Manuel Gómez Bermúdez y sus negocios a principios del siglo XX. La fábrica “Cerámica del Segura”

Manuela Caballero González

Anuncio de la fábrica. Archivo Santos-Caballero.

Manuel nació en Cieza el 8 de noviembre de 1886, se casó en primeras nupcias con María Lucas Salmerón, tuvieron un hijo llamado Juan. Al morir su esposa volvió a contraer matrimonio con una hermana de ésta, Carmen, naciendo tres hijos, María, Manuel y Joaquín. La familia vivía en la calle Padre Salmerón. Desempeñó diferentes oficios relacionados con la industria espartera y con el transporte, pero en la primera década del siglo XX decide empezar su andadura como empresario. Tiene 31 años, experiencia y muchas ideas, lo que le llevará a montar negocios de lo más diverso, y no sólo relacionados con la transformación del esparto, fibra vegetal en la que se basaba prácticamente toda la actividad económica de Cieza, sino otras relacionadas con la construcción, adentrándose incluso en el mundo de la inventiva, patentando sus propias máquinas y procedimientos. Su primera iniciativa fue formar una sociedad regular colectiva en 1918 con Alfredo Navarro Martínez y José Mª Herrera Martínez cuyo fin era fabricar hilados de esparto y cáñamo. Las patentes de invención que registró en la segunda mitad del siglo XX estaban relacionadas con la producción y transformación del esparto. Pero en este artículo nos detendremos con más detalle en otro proyecto que puso en marcha y cuyo resultado fue la fabricación de productos de gran calidad, tal como eran reconocidos por los profesionales del sector al que iban destinados.

Fabricante de productos especiales para la construcción

Apenas dos años después de empezar con las hilaturas puso en marcha una fábrica de cal y cemento hidráulico. Para ello registra una sociedad mercantil el 8 de noviembre de 1920 junto con Alonso Ortiz Rojas. Nace así “Bermúdez y Ortiz”. El capital social fue de 3.000 pesetas de las cuales Manuel aportaba en metálico la mitad y Alonso una finca rústica situada en el paraje de la huerta de Cieza en el partido de “La Cardona” además de 750 pesetas.

La idea era comercializar productos muy demandados en la construcción, sector que estaba despuntando y en el cual irrumpían con fuerza nuevos materiales, como era el caso de los cementos. Su uso y combinación con otros como el hierro daría lugar al hormigón armado y supuso una verdadera revolución en las técnicas constructivas. A finales del siglo XIX ya empezaba a utilizarse en el extranjero en obras de gran envergadura y en nuestro país su aplicación empezó a despegar gracias a profesionales convencidos de sus posibilidades, entre ellos destacó el conocido como “apóstol del cemento”, José Ribera. Fue un importante ingeniero que llevó a cabo experiencias pioneras en la construcción de infraestructuras donde el cemento tenía especial protagonismo, una de ellas tuvo lugar precisamente en Cieza, no podía ser menos, y gracias a su propuesta conservamos en Los Prados el primer puente de hormigón armado sobre ferrocarril construido en España. Si tenéis curiosidad en la revista Andelma Nº26 del Centro de Estudios Fray Pasqual Salmerón, recogí su historia y podéis incluso ver cómo está en la actualidad. Por tanto, en los primeros años del siglo XX sus usos se revelaban como innumerables en arquitectura e ingeniería y sus ventajas eran ampliamente publicitadas, demandándose tanto en viviendas como en infraestructuras. Estas expectativas de negocio serían las que decidirían a estos emprendedores a montar su fábrica cuyo nombre era “San Ildefonso”. Según el periódico local La Verdad de Cieza de octubre de 1921, “estaba situada en el Camino de la Fuente, junto al Teatro Galindo” y su marca era “La Cencerra”, siendo dada de alta como fábrica de cal y un horno en la contribución industrial del municipio en marzo de 1921.

Foto de Manuel Gómez Bermúdez. Archivo de José Gómez Rubio.

