio de Cieza para que la pongan en valor con el simple hecho de realizar una pasarela de madera sobre el cauce y limpiar su entorno. De esta manera se podría incorporar a las rutas educativas e itinerarios de turismo cultural de la ciudad.

Figura 1: Alfonso Brunet Bermingham. Cortesía de la familia Brunet

Figura 2: Alfonso Brunet en Cieza en 1867. Cortesía de la familia Brunet

Figura 3: Detalle de la fotografía de Cieza en 1871 de Laurent, coloreada digitalmente por el artista Tete Lukas

Figura 4: Detalle de la fábrica de Brunet en 1871 tomada de la obra de Tete Lukas

Figura 5: Fábrica de Brunet en la actualidad. Archivo Santos-Caballero

Este artículo fue publicado en Crónicas de Siyasa el 29 de junio de 2023, en Cieza en la Red el 1 de julio de 2023 y en El Mirador el 29 de junio de 2023.

Mujeres ingeniosas. Descubriendo a las inventoras murcianas en Abarán

El miércoles 8 de marzo Manuela Caballero impartió la conferencia Mujeres ingeniosas. Descubriendo a las inventoras murcianas, como parte de los actos conmemorativos del día de la mujer organizados por el Ayuntamiento de Abarán y la Biblioteca José Vargas Gómez. Asistió el alcalde, concejales, responsable de la biblioteca y numerosas personas que hicieron posible un entrañable encuentro. Agradecemos su cálida acogida y disfrutamos mucho con el entrañable público de Abarán en el acogedor rincón violeta que invita a la convivencia. Todo un acierto.

Bernardo H. Brunton, un pionero en la industrialización de la Región de Murcia

El jueves 2 de marzo se celebró la segunda conferencia sobre las empresas y patentes de invención de Bernardo Brunton. Disfrutamos de una velada especial ya que los asistentes, entre los que se encontraban familiares del protagonista y representantes del ayuntamiento de Abaran, fueron muy participativos en el interesante debate que surgió tras la charla. Gracias al Ayuntamiento y la Biblioteca de Abaran por promover la divulgación. Gracias también a Salvador de Radio Abarán que ha grabado las conferencias completas y podéis ver en su página web.

Aquí dejo un resumen de la charla:

Sabemos que Brunton vino a instalar la central eléctrica del Menjú en 1896 con 24 años, pero ¿por qué se quedó aquí?, aparte de que encontrara a su esposa Carmen Trigueros, ¿realmente la Región de Murcia ofrecía oportunidades de negocio para que un joven ingeniero industrial se afincara en nuestra comarca? Responderemos a esta pregunta analizando el contexto de la situación industrial y económica de nuestra región a finales del siglo XIX.

A partir de 1840 se inicia una verdadera “fiebre minera” que realiza un efecto llamada de capitales. Este dinamismo se propaga a otros sectores como el textil, agrícola, alimentario, vidrio y construcción. A la provincia de Murcia acuden los técnicos más cualificados y mejor preparados.

Existen numerosas industrias auxiliares como la fundición, fábrica de camas y maquinaria de Francisco Peña Vaquero en Murcia, de la que todavía queda en pie la bella fachada en el Barrio del Carmen, y la Primitiva Murciana, fundición y taller de construcción de maquinaria de la familia Monzó en Murcia.

En el sector de la electrificación también se aprecia un gran dinamismo e inversión nacional y extranjera entre la última década del siglo XIX y la primera del XX.

Después de acabar la ingeniería, Brunton empezó a trabajar para la Crompton & Co. Empresa con la que Juan Marín contrataría el generador eléctrico que Brunton instaló en 1896 en el Menjú, propiedad de Juan Marín.

La primera prueba del alumbrado tuvo lugar el 2 de marzo de 1896. Tras el éxito de la prueba, se llevaría a cabo el alumbrado público de Cieza y Abarán, que se iría ampliando progresivamente.