Empezaron su actividad, Manuel como gerente y Alonso como director técnico de fabricación, que además era el encargado de suministrar una materia prima necesaria para elaborar los productos, la carbonilla o escoria de carbón, para lo que tenía un contrato con la Compañía de Ferrocarriles. La elaboración de estos materiales no era fácil, ni siquiera el que se podría considerar como más tradicional: la cal. Dada su gran demanda, en Cieza existían varias fábricas que vendían su producción en otras localidades. Prueba de ello es que en 1924 Manuel Bermúdez y Pedro Piñera deciden hacer las ventas de cal de forma mancomunada en la sociedad que denominan “El Trust Calero” dirigiendo los pedidos al despacho central que habían establecido en Buen Suceso N.º 2. Se envasaba en sacos de 40 kilos y costaban 1,50 pesetas puestos en obra dentro de la localidad si se pedían más de 10. Si los sacos iban destinados a otras plazas se llevaban a los vagones en la Estación “Corredera” y su coste sería de 1,25 más 20 pesetas por los portes.

A la vista de los testimonios, conocía bien el oficio, ya que en muy poco tiempo la prensa se hizo eco de estudios y pruebas que muestran la gran calidad de todo lo que llevaba su marca. Sus instalaciones contaban, además del horno, con dos motores eléctricos y sus 40 obreros eran capaces de elaborar diariamente 20 toneladas de producto acabado. En 1922 fue reseñada en el periódico madrileño La Acción como “Gran fábrica de cemento natural hidráulico en las afueras de Cieza digna de ser visitada y de la que es digno propietario el inteligente y culto industrial don Manuel Gómez Bermúdez”. De ella saldrían parte del que se utilizó en la construcción del pantano Alfonso XIII y que el ingeniero encargado de las obras hizo un exhaustivo análisis y pruebas de resistencia. También se emplearía en los saltos de agua “Hijos de Legorburo” de Albacete. Puede que desde 1920 también fabricaran ladrillos y tejas, aunque sería en junio de 1922 cuando se registra la sociedad “Bermúdez, Ferreres y Compañía”. Las instalaciones necesarias para todo ello estaban en el mismo lugar que la anterior, en el Camino de la Fuente, compartiendo así espacio y recursos.

Los elementos que salían de su fábrica, “Cerámica del Segura”, pronto fueron reconocidos en el sector por su calidad y eficacia, en especial el que desde hacía ya tiempo se destinaba a las cubiertas, la teja plana, conocida como alicantina, ya que Alicante fue el lugar donde la industria cerámica alcanzó una gran importancia a finales del XIX, sus productos pronto estarían en medio mundo y también llegaron a nuestra localidad, ya que en 1896 el periódico local El Combate recoge que Manuel Rojas Vázquez era el distribuidor exclusivo de “La Cerámica Alicantina” para Cieza, vendiéndola en su depósito del Paseo Marín Barnuevo.

El desarrollo y mecanización en Alicante propició la fabricación de productos desconocidos hasta entonces, como la reseñada teja plana o el ladrillo hueco, pero de la factoría ciezana también saldrían innovaciones para este elemento constructivo, incluso según noticias familiares, Manuel llegó a inventar un modelo de teja, aunque no hemos podido acreditar hasta el momento que lo patentara. Lo que sí está comprobado es que introdujo variaciones a la típica alicantina. La fabricada por “Cerámica del Segura” pesaba 2,250 Kg y el precio de las mil piezas era de 200 pesetas, siendo necesarias para cubrir un metro cuadrado 15 unidades.

Teja fabricada por Cerámica del Segura. Archivo de José Gómez Rubio.

También hacían bovedillas, bloques y ladrillos huecos. Los materiales eran embalados cuidadosamente en cajas o jaulas atadas con alambres o cuerdas listos para ser enviados unas veces en wagonCieza desde la estación de ferrocarril de la ciudad y otras al muelle del puerto de Cartagena donde emprendían su viaje por cuenta y riesgo del comprador.

Como hemos dicho, los productos de la fábrica ciezana eran reconocidos como de “fabricación especial” y así se publicitaban también en la prensa nacional, tal como recoge el anuncio de 1924 del Imparcial de Madrid. Sabemos que se vendían en almacenes de materiales de construcción en la capital murciana, como el que regentaba Arturo Torrecillas en la calle de los Apóstoles, como depósito exclusivo de la Cerámica del Segura de Cieza, como consta en su publicidad.