En 1898 Brunton con 26 años formaba dos sociedades con el abogado Juan Marín y José Grau Barceló. La primera de ellas fue la sociedad regular colectiva, titulada “Marín, Brunton y Grau, SRC”, para la explotación del majado de espartos y fabricación de todo tipo de manufacturas de esta fibra. La segunda “Marín, Brunton, Grau y Compañía, SRC”, fue constituida el mismo día y su objeto era la fabricación de tejidos de lana y algodón de todas clases.

En 1898 Brunton funda también su taller de construcción de maquinaria de todo tipo, ajuste y fundición. Se dedica sobre todo a la mecanización de la industria espartera.

Además de maquinaria industrial también fabricaba infraestructuras y fue taller de automoción, concesionario de la Ford.

Brunton también fue fabricante de esencias durante al menos 10 años entre 1905 y 1915 y dio trabajo en la comarca a unos 300 obreros en épocas de crisis.

Además, registró seis patentes sobre esparto entre 1909 y 1917, las primeras de entre las 100 que se registraron en Cieza, Abarán y Blanca, en un periodo que va desde 1909 hasta 1973. Sus patentes se dedicaron tanto a los procedimientos de hilatura mecánica del esparto como a mejorar el majado mecánico. Fue un avanzado a su tiempo porque en los años 60 se impusieron las máquinas de cilindros, que llamaban la lona.

En 1913 Brunton y Luis Anaya, con la participación de accionistas catalanes fundaron la sociedad “Manufacturas Mecánicas de Esparto, S. A.” cuyo domicilio social estaba en Barcelona y el centro fabril en Cieza. Contó con una excelente mecanización de la industrialización del esparto, llegando a la obtención de hilo mecánico.

En 1917 funda Buitrago y Compañía, SRC con Diego Buitrago Guirao, cuyo objeto era la acuñación y fundición de medallas y demás objetos similares. Duraría solo dos años.

En 1913 Brunton y Anaya también formaron la Sociedad Mercantil Regular Colectiva Brunton y Anaya, cuyo objeto era la explotación de patentes industriales. El mismo año que patentaron conjuntamente “Una caja repartidora de un cierto número de monedas con intervalos de tiempo determinados”, un cajero automático con forma de caja de caudales que contenía una serie de tubos verticales de diferentes diámetros donde se alojaban las monedas del sueldo mensual o quincenal y que, gracias a un reloj despertador, a la hora designada, se descorría un cerrojo y se podía deslizar una placa corrediza que contenía las monedas para el gasto diario de la casa o del pequeño comercio. Con este invento pretendían favorecer el ahorro familiar.

El 26 de junio de 1913 también registraron la marca Autocajero, justo tres meses después de haber patentado el cajero automático.

El “ambicioso” fin del cajero es recogido en la patente por los propios inventores: «Con este invento se evitará la ruina, la destrucción de la familia y la corrupción de la sociedad. Además, el uso de esta caja educará a las generaciones futuras enseñándoles el camino del ahorro, principal elemento de las familias y de los pueblos que quieren llegar a ser grandes».

Su idea era comercializarlo a gran escala, tal como queda acreditado en los cientos de placas que acuñaron para ser adosadas a los aparatos donde figura que tienen “solicitadas patentes en todos los principales Países del Mundo”. El concesionario exclusivo para España era Matths Gruber. Otra prueba de que intentaron comercializarlo a gran escala y de que le dieron publicidad es que han aparecido cuatro postales, propiedad de la familia Anaya, con las fotos de un cajero renovado, más moderno y con un diseño diferente, que en la actualidad llamaríamos vintage.

Se ha presentado el número 73 de la revista Canelobre, titulado Made in Alicante

Esta mañana en el MARQ se ha presentado el monográfico número 73, correspondiente al año 2022, de la revista Canelobre, con el título Made in Alicante, donde han colaborado más de 80 autores y entre ellos Manuela y yo con nuestro artículo «Inventiva e innovación en la provincia de Alicante a través de sus patentes históricas (1878-1966)».

Los coordinadores del monográfico son Verónica Quiles y David Beltrá, responsables del Museo Comercial de Alicante y Provincia, que han trabajado lo suyo para sacar este número adelante, con una cuidada selección de material gráfico que pone en valor las colecciones de este museo.

Publicación a todo color con 610 páginas y fotografías basadas, sobre todo, en los fondos del Museo Comercial de Alicante y Provincia. Una prestigiosa publicación del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, que la edita anualmente, gracias a la Diputación de Alicante, y que está apostando por difundir la Historia Cultural, Industrial, Comercial y Económica de Alicante, con una proyección nacional e internacional. Enhorabuena.

Félix Gómez Castaño, devoción y solidaridad de un empresario abaranero

Manuela Caballero González

En un artículo que forma parte de esta misma publicación, su autor, Pascual Santos, recoge la faceta profesional de Félix Gómez Castaño, pero su huella ha quedado plasmada en otros aspectos y en este escrito conoceremos algunos de ellos.

Nació en Abarán el 7 de junio de 1891, hijo de Cayetano Gómez Palazón y Joaquina Castaño Cobarro. En su permiso de conducir, que había obtenido en 1923, figura de profesión Propietario. Por el expediente que se conserva en el Archivo General de la Región de Murcia, sabemos que en 1954 solicitó que se le expidiera un duplicado por habérsele extraviado el original.                                    

Por las noticias recabadas en diferentes fuentes, podemos deducir que fue un hombre emprendedor, solidario y de arraigadas creencias, aspectos que se materializaron en forma de donaciones y apoyo, tanto a la hora de socorrer a damnificados como para contribuir al sostenimiento y arreglo de entidades religiosas.

Su relación con el Santuario de la Fuensanta

Hemos podido recuperar una carta dirigida a Félix Gómez Castaño en 1958 que aporta una interesante información, no sólo en relación al empresario, sino también en lo referente al propio Santuario. Todo parece indicar que sentía una especial devoción por la Morenica, como es conocida popularmente la virgen por los murcianos, siendo su santuario el lugar donde Félix contrajo matrimonio con Rosario Sánchez Villena en 1952.

En dicha carta, se muestran de primer mano diferentes aspectos del templo y entorno en un momento muy importante, ya que en 1958 estaba en pleno proceso de reconstrucción, lo que estaba convirtiendo “una sencilla ermita, como antes era, en un bellísimo Santuario, como es ya hoy [1958] y lo será más todavía cuando esté totalmente terminado”. Los datos aportados por la misiva dan muchos detalles que nos acercan a la realidad que se vivía y los artífices de dicha remodelación. En el documento consta que era un generoso donante de dicha institución al que recurrían para conseguir fondos para las obras. Como agradecimiento, el recuerdo eterno, ya que según consta en la misiva “Todos los sábados del año la Santa Misa que se celebre a perpetuidad ante el Altar de la Virgen de la Fuensanta será aplicada por los bienhechores vivos y muertos del Santuario. De este modo tendrá Vd. El consuelo de que su nombre y el de los suyos estará siempre presente en el altar de nuestra Patrona”.

En el contenido de la carta también queda reflejado que no sólo era afecto a dicho Santuario, sino que su amor por Murcia es uno de los rasgos que lo distingue, sin duda tendrían constancia de ello por su intervención en otros aspectos de la vida social y cultural de la región. Hemos encontrado una petición del Ayuntamiento de Águilas, en la cual solicitan su colaboración económica para que su nombre esté presente en los festejos que estaban organizando en ese año de 1958.

Contribución al Santo Cristo del Consuelo de Cieza

La relación entre Cieza y Abarán, siempre ha sido motivo de jocosos comentarios, un tira y afloja entre ambas ciudades, rivales en muchos aspectos (como buenos vecinos) pero con innumerables lazos que las unen tanto en lo laboral, como familiar, educación, ocio, en fin, historias compartidas e intereses comunes. Un ejemplo de colaboración nos lo da precisamente Félix Gómez Castaño, cuya devoción iba más allá de las advocaciones de su pueblo natal.