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Anuncio de La Verdad de Murcia (8-12-1925). Archivo Municipal Murcia (AMM)

Pero no fueron tiempos fáciles y los negocios de nuestros empresarios tuvieron que afrontar diversas situaciones de conflictividad social y laboral que llevó a la crisis a varios sectores. Prueba de ello es que en 1926 José Herrera como apoderado de la Compañía ciezana, se desplazó a Madrid “para dar solución a las dificultades que los industriales de Cerámica del Segura encuentran en los Ayuntamientos y Jefatura de Montes de Murcia”. Estas dificultades, según dicen, pueden ser el origen del paro forzoso de gran número de obreros de las riberas del Segura, apelando a que sea el Gobierno quien resuelva la cuestión.

Nos hemos detenido con más detalle en sus negocios relacionados con los materiales de construcción, pero sus iniciativas relacionadas con las hilaturas fueron muy importantes, simultaneando todos los negocios, a los que irían incorporándose sus hijos y su yerno, que también fueron autores de varios inventos. Manuel falleció en abril de 1956 y diez años después la actividad de la empresa de su hijo Manuel Gómez Lucas cesó, pero todos ellos contribuyeron a que Cieza fuese una referencia en el desarrollo de la industria espartera con sus procesos y patentes de invención y como hemos comprobado, en la elaboración de productos especiales para la construcción.

Artículo publicado por Manuela Caballero Gonzáles en Crónicas de Siyasa, 19-2-2021, pp.4-5.

Las fábricas de Joaquín Gómez, el Gallego

Pascual Santos López

Antigua fábrica de conservas del Gallego. Hoy alberga un Mercadona. Archivo Santos-Caballero

Joaquín Gómez Martínez, conocido en Cieza como el Gallego, era hijo del banquero e industrial del esparto Joaquín Gómez Gómez, nacido en Abarán y afincado en Cieza, que allá por el año de 1885 era dueño de una fábrica de picar esparto en el Camino del Molino, con un batán de 16 mazos movidos por fuerza hidráulica y una máquina de fabricar borras. En febrero de 1895 se casaba con Purificación, hermana de Diego Martínez Pareja, jefe del partido conservador y abogado, que llegaría a ser diputado provincial, juez municipal y alcalde de Cieza. Purificación muere joven el 17 de septiembre de 1911, a los 42 años, dejando atrás seis hijos: Pilar, José, María, Carmela, Joaquín y Purificación Gómez Martínez. El niño Joaquín Gómez partiría para Orihuela el 30 de noviembre de ese mismo año a continuar sus estudios en el Colegio de Jesús y María. Su tío, Diego Martínez Pareja, fallecía el 13 de febrero de 1923 a los 51 años.

Chimenea de la antigua fábrica del Gallego. Archivo Santos-Caballero

El 20 de septiembre de 1925 también perdía a su padre con 80 años de edad y en 1934 encontramos a Joaquín Gómez contribuyendo ya con su nombre por 30 pares de mazos de picar esparto y 4 ruedas de hilar en el Camino del Molino. En los nueve años anteriores la empresa contribuiría con el nombre del padre. Al año siguiente, el industrial ya es alcalde de Cieza por el partido radical de Lerroux y mantiene un periódico en Cieza “El Radical”, que genera feroces disputas políticas con “El Luchador”. Corrían tiempos muy difíciles a punto de estallar la guerra civil. En la madrugada del 15 de junio de 1936 se declara un incendio en su fábrica y muchos vecinos ayudan a sofocar el fuego. Las causas del siniestro no se llegaron a conocer y las pérdidas fueron de unas 75.000 pesetas. Justo entonces es condenado a 20 años por conspiración para la rebelión, pero al acabar la guerra él se encontraba en el bando vencedor.

Anuncio de la fábrica de esparto. Archivo Municipal de Murcia

Desde 1940 la política autárquica franquista favoreció el aprovechamiento y transformación industrial de las fibras textiles naturales producidas en territorio nacional, sustituyendo a otras importadas. Lo que produjo la instalación y desarrollo de muchas industrias del esparto en las dos décadas siguientes. Joaquín Gómez no se quedaría atrás. En 1943 instalaba en Albacete una fábrica de picar esparto de 10 bandas de cuatro mazos cada una, con una producción de 1.500 kilogramos en jornada de ocho horas. Esta industria emplearía maquinaria y materias primas nacionales. Fábrica que volvería a reabrir en 1952 con una producción de 450.000 kilogramos al año, seguramente condicionada por la demanda y las sucesivas crisis de esta fibra.