En 1956 se quería instalar un retablo para el Cristo del Consuelo en su ermita de Cieza. Con tal motivo se constituyó una comisión encargada de recoger los donativos para tal fin. Existe un curioso documento de agradecimiento por la “aportación de D. Félix Gómez Castaño que sumada al resto permitirá instalar el retablo que el Señor merece, para su gloria y orgullo de los ciezanos”. Pues eso, un abaranero que no duda en contribuir al “orgullo” de sus vecinos.

Devoción a la Pilarica

También hay noticias de sus aportaciones fuera de Murcia para santuarios tan importantes como el Pilar de Zaragoza. Existe una referencia a la donación de “un manto blanco de raso de seda bordado en oro” que Félix Gómez Castaño y Doña Rosario Sánchez de Abarán (Murcia) hacen a la Virgen del Pilar en 1952.

Solidaridad con Valencia tras la riada de 1957

Félix Gómez pertenecía a la Agrupación de Conserveros de la Provincia de Murcia y sus miembros no dudaron en socorrer a los damnificados en la terrible riada que tantos daños y pérdida de vidas causó en Valencia en 1957. La generosa contribución del empresario abaranero, así como la de los empleados de Félix Gómez Castaño S.L, queda patente en un listado donde aparecen los nombres y cantidades aportadas por cada uno de ellos en noviembre de 1957, un mes después de la catástrofe. Este documento que habla de solidaridad, también tiene gran importancia a nivel local, ya que recupera nombres y apellidos que muchas familias reconocerán como sus padres y abuelos. Por motivos de espacio no es posible reproducirla aquí, pero queda “en cartera” para una próxima publicación. Adelantar que la relación de donantes es de 75 y la cantidad recaudada fue de 3.522 pesetas.

Y por supuesto, Abarán

Si, como estamos comprobando, no era ajeno a las peticiones de otras localidades, su pueblo natal no iba a ser menos. Sin duda sería un lugar prioritario para él. A modo de ejemplo, tan sólo reseñar un aspecto de su vinculación con la Semana Santa abaranera. En 2018, con motivo de la presentación del cartel anunciador de la Semana Santa de ese año, cuyo motivo central es la imagen del Cristo de la Agonía, radioabaran.com publicó una noticia donde podemos leer que la hermandad se fundó “allá por 1949 a expensas de D. Félix Gómez Castaño” de la que fue primer Hermano Mayor. Él fue quien adquirió la escultura, conocida popularmente como Cristo del Silencio, obra de José Planes, estando al frente de la cofradía hasta su muerte en 1971.

Como podemos comprobar, los hechos narrados se ciñen a un periodo muy reducido de la vida de Félix Gómez Castaño, entre 1952 y 1958, años de los que ha sido posible rescatar algunos documentos. Esto nos da una idea de la información que se podría recuperar si tuviéramos la suerte de encontrar más documentos que nos hablaran, no sólo de la biografía de un personaje, sino también de historia y patrimonio que, como hemos constatado, trasciende el ámbito local. Si tenemos la suerte de hallarlos, seguiremos contándoselo en próximas ediciones.

Figura 1.- Foto de Félix Gómez Castaño en 1926. Archivo General de la Región de Murcia.

Figura 2. Carta remitida a Félix Gómez Castaño en 1958. Archivo Santos-Caballero.

Figura 3. Fotografía de Félix Gómez Castaño en 1954. Archivo General de la Región de Murcia.

Este artículo se publicó en la revista Abarán Feria y Fiestas 2022 por Manuela Caballero González.

Industrias y marcas de Félix Gómez Castaño

Pascual Santos-Lopez

Hombre muy emprendedor y polifacético, pues se dedicó a muchos tipos de industrias a lo largo de su vida. Comenzaría a principios del siglo XX con la obra pública, las conservas y la imprenta. Para 1918 ya tiene su fábrica de conservas de frutas en el número 40 de la calle Nueva. En 1921 consigue la adjudicación de las obras de reparación, explanación y firme de los kilómetros 1 al 7 de la carretera de Abarán a la del Puerto de la Losilla a Yecla y en 1924 de los kilómetros 117 al 124 de la carretera de Albacete a Cartagena. También iniciaría en 1925 un taller de imprimir con dos máquinas, que en 1930 pasaría a su hermano José María. Como la mayoría de conserveros de Abarán, en ese mismo año ya tenía una fábrica de envases para uso propio. Además, pronto comenzaría con la exportación, ya que para 1933 solicitaba su renovación en el Registro Oficial de Exportadores, con el número 1.910 y domicilio en la calle San Damián, 37 de Abarán.

Como sabemos, la política autárquica de la dictadura dio un empuje extraordinario a la fibra nacional y muchos emprendedores abaraneros montaron fábricas de picar esparto. En febrero de 1942 Félix Gómez se anunciaba como fabricante de espartos y conservas. Para ese año contaba ya con 30 pares de mazos de picar con 37 caballos de fuerza instalada, además de su fábrica de conservas con azúcar. Ese mismo año montaba una balsa de cocer esparto de 790 m3. También en junio de 1942 solicitaba en la Delegación de Industria la ampliación de su fábrica de espartos con 17 bandas de cuatro mazos para una producción de 25 quintales métricos en jornada de ocho horas.

Félix Gómez se percibe como un industrial modernizador pues no paraba de ampliar y mejorar sus empresas. El 26 de enero de 1944 le concedían una marca para distinguir pulpa de albaricoque y melocotones en almíbar; marca que mejoraría y ampliaría el 9 de julio de 1955 a la “F” mayúscula, más conocida, en color rojo y azul, rodeada de doble círculo con sus apellidos en la parte superior y en la inferior la leyenda: “Marca Registrada” y “Murcia-Abarán-España”. También en enero de 1946 solicitaba la legalización de una línea de alta tensión para la electrificación de su finca del Barranco del Moro. La maquinaria e instalaciones serían: la línea de alta tensión, un centro de transformación de 20 KVA de 20.000 voltios a 220/127 voltios y un grupo motobomba para elevación de agua. La producción sería el cocido de espartos y riego para el fomento agrícola.

Pero no solo en Abarán montaría empresas, sino también en Bullas. En noviembre de 1951 nos sorprende con la solicitud de ampliación para instalar en su industria de conservas vegetales, establecida en Bullas, un aparato de sierra de cinta de 100 centímetros de Diámetro para construcción de envases de madera para la misma. La producción sería cajas de envases en cantidad variable. También en su fábrica de conservas de Abarán invertía 1.500.000 pesetas a finales de 1955, con el objeto de ampliar su industria con una máquina de escaldar, dos calderines de baño maría, un calderín de doble fondo, una rebordeadora, una cerradora y una caldera de vapor de 60 m2. Además de legalizar un calderín al baño maría. La capacidad de producción aumentaría en 18.000 kilos diarios. Y en julio del año siguiente invertía otras 792.000 pesetas en otra caldera de vapor más moderna, probablemente de sustitución, pues era también de 60 m2 y la producción no variaba.

No se puede negar que Félix Gómez era hombre luchador y defensor de sus empresas ya que, el 17 de febrero 1964, cuando estaba a punto de caducar su primera marca, registrada en 1944, ganaba un recurso contencioso-administrativo contra la resolución del Registro de la Propiedad Industrial de 30 de mayo de 1960, que había concedido a favor de la firma italiana “Societá Farmacéutico Italia”, domiciliada en Milán, la marca consistente en la letra mayúscula “F”, para distinguir productos dietéticos para la infancia, productos químicos destinados a la conservación de alimentos, aceites y grasas comestibles, con exclusión de pulpa de albaricoques y de melocotones en almíbar, dejándola anulada y sin efecto a petición de nuestro industrial.