Máquina inventada por Joaquín Gómez. Archivo Histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas

El picado del esparto y otras labores manuales, como el rastrillado, eran peligrosas e insalubres y se imponía la mecanización, por lo que Joaquín Gómez patenta una laminadora de rodillos en mayo de 1951 que sustituía a los mazos de picar y mejoraba la producción y el trabajo de las picaoras. Además, en 1955 ampliaba la industria de Cieza invirtiendo un millón de pesetas para comprar una rastrilladora mecánica y siete ruedas de hilar, estimando una producción de 750 kilogramos diarios. Al año siguiente sustituye otros cuatro rastrillos manuales por dos accionados por motor, con un costo de millón y medio. Ese mismo año de 1956 la empresa es ya sociedad anónima, Joaquín Gómez Martínez, S.A., y registra la marca “La Sirena” para distinguir toda clase de conservas vegetales que producía en su fábrica del Camino de la Estación, justo donde en la actualidad se encuentra el Mercadona y donde todavía se mantiene su chimenea, que está declarada por el Ayuntamiento de Cieza como Bien de Interés Cultural. La misma marca también la registraba para espartería en general. La crisis del esparto de finales de los cincuenta le pasaría factura, disolviéndose la sociedad en Madrid por Junta General Extraordinaria del 1 de diciembre de 1959.

Artículo publicado por Pascual Santos López en El Mirador de la Prensa el 29 de enero de 2021, p. 17.

Antigua fábrica de conservas del Gallego. Archivo Santos-Caballero

Industrias e Innovaciones de los Hermanos Tornero Escribano

Pascual Santos López

José María Tornero Escribano, 1929. Archivo familiar

Los hermanos Tornero Escribano eran cinco: Eulalio, José María, Amelia, Ángel y Jesús. Por el certificado de nacimiento de Eulalio, nacido en Blanca el 6 de marzo de 1903, sabemos que sus padres fueron: Domingo Tornero Gómez y Pilar Escribano Cano. Sus abuelos paternos: Jesús Tornero Gómez e Isabel Gómez Gómez, ambos naturales de Abarán y los maternos: Francisco Escribano Núñez y María de los Ángeles Cano Molina, naturales de Blanca. Cuando nació su segundo hijo, José María, el 22 de septiembre de 1907, la familia ya estaba en Abarán.

Las medidas proteccionistas de los años cuarenta incentivaron la apertura y ampliación de numerosas fábricas de manufacturas de esparto. Según nos cuenta Domingo, hijo de José María, su padre y su tío Eulalio ya se dedicaban al picado del esparto antes de la guerra. Comenzaron en una nave que tenía su padre y que partieron para instalar cada uno su fábrica. Eulalio aparecía como patrono de picadoras de esparto en una noticia fechada el 1 de junio de 1932 y José María compraba esparto en Hellín antes de la guerra. Ángel, más conocido en Abarán por Carmelo, también dirigiría su propia fábrica de esparto. De hecho, el apodo que tenían los hermanos era José María y Carmelo “de los mazos”.

Fachadas de las fábricas de José María (izquierda) y Eulalio Tornero. Archivo familiar

En el periódico Línea del 23 de septiembre de 1941 los hermanos Tornero anunciaban sus fábricas de esparto. José María “Esparto majado para lías de todas clases de hilados (Puente)” y Eulalio sólo se anunciaba como fábrica de majar esparto, pero al año siguiente ya explicaba que producía “esparto majado para yuteras, usos agrícolas y toda clase de hilados”, añadiendo el nombre de su empresa: Nuestra Señora del Pilar. Para la Feria y Fiestas de 1945 José María añadía al anuncio de su fábrica de majar esparto, los hilados y trenzados de esta fibra y la dirección D. Gómez, 19. El 18 de noviembre de 1946 Eulalio registraba, en la Oficina Española de Patentes y Marcas de Madrid, su marca de fábrica. Una “E” mayúscula en color rojo para distinguir sus manufacturas y picado de esparto.