Gracias a dos cartas que tenemos en nuestro Archivo Santos-Caballero, sabemos que la empresa Félix Gómez Castaño, S. L., exportó en 1957 a Dinamarca 1.666 cajas de 30 Kg de pulpa de albaricoque 100% y que a mediados del año siguiente su declaración de existencias de conservas ante el Instituto Nacional de Previsión fue de 9.810 cajas de 10 botes de 5 Kg, 2.801 cajas de melocotón y el resto de albaricoque, entre pulpa y orellón 100%. Esta empresa la formaron Félix Gómez Castaño y Antonio Gómez Gómez de Félix en el año 1952 con el objeto de fabricar conservas vegetales y su explotación; industrialización y comercio de espartos y sus manufacturas, incluyendo su recolección; importación de todo tipo de productos del extranjero; el negocio de espectáculos públicos y cualquier otra actividad auxiliar que requirieran los anteriores negocios.

Para concluir decir que Félix Gómez Castaño fue hombre trabajador y filántropo, muy volcado en la Semana Santa de su pueblo y en las fiestas. Precisamente también fue empresario taurino, accionista del Teatro Guerrero y, como recuerdan en la prensa murciana por la feria de Abarán de 1946, “artífice de toda la feria, puesto que en justicia hay que atribuirle desde 1os cimientos de la plaza, hasta la aceptación del caballero jerezano, señor Domecq, particular amigo de aquel, quien honrará con su actuación la nueva plaza de toros”.

Figura 1.- Membrete de Félix Gómez Castaño, S. L. Archivo Santos-Caballero

Figura 2.- Etiqueta de Félix Gómez Castaño, S. L. Archivo Santos-Caballero

Este artículo se publicó en la revista Abarán Feria y Fiestas 2022 por Pascual Santos López

Excelente conferencia sobre la vida y familia de Brunton y la Cieza de principios del siglo XX

El pasado jueves 17 de noviembre, en el Museo de Siyâsa, tuvo lugar la conferencia titulada “Bernard Haslip Brunton. La trayectoria vital de un ingeniero británico afincado en Cieza (1871-1953)”. Fue impartida por Manuela Caballero González que nos habló de su trayectoria vital y su llegada a Cieza para instalar, en 1896, la Fábrica de luz San Antonio del Menjú. Además de la formación de su familia con Carmen Trigueros y la vida social, cultural y deportiva de la Cieza de finales del siglo XIX y principios del XX.

La historiadora, con una excelente presentación y fotos de archivos familiares y públicos, fue presentada por el también historiador ciezano Francisco Javier Salmerón, que introdujo la Cieza espartera que encontró Brunton en 1896 y nos expuso parte de la trayectoria de la investigadora. Al terminar la exposición de Manuela Caballero se abrió un breve debate sobre la familia Brunton y la autora volvió a agradecer la ayuda y documentación prestada por la familia Brunton, Paz Palencia Anaya, María Dolores Piñera y Lorena Martínez.

Recordemos que el ciclo consta de tres conferencias que se imparten con motivo de la exposición en Cieza del proyecto “Huellas de la europeización en la Región de Murcia”, que se puede ver en el Museo de Siyâsa hasta el 11 de diciembre, sala “La Pecera”. La siguiente será el 1 de diciembre, con el título “Bernardo H. Brunton, un pionero en la industrialización de Cieza”, que será impartida por mi.

Exposición en Cieza del proyecto Huellas de la europeización en la Región de Murcia

El pasado viernes 11 de noviembre inauguramos Manuela y yo, junto al alcalde Pascual Lucas y las concejalas María y Conchi y el director del proyecto Klaus Schriewer, la exposición del proyecto “Huellas de la europeización en la Región de Murcia” en el Museo de Siyâsa de Cieza. Proyecto que difunde la figura de doce extranjeros europeos que contribuyeron a la modernización de la Región de Murcia y a su europeización.

La exposición estará abierta hasta el 11 de diciembre, donde se podrá ver el cajero automático de Brunton y Anaya, inventado en 1913 y cedido por la familia Brunton, un mecanismo de relojería anterior a la solución final, propiedad de la familia Anaya y muchos más objetos de la vida y empresas de Brunton, protagonista de la muestra en Cieza, junto a objetos cedidos por las familias representadas en la exposición.