Anuncio de la fábrica de Eulalio Tornero, 1945. Archivo Municipal de Murcia

Justo después de la guerra José María sería alcalde de Abarán. Su mandato se inicia el 28 de marzo de 1939, con una situación muy difícil de falta de abastecimiento y otros problemas humanos derivados de la contienda civil. Seguramente las necesidades de consumo de la villa le darían la idea de nuevos negocios, ya que a finales de la década de los cuarenta los emprendedores hermanos Tornero deciden instalar una fábrica de hielo y una cámara frigorífica cerca del mercado para dar servicio a los comerciantes de Abarán. En mayo de 1950 existe petición en la Delegación de Industria de Murcia por Eulalio Tornero para instalar dicha factoría de hielo en Abarán con una producción aproximada de 2.000 kilogramos en 24 horas y justo al mes siguiente otra petición del mismo para instalar la línea eléctrica de 32 metros de longitud a 4.500 voltios y un centro de transformación de 10 KVA que daría servicio a la industria citada.

Carta comercial de José María Tornero dirigida a Antonio Romero García de Teruel en 1948. Archivo Santos-Caballero

Eulalio murió joven y la fábrica de hielo quedaría a cargo de su hermano y socio José María. Su hijo Domingo nos cuenta cómo ayudaba a su padre y cómo abastecían asiduamente al ferrocarril las barras de hielo, que metían entre paja de arroz para que sirviera de aislante. También fabricaban polos y Domingo y sus hermanos ayudaban en el envasado, aunque su padre decía que no le salía rentable, pues comían más que producían. Además, servían a domicilio y sobre todo a los bares para refrigerar los serpentines de cerveza, que dicho de muchos mayores le daba la temperatura perfecta a la bebida. Yo recuerdo de niño que me gustaba ver cómo los repartidores manipulaban y partían las barras de hielo que llevaban envueltas entre sacos de yute y vendían para las neveras que teníamos en casa.  En junio de 1953 encontramos otra petición de nueva industria en Abarán a nombre de los dos hermanos: José María y Eulalio, para instalar la cámara frigorífica que hemos comentado, cuyo objeto sería la conservación de alimentos en general, con una entrada diaria de 300 a 400 kilogramos y una capacidad de almacenamiento de 3.000 a 4.000 kilogramos de producto. El capital total invertido sería de 55.000 pesetas.

Máquina patentada por el ingeniero abaranero Luis Tornero Templado en 1956. Archivo Histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas

Las peligrosas e insalubres condiciones de trabajo exigidas por las bandas de mazos de picar esparto y posibles mejoras en la producción y eficiencia obligaron a los empresarios a realizar innovaciones tecnológicas en la maquinaria de majar esparto. A mediados de los años cincuenta comenzarían a imponerse las máquinas de rodillos. De hecho, el Estado en 1959 prohibía totalmente el trabajo de picar esparto con mazos. Por supuesto, los hermanos Tornero estaban bien atentos a esas innovaciones, por eso su primo, Luis Tornero Templado, ingeniero industrial afincado en Almería y prolijo inventor, visitaba mucho a José María y diseñó una máquina de rodillos de majar esparto que probaron y desarrollaron en la factoría de José María. En 1956 Luis Tornero registra su nueva patente con el título: “Una máquina para el tratamiento de plantas textiles para usos industriales”. Pero el empresario no estaba contento con su rendimiento y se decidió por adquirir una majadora de rodillos verticales que fabricaba el constructor de maquinaria lorquino Juan Mouliaa Parra.

Anuncio de la fábrica de Ángel Tornero. Archivo Municipal de Murcia

Como hemos dicho, Ángel (Carmelo) Tornero Escribano regentaría su propia fábrica de hilados y trenzados de esparto, llegando también a ser como su hermano alcalde de Abarán en 1951. Ángel se casó con Gloria Gómez Pascual, hija del también industrial del esparto y de frutas Clemente Gómez Ortiz y formó una Sociedad Regular Colectiva con su suegro y su cuñada María. La sociedad recibió el nombre de: “Ángel Tornero Escribano y Compañía, SRC, Sucesores de Clemente Gómez Ortiz” y comenzó sus operaciones el 11 de octubre de 1955. El capital social era de 300.000 pesetas y el domicilio estaba en la calle Capitán Cortés, 6 de Abarán, siendo el objeto de la sociedad la compraventa de espartos, machacado e industrialización de dicha fibra y otras, inclusive la importación de cualquier fibra exótica. Además, la compraventa, exportación e industrialización de frutos frescos y secos del país, incluyendo otras operaciones auxiliares como el transporte y la confección de envases.