Agradecemos desde aquí su ayuda al alcalde y ediles de Cieza, al director y personal del Museo, a las familias Brunton y Anaya, a María Dolores Piñera y a Lorena Martínez, que nos han prestado material para enriquecer la exposición. El proyecto cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Cieza, la Fundación Séneca y la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia y las instituciones organizadoras son: La Universidad de Murcia, la Cátedra Jean Monnet, el Centro de Estudios Europeos y la Sociedad Murciana de Antropología.

De “menaor” a industrial e inventor: Vicente Martínez Piñera

Pascual Santos López

Con esfuerzo y constancia, Vicente Martínez Piñera mejoró las duras condiciones de trabajo en las fábricas de esparto de Cieza.

Una familia humilde y trabajadora

Según nos cuenta su hijo Pedro Luis, Vicente Martínez nació en 1893 en una familia humilde y comenzó a trabajar muy joven de “menaor”, como era costumbre en la época. Pero también asistió a la escuela nocturna después del trabajo, donde aprendió a leer y a escribir, cultura general y cálculo elemental. La “mena” era una rueda que servía para hilar el esparto y fabricar la cuerda. El “menaor” le daba vueltas a la rueda con una manivela de hierro, mientras el “hilaor” con una “maná” de esparto a la cintura iba añadiendo la materia prima de cara siempre a la “mena” y caminando lentamente hacia atrás formaba el hilo. El oficio de “menaor” era el menos especializado de la industria del esparto, por eso lo realizaban los niños, que obligados por la necesidad debían trabajar para ayudar en casa, con la consiguiente falta de instrucción y el riesgo de analfabetismo.

Sobre los dieciséis años de edad Vicente ascendió a “hilaor” en la fábrica de José García Silvestre, una de las más importantes de Cieza, que llegaría a emplear a 370 trabajadores a finales de los años treinta. Por su buen hacer, Vicente llegaría a ser maestro, ostentando dicho oficio hasta que se estableció por su cuenta. Justo al acabar la guerra, en 1939, instala una industria con cuatro ruedas de hilar esparto en el Ensanche.

Conocía perfectamente las necesidades y los problemas de la industria del esparto. Eso unido a sus conocimientos de mecánica le llevaron a registrar hasta cinco patentes que mejorarían sustancialmente la industria. La primera, registrada el 9 de abril de 1942, fue un freno para parar de forma automática y en marcha los mazos de picar esparto. Este freno daba seguridad a las labores del picado. Trabajo muy peligroso que realizaban las mujeres donde era necesario parar los mazos para el trabajo habitual y para evitar accidentes. No contento con esto, el 7 de diciembre de 1957 patentaría una máquina de rodillos para laminar el esparto y eliminar los mazos.

Rastrillar, un trabajo peligroso e insalubre

La operación de rastrillar se realizaba de forma manual. El operario se situaba de pie frente al rastrillo, que era una mesa inclinada llena de púas de acero de unos 20 cm, y con un manojo de esparto golpeaba desde arriba sobre las púas, dando un fuerte tirón hacia abajo para peinar la fibra. En esta operación de golpear no era difícil que se hirieran las manos. Además, el polvo continuo que se desprendía lo respiraban los trabajadores, siendo la causa de una enfermedad profesional respiratoria conocida como “espartosis”. Para evitar este trabajo tan penoso Vicente inventa una máquina rastrilladora, conocida en Cieza como la “Rastrilladora de Vicente Casallena”. Patentada el 24 de julio de 1952. El operario sólo tenía que poner el manojo en la mordaza y la máquina hacía el resto. En una foto de la época se aprecia al maestro mecánico Jaime Montesinos haciendo trabajar la rastrilladora inventada por Vicente. Este fabricante de maquinaria se especializó en la construcción de esa máquina que se vendía muy bien. Además, en las industrias de hilaturas se aprovechaba el desperdicio del rastrillado para hacer estropajos, por lo que Vicente registra el 12 de febrero de 1946 una marca de estropajos llamada LIMPSOL, que aparecía en los membretes de sus facturas.