Máquina patentada por el industrial Ángel Tornero en 1961. Archivo Histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas

En 1961 Ángel Tornero patentaría una máquina de majar esparto mediante rodillos, similar a la de su primo Luis. La patente se titulaba: “Nueva máquina para el tratamiento de plantas textiles que se destinan a usos industriales”. Tenía husillos de apriete para los muelles tensores y cojinetes con guías que permitían bascular a los rodillos cuando pasaba el esparto entre ellos. El objeto de esta máquina, como otras similares, era eliminar la parte leñosa de la planta sin dañar su fibra útil, como bien explicaba su inventor en la memoria de la patente. No sabemos qué rendimiento tuvo esta máquina pero seguro que haría su papel en el trabajo del industrial.

La década de los sesenta sería ya el final de muchos negocios de esparto, aunque sabemos que en el 73 Ángel todavía seguía trabajando por el periódico Línea del 26 de mayo de 1973, que anunciaba el incendio en la fábrica de espartos de Cieza, propiedad de Ángel Tornero, situada en el paraje de Bolvax. Según nos cuenta su sobrino Domingo allí tenía una balsa de macerar esparto y algunos almacenes. No dice nada la noticia sobre los daños materiales que tuvieron lugar. Hombres inteligentes y esforzados empresarios los hermanos Tornero Escribano contribuyeron con sus industrias, junto a otros muchos, al desarrollo comercial e industrial de Abarán.

Artículo publicado por Pascual Santos López en la revista de Feria y Fiestas de Abarán, 2019.

Entrevista a Manuela Caballero sobre la nueva revista Andelma

Portada de la nueva entrega de Andelma nº 29

Entrevista a Manuela Caballero en el Rompeolas de Onda Regional de Murcia sobre la nueva revista Andelma del Centro de Estudios Históricos Fray Pasqual Salmerón #Andelma #patrimonioregionmurcia #patrimonioindustrial #patrimoniocultural #patrimoniodeespaña

Enlace al programa el Rompeolas de Onda Regional de Murcia

En esta revista encontraréis artículos muy variados:

Azulejos de lujo que vinieron de Sevilla a Cieza, artículo de Manuela Caballero. Leyendas y tradiciones populares de Cieza de Paco Salmerón. El antiguo Cuartel de la Guardia Civil, de Antonio Ballesteros. La historia de la industria José García Silvestre, estudiada por Pascual Santos López y Laura Santos Caballero. Espiritismo y periodismo en Cieza de Ricardo Montes. El Marquesado de Espinardo visto a través del Catastro de Ensenada de Aurelio Cebrián. Y las obras del escultor Juan Dorado Brisa de Juan Antonio Fernández Labaña.

Enlace a la nueva revista Andelma nº 29

Mujeres emprendedoras que aprovecharon el recurso del agua

Aquí os presentamos nuestra última ponencia en el XII Congreso virtual sobre Historia de las Mujeres que se acaba de publicar. En este caso Manuela y yo estudiamos a mujeres emprendedoras de toda España que supieron aprovechar el recurso del agua y que se esforzaron por mejorar nuestra forma de vida. También tenéis fotos inéditas de Adela Pando y su molino hidráulico, cortesía del Molín de Adela, que bien merece una visita, y del constructor de turbinas de Blanca Antonio Molina Cano y también de baños del siglo XIX del Archivo Santos-Caballero.

La ponencia la tenéis en el siguiente enlace:

El recurso del agua. Iniciativas de mujeres emprendedoras 1878-1960

Primeras inventoras granadinas

Se acaba de publicar nuestra ponencia al XII Congreso virtual sobre Historia de las Mujeres, convocado por la Asociación de Amigos del Archivo Histórico Diocesano de Jaén. Congreso que está consiguiendo una proyección internacional por el número y la calidad de las ponencias. En esta ocasión, Manuela y yo hemos contribuido con la historia de las primeras inventoras que registraron una patente en la provincia de Granada. Mujeres emprendedoras e industriosas que dejaron su huella en al Archivo Histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas. Gracias a la archivera de Armilla hemos podido contactar con la familia de Concepción de la Fuente. Único testimonio que hemos encontrado de una mujer en España propietaria y gerente de un Taller de Carretería. En el artículo podéis encontrar fotos inéditas de este taller de Armilla (Granada).

Mujeres emprendedoras: primeras patentes de invención registradas en la provincia de Granada 1940-1965

Entrevista sobre “El Ingenio y los Genios de Murcia”

Programa: La Revolución Espectral sobre el emprendimiento en la Región de Murcia

Donde hablamos de inventores, inventoras y emprendimiento en la Región de Murcia gracias a nuestros proyectos: “Ingenio y Técnica en la Región de Murcia 1878-1966” y “Tecnología y Cultura en la España Moderna y Contemporánea”. Analizamos la figura de algunos inventores como el Kaiser de los dulces, la inventora del Bidón Internacional de Aluminio Victoria Pérez Rivas y los famosos inventores Isaac Peral y Juan de la Cierva. Todo a partir del minuto 32′, aunque aconsejamos escuchar todo el programa sobre el ingenio y emprendimiento murciano.

El programa lo podeis escuchar y descargar en el siguiente enlace:

Programa de La Revolución Espectral sobre el emprendimiento, el ingenio y los genios de la Región de Murcia

Talleres de carretería. Oficios olvidados

Nueva comunicación nuestra en las Actas del VIII Congreso sobre Historia de las Vías de Comunicación, titulada:

Talleres de Carretería. Testimonios de supervivencia de un
oficio tradicional

La carretería es oficio antiguo que ha ido desarrollándose a lo largo de los siglos para adaptarse a las necesidades de una sociedad en constante evolución. A lo largo de los siglos ha vivido las transformaciones lógicas de los avances, pasando de ser incipiente negocio a veces sólo para autoconsumo de los propios carreteros, a tiempos de esplendor por ser imprescindibles para el desarrollo de la sociedad, multiplicándose este tipo de instalaciones, las cuales en su mayoría han sido la actividad familiar durante generaciones. Algunos descendientes han orientado sus conocimientos y experiencia para emplearla en profesiones acordes con la demanda actual, por ejemplo, en el ramo de la madera. Fue precisamente en este sector donde fue integrada la actividad de carretería cuando se pasó a legislar y organizar la actividad económica en España, acogiéndose a normas como el resto. Así poco a poco dejaba de ser gremial para entrar en los cauces y control de la profesión, tanto a nivel contributivo, escalafón profesional o formación, y mucho más…

El constructor de maquinaria Benedict Gal en la Cartagena de finales del siglo XIX

Se acaban de publicar las actas del VIII Congreso sobre Historia de las Vías de Comunicación, donde se incluye un trabajo nuestro titulado:

La ruta comercial marítima del constructor de maquinaria Benedict Gal entre Cartagena y Cádiz 1873-1880

Donde analizamos 14 cartas comerciales inéditas firmadas por Benedict Gal y dirigidas al industrial y comerciante Antonio José Bensusan de Cádiz. Estos documentos constituyen un patrimonio industrial, comercial y tecnológico fundamental para conocer parte de las actividades realizadas por Benedict Gal en el comercio de piedra caliza, proveniente de las canteras cartageneras para la fabricación de cristal, con Antonio José Bensusan durante la década de 1870. El enlace al artículo en el mismo título.

Enlace gratuito al libro “Inventores y patentes en la Región de Murcia”

Enlace directo al libro.

Como algunos amigos nos han pedido que pusiéramos un enlace directo al libro que nos ha publicado recientemente la Fundación Centro de Estudios Históricos e Investigaciones Locales de la Región de Murcia nos hemos decidido a poner esta noticia. Lo bueno es que el libro electrónico tiene las fotos en color, no ocurre así con su edición en papel.

Pulsando sobre el enlace de la Fundación os dirige a su página y el enlace al libro es el que sigue: Enlace directo al libro