Máquinas para mejorar la industria del esparto

En 1944 Vicente traslada su industria a la Cañada de la Horta y seguiría inventando, a pesar de no tener un taller propio, por lo que sus máquinas las construían los mecánicos de Cieza. Vicente las vendía y hacía presentaciones, que en algún caso boicotearon los trabajadores ya que temían que les quitara el trabajo, llegando incluso a estropear las máquinas, según su hijo Pedro Luis. El 2 de noviembre de 1950 patentaba también un disco de púas para destrozar las cabezas de esparto, que era la parte más dura de la planta y la que introducía inconvenientes en el hilado uniforme de la fibra.

El 9 de julio de 1955 registraba un “Dispositivo aplicable a máquinas de hilar” que sustituía la labor del accionamiento de las ruedas verticales, que realizaban los menores de edad. La innovación que supuso este dispositivo era evidente, ya que el propio hilador sin necesidad de auxiliar alguno, podía embragar y desembragar a voluntad la transmisión del movimiento sin más que tensar o destensar el hilo, aunque costó mucho que los menores fueran a la escuela, ya que las familias necesitaban esa ayuda.

Perfeccionando máquinas

Justo en 1956 Vicente pasa el relevo a su hijo Juan Martínez Caballero que se hace cargo de la industria de hilaturas de su padre. Juan Martínez registraría dos patentes: la máquina rastrilladora de su padre, con doble cabezal y chasis metálico. La que podemos ver en el Museo del Esparto y que fue registrada el 27 de agosto de 1963 y el mismo embrague de su padre mejorado para las máquinas de hilar, que registraba el 23 de agosto de 1963, un año antes de la muerte de su padre. Según su hijo Pedro Luis, Vicente Martínez estuvo impedido por enfermedad seis años antes de su muerte, que se produjo en 1964.

Como conclusión, decir que en septiembre de 1965 la Hermandad de San Bartolomé le hizo un homenaje a Vicente Martínez con una misa por el descanso de su alma, en la Ermita del Santo, recientemente restaurada y recordaron que a él se debía “la reconstrucción de la actual imagen utilizando la cabeza de la antigua, que fue destruida en guerra. El señor Martínez Piñera pudo guardarla como una reliquia, sin temor al peligro que corría su persona en caso de ser descubierta”.

Figura 1.- Vicente Martínez Piñera. Cortesía de Pedro Luis Martínez Caballero

Figura 2.- Freno para mazos. Archivo Histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas (AHOEPM)

Figura 3.- Membrete de factura y marca de estropajos. Archivo Santos-Caballero

Figura 4.- Diseño de la máquina de rastrillar. AHOEPM

Figura 5.- Cabezal de rastrilladora del Museo del Esparto. Archivo Santos-Caballero

Este artículo fue publicado por Pascual Santos López en Crónicas de Siyasa el día 21-10-2021

Se publica nuestro nuevo artículo sobre patrimonio industrial de Abarán

Se acaban de publicar las Actas V Jornadas sobre investigación y divulgación sobre Abarán y el Valle de Ricote, organizadas por Asociación La Carrahila de Abarán. En esta ocasión Manuela Caballero, Laura Santos y yo mismo escribimos una comunicación titulada: Aportaciones al patrimonio industrial y social de Abarán a través de sus patentes históricas, que trata de incorporar otro punto de vista a los estudios sobre el patrimonio de Abarán. Pretendemos aunar aspectos sociales, biográficos, de desarrollo industrial y tecnológico así como económicos, teniendo como hilo conductor el análisis de las patentes históricas de Abarán, que son las registradas entre 1878 y 1966. Hemos recopilado material de archivos, prensa histórica, comunicaciones familiares y demás fuentes necesarias para conocer mejor las actividades, motivaciones y circunstancias de estos emprendedores dentro de la sociedad de la localidad. Creemos que investigar y divulgar este importante legado ayudará a recuperar y conservar el rico patrimonio industrial, social y tecnológico de la Región de Murcia, para que se conozca y valore con todo el potencial que puede ofrecer para la historiografía, el desarrollo museístico y su aplicación en la educación